Ordena Trump acelerar revisiones de psicodélicos ante consumo de veteranos de guerra
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Entre las principales sustancias bajo la lupa se encuentra la controvertida ibogaína
WASHINGTON, EU.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el sábado a su gobierno que acelere las revisiones de ciertos fármacos psicodélicos, incluida la ibogaína, que recientemente ha sido adoptada por veteranos de combate y legisladores conservadores pese a conllevar serios riesgos de seguridad.
La ibogaína y otros psicodélicos siguen prohibidos bajo la categoría más restrictiva del gobierno federal para drogas ilegales y de alto riesgo. Pero la administración está tomando medidas para flexibilizar las restricciones e impulsar la investigación sobre el uso de estos fármacos con fines médicos, incluso en afecciones como la depresión grave.
“La orden de hoy garantizará que las personas que sufren síntomas debilitantes por fin puedan tener la oportunidad de recuperar sus vidas y llevar una vida más feliz”, dijo Trump tras firmar una orden ejecutiva sobre estos fármacos. El presidente republicano señaló que su directiva ayudará a “acelerar drásticamente” el acceso a posibles tratamientos. “Si esto resulta ser tan bueno como dice la gente, tendrá un impacto tremendo”, añadió.
Durante mucho tiempo, organizaciones de veteranos y defensores de los psicodélicos han sostenido que la ibogaína, que se obtiene de un arbusto originario de África Occidental, tiene un gran potencial para tratar afecciones difíciles, como el trastorno de estrés postraumático y la adicción a los opioides.
El anuncio de Trump se produce después de que el secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., y otros funcionarios de la administración prometieran facilitar el acceso a psicodélicos para uso médico, un tema que ha logrado un inusual apoyo bipartidista.
En el Despacho Oval acompañaron a Trump sus principales funcionarios de salud, el podcaster conservador Joe Rogan y Marcus Luttrell, el ex Navy SEAL cuyas memorias sobre una misión mortal en Afganistán sirvieron de base para la película “Lone Survivor” (“El sobreviviente”). Rogan contó que le envió a Trump por mensaje de texto información sobre la ibogaína. “Suena genial. ¿Quieres la aprobación de la FDA? Hagámoslo”, respondió el mandatario, refiriéndose por sus siglas a la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos.
🚨🇺🇸 | Ex SEAL Marcus Luttrell habla abiertamente sobre cómo las drogas psicodélicas pueden ayudar a los veteranos —y el impacto que han tenido en su propia vida.
— La Derecha Diario Estados Unidos (@DerechaDiarioUS) April 18, 2026
“Vas a salvar muchas vidas con esto. Me gustaría decir lo agradecido que estoy por haber tenido la oportunidad de... pic.twitter.com/OD0mzQWbrU
“Va a salvar muchas vidas con esto”, le dijo Luttrell a Trump durante la ceremonia. “Me cambió la vida por completo para mejor”.
La FDA emitirá la próxima semana vales de prioridad nacional para tres psicodélicos, que, según el comisionado del organismo, Marty Makary, permitirán que ciertos fármacos se aprueben rápidamente “si apoyan nuestras prioridades nacionales”. Los vales pueden reducir los tiempos de revisión de varios meses a un periodo de semanas. Es la primera vez que la FDA ofrece esa vía acelerada a algún psicodélico.
La agencia también toma medidas para despejar el camino hacia los primeros ensayos en humanos de ibogaína en Estados Unidos.
La medida de Trump sorprendió a muchos defensores e investigadores veteranos del campo de los psicodélicos, dado que, según lo que se sabe, la ibogaína puede desencadenar problemas cardíacos potencialmente mortales. Los Institutos Nacionales de Salud financiaron brevemente investigaciones sobre el fármaco en la década de 1990, pero suspendieron el trabajo debido a la “toxicidad cardiovascular” de la sustancia.
“Ha sido increíblemente difícil estudiar la ibogaína en Estados Unidos debido a su cardiotoxicidad conocida”, manifestó Frederick Barrett, director del Centro de Investigación Psicodélica y de la Conciencia de Johns Hopkins. “Si la orden ejecutiva puede allanar el camino para realizar investigación objetiva y científica con este compuesto, nos ayudaría a entender si realmente es una terapia psicodélica mejor que otras”.
Ningún psicodélico ha sido aprobado en Estados Unidos, pero varios de ellos se estudian en grandes ensayos para diversas afecciones de salud mental, entre ellos, la psilocibina, el MDMA y el LSD. Todos esos fármacos siguen siendo ilegales, clasificados como sustancias de la Lista I junto con drogas como la heroína. Dos estados —Oregon y Colorado— han legalizado la terapia psicodélica con psilocibina.
Según fuentes de The New York Times, Elon Musk consumió drogas como ketamina, éxtasis y hongos psicodélicos mientras ayudaba a Donald Trump a ser elegido como presidente de EU 🗳
— El Financiero (@ElFinanciero_Mx) May 30, 2025
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La ibogaína fue utilizada por primera vez por miembros de la religión bwiti en naciones africanas como Gabón durante sus ceremonias religiosas.
En años recientes, veteranos de Estados Unidos han informado que se beneficiaron del fármaco tras viajar a clínicas en México que lo administran.
El respaldo de grupos de veteranos y del exgobernador de Texas Rick Perry impulsó una ley el año pasado que asigna 50 millones de dólares para la investigación de la ibogaína en ese estado. Perry, quien cofundó un grupo llamado Americans for Ibogaine, apareció recientemente en el pódcast de Rogan para argumentar a favor de reducir los límites federales sobre el fármaco. Fue la segunda vez que habló sobre la ibogaína en el popular pódcast en los últimos dos años.
La orden de Trump pide al Departamento de Salud y Servicios Humanos que destine al menos 50 millones de dólares a estados que hayan promulgado o estén desarrollando programas para impulsar fármacos psicodélicos para enfermedades mentales graves. Se describe como una alianza federal-estatal para proporcionar financiamiento, asistencia técnica e intercambio de datos.
Se sabe que la ibogaína causa ritmos cardíacos irregulares y se la ha vinculado con más de 30 muertes en la literatura médica, según la Asociación Multidisciplinaria de Estudios Psicodélicos, una organización sin fines de lucro que realizó algunos estudios tempranos en pacientes fuera de Estados Unidos.
El codirector ejecutivo del grupo, Ismail Lourido Ali, comentó que la orden de Trump podría alentar a otros estados a seguir el modelo de Texas.
“El estigma en torno a las drogas de la Lista I es significativo”, expresó Ali. “Da la sensación de que esto ofrecería una cobertura bastante sustancial para que gobernadores y asambleas legislativas republicanas entren en la arena en términos de financiar programas de investigación en sus universidades”.
Propietarios de clínicas de ibogaína dijeron que el impacto de la orden no será inmediato.
“No habrá cobertura de seguros; seguirá considerándose una atención no aprobada y no cubierta”, indicó Tom Feegel, de Beond Ibogaine, que opera una clínica en Cancún, México. “Pero lo que sí significa es que la ibogaína pasa de ser algo marginal y clandestino a ser reconocida a nivel federal”, añadió.
Feegel indicó que su clínica trató a 2.000 personas con ibogaína el año pasado por entre 15.000 y 20.000 dólares por persona. La empresa también ofreció tratamiento gratuito a unos 100 veteranos.
Las clínicas que usan el fármaco suelen monitorear los índices cardíacos de los pacientes y tener a mano equipo médico de emergencia.
En uno de los pocos estudios recientes realizados por investigadores de Estados Unidos se halló que los veteranos tratados con ibogaína mostraron mejoras en síntomas de lesión cerebral traumática, incluidos el trastorno de estrés postraumático, la depresión y la ansiedad. El estudio de la Universidad de Stanford fue pequeño: incluyó a 30 veteranos que recibieron el fármaco en México. No incluyó un grupo placebo para comparación, un elemento esencial de la investigación médica rigurosa. Los pacientes del estudio recibieron una combinación de ibogaína mezclada con magnesio, destinado a reducir los riesgos cardíacos.