Meta defiende sus esfuerzos de seguridad infantil, pero críticos dicen que se queda corta en EU
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La adicción al ‘scrolling’, el uso excesivo de las redes sociales y los controles de acceso han sido los argumentos que han realizado los demandantes
Meta insiste en que tiene una larga trayectoria de protección de sus clientes más jóvenes, mientras se defiende de una oleada de demandas según las cuales su imperio de redes sociales perjudica a los niños.
En el más reciente de estos casos, el gigante de las redes sociales combate en un tribunal federal de California las acusaciones de que contribuye a la crisis de salud mental juvenil al diseñar de forma deliberada y sigilosa funciones para enganchar a los niños a sus plataformas Instagram y Facebook. Cuatro estados buscan miles de millones de dólares en indemnizaciones, así como cambios fundamentales en la manera en que Meta gestiona esas aplicaciones.
La salud mental de los niños, y lo que hacen y ven en las redes sociales, son asuntos que “Meta se toma en serio e intenta abordar”, afirmó Paul Schmidt, abogado del gigante tecnológico, en los alegatos iniciales esta semana.
Los críticos sostienen que el historial de seguridad de la empresa se queda corto y que muchas de sus protecciones simplemente no funcionan.
Entre ellos está Marc Berkman, director ejecutivo de la Organization for Social Media Safety, quien señaló que Meta introdujo salvaguardas prometiendo proteger a los niños en respuesta a la presión pública, más que por preocupación.
Ha habido una “falta de verdadera voluntad institucional para actuar aquí”, manifestó Berkman.
A continuación, un vistazo a algunos de los cambios que Meta ha introducido, junto con el trabajo que, según defensores, aún podría hacerse.
ADICTOS AL “SCROLLING”
Investigadores dicen que los esfuerzos de Meta por reducir el riesgo de que los niños se vuelvan adictos a las funciones del “scrolling” han sido en gran medida infructuosos.
Ashley Shea, candidata a doctorado especializada en redes sociales y espacios en línea en la Universidad de Cornell, apunta a lo que los académicos llaman “diseños engañosos de captura de atención”, que no son exclusivos de las plataformas de Meta. Incluyen el scrolling infinito, los “botones estilo casino” para actualizar contenido, las notificaciones push y las recomendaciones algorítmicas. Esas funciones “se aprovechan de las vulnerabilidades cognitivas” de los jóvenes con cerebros en desarrollo, en particular de la necesidad de sentirse recompensados.
Meta ha dado pasos importantes para abordar el contenido problemático, a los ciberacosadores y a los depredadores sexuales, comentó Shea, pero no ha visto el mismo nivel de esfuerzo para contrarrestar el impacto adictivo de los diseños engañosos de captura de atención.
AVISOS Y CONTROLES POR USO DE TIEMPO
“No hay duda de que a algunos adolescentes les cuesta gestionar su tiempo con las redes sociales”, indicó Schmidt el martes, añadiendo que las herramientas de gestión del tiempo de Meta demuestran su evolución en este tema. Esas herramientas incluyen controles de supervisión parental y avisos dentro de la aplicación para usuarios adolescentes que miran repetidamente el mismo tipo de contenido o pasan demasiado tiempo en Instagram o Facebook a altas horas de la noche.
Hinkle señala que las herramientas de gestión del tiempo, “totalmente voluntarias”, no son fáciles de configurar y equivalen a “demasiado poco, demasiado tarde”.
Béjar, el ex empleado de Meta y denunciante, coincide. En su testimonio el miércoles pasado, afirmó que una herramienta llamada “Take a Break” (“Tómate un descanso”) está “diseñada para fallar”. Los usuarios tienen que activar la función por sí mismos y, dijo, muy pocos lo hacen.
En general, las empresas tecnológicas existen para maximizar los ingresos, sostuvo Berkman, y para casi todas las plataformas de redes sociales hoy eso significa “que más niños usen sus funciones durante el mayor tiempo posible”.
Los desafíos legales centrados en “el hecho de que estos son productos defectuosos por diseño debido a sus funciones, no al contenido en sí” son algo nuevo, añadió Shea. Y más allá de los tribunales, la creciente presión sobre los legisladores podría traer más cambios en toda la industria.
“El impulso no hace más que seguir creciendo”, expresó. “En última instancia, estas son empresas con fines de lucro que responden a presiones económicas. Y por eso creo que cuanto más presión económica enfrenten a través de estos litigios, más rápido tendrán que adaptarse”.
ACCESO DE USUARIOS Y PROTECCIONES DE CONTENIDO
La mayoría de los cambios que Meta ha introducido se centran en abordar el acoso y el contenido ofensivo.
Los usuarios de Instagram siempre han podido bloquear a otras personas y, junto con Facebook, la aplicación ha ido incorporando gradualmente funciones para denunciar cuentas problemáticas y contenido inapropiado.
En 2016, se dio a los usuarios de Instagram la opción de eliminar o filtrar comentarios que consideraran ofensivos, y más tarde se añadieron advertencias que invitaban a los usuarios a reconsiderar la publicación de contenido potencialmente dañino, así como opciones para limitar comentarios y etiquetas en sus publicaciones.
Meta también afirma que impide que los adultos inicien chats privados con adolescentes si no están ya conectados, y que ha incrementado las verificaciones para asegurarse de que los usuarios menores de 13 años —la edad mínima para tener una cuenta de Facebook o Instagram— no estén en línea. Schmidt indicó en sus comentarios iniciales que Meta reconoce que algunos usuarios aún se registran usando fechas de nacimiento incorrectas, pero que la empresa se toma en serio la aplicación de los límites de edad.
La empresa dice además que coloca advertencias y recursos en la parte superior de los resultados de búsqueda de Instagram relacionados con el suicidio, las autolesiones y los trastornos alimentarios, y presenta sus “Cuentas para adolescentes”, lanzadas en 2024, como un espacio seguro para los adolescentes en línea. Ajusta las restricciones de fotos y videos para cuentas de adolescentes a las de una película PG-13, a menos que exista permiso parental para lo contrario.
Los críticos se quejan de que estos cambios no son más que una pose corporativa.
Un informe de septiembre de 2025 del ex empleado y denunciante Arturo Béjar y cuatro organizaciones de defensa de la seguridad en línea acusó a Meta de no dar “pasos reales” para abordar la seguridad juvenil y, en su lugar, optar por “titulares llamativos sobre nuevas herramientas para padres y Cuentas para adolescentes de Instagram para usuarios menores de edad”.
“Realmente encontramos que, en general, lo que Meta estaba promocionando bajo ‘cuentas para adolescentes’ era muy deficiente en protecciones reales”, declaró Haley Hinkle, asesora de políticas en Fairplay, que fue coautora del informe. Evaluaron 47 de las 53 funciones de seguridad de Meta para adolescentes en Instagram y hallaron que el 60% de ellas no estaban disponibles o no funcionaban como se anunciaba, explicó Hinkle.
Meta calificó las conclusiones del informe de “engañosas” y “peligrosamente especulativas”.