¿Puede Nayib Bukele ser el salvador de Haití?

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El gobierno salvadoreño envió más de 2 mil efectivos militares a Haití en un despliegue extraordinario en territorio extranjero

Internacional
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El SALVADOR- En marzo de 2024, cuando las pandillas de Haití habían unido fuerzas y partes de su capital estaban literalmente en llamas, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, recurrió a X y se jactó de manera desafiante: “Podemos arreglarlo”.

Ahora, más de dos años y medio después, tras el secuestro del 18 de octubre de cuatro soldados salvadoreños que eran parte de una fuerza internacional respaldada por la Organización de las Naciones Unidas, Bukele está haciendo su jugada.

En una medida respaldada por el gobierno del presidente Donald Trump, El Salvador envió a más de 2 mil soldados a Haití esta semana, en lo que los expertos califican como uno de los mayores despliegues militares bilaterales en la isla, uno que amenaza con intensificar una situación de seguridad en el terreno ya de por sí precaria.

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La extraordinaria operación militar en el Caribe, al margen de una misión respaldada por la ONU, es sumamente inusual y plantea interrogantes sobre si representa una forma de intervención nueva y más agresiva.

De tener éxito, la medida podría elevar aún más el prestigio internacional de Bukele, como el líder que sacó a Haití de la crisis cuando otras naciones se rehusaron a ayudar o fueron incapaces de hacerlo.

No obstante, los expertos temen que la reputación de Bukele de aplicar un enfoque sin restricciones para combatir a los grupos armados ilegales pueda resultar en un gran número de bajas civiles, lo que intensificaría la violencia en un país que ya ha registrado más de 5 mil homicidios este año.

“Los riesgos y lo que está en juego son increíblemente elevados”, dijo Romain Le Cour, el director del Observatorio de Haití en la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado Transnacional. “¿Acaso Bukele y sus tropas se están convirtiendo en el vehículo de una nueva forma de intervención, más directa y menos limitada por reglas multilaterales, una que los aliados de Washington llevan a cabo en su nombre?”.

En una publicación en criollo haitiano en X el jueves, Bukele amenazó con “darles una lección a las pandillas”.

En la publicación, la cual incluía un video que mostraba a soldados subiendo a un avión y equipo militar que aparentemente era cargado para su traslado, agregó: “Esta no es una operación contra el pueblo haitiano, ni una invasión a Haití”.

$!Un artillero salvadoreño en un helicóptero UH-1N Twin Huey durante un patrullaje aéreo sobre Puerto Príncipe el mes pasado.

Bukele ha ganado renombre mundial por su campaña para desmantelar a las pandillas salvadoreñas, aunque los críticos afirman que eso ha ocurrido a costa de las libertades civiles.

El líder salvadoreño, en su publicación, daba a entender que ahora puede trasladar su estrategia a Haití y ayudar a arrebatarle el país a las pandillas, para tener éxito, como señaló Bukele, donde la comunidad internacional ha fracasado.

“Nosotros pasamos por el mismo sufrimiento que Haití está pasando hoy”, escribió Bukele. “Pero logramos escapar de él”.

El rápido despliegue de miles de soldados salvadoreños es posterior a una misión respaldada por la Organización de las Naciones Unidas llamada Fuerza de Supresión de Pandillas, que ha luchado durante un año para alcanzar un nivel de tropas similar.

Haití ahora dispone no de una, sino de dos fuerzas internacionales que luchan contra miles de miembros de pandillas que han tomado el control de gran parte de la capital de la nación, Puerto Príncipe, además de contratistas militares privados del extranjero armados con drones que trabajan con la Policía Nacional de Haití.

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La ONU confirmó el viernes que las fuerzas salvadoreñas no serán parte de la Fuerza de Supresión de Pandillas que ya se encuentra en el terreno. Pero seguía sin estar claro cuánto tiempo se quedarían ni bajo el mando de quién estarían las tropas de El Salvador. El despacho de Bukele no respondió a una solicitud para obtener más detalles sobre sus planes en Haití.

Bukele dijo que El Salvador estaba pagando hasta el 90 por ciento de la misión, aunque un portavoz del Comando Sur de EE. UU. dijo que el gobierno de Trump proporcionó al menos un vuelo para transportar tropas salvadoreñas, pero se rehusó a dar más detalles.

El Departamento de Estado de EE. UU. no respondió a una solicitud de más información. El Departamento de Defensa declinó hacer comentarios.

El presidente Trump habló con Bukele el martes y expresó su apoyo a sus esfuerzos para ubicar y rescatar a los cuatro militares salvadoreños secuestrados en Haití, según un funcionario estadounidense que habló bajo condición de anonimato para detallar la conversación entre los dos líderes.

$!Un soldado salvadoreño observa desde un convoy de vehículos blindados que transporta personal militar en el barrio de Tabarre, en Puerto Príncipe, Haití.

La conversación fue reportada inicialmente el viernes por Axios.

Bukele fundamenta su credibilidad para ayudar a Haití en su historial de haber limpiado su pequeño país centroamericano, el cual alguna vez estuvo entre los más peligrosos del mundo y ahora se encuentra entre los más seguros. Hace una década, El Salvador tenía una tasa de homicidios asombrosa, pero Bukele encarceló a más de 80 mil pandilleros, muchos de ellos después de procesos penales masivos.

En 2022, envió 10 mil soldados a acordonar un pueblo y cazar a miembros de pandillas. Un año después, envió 5 mil soldados a una ciudad donde un agente de policía había muerto.

El miércoles, el primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, publicó un comunicado en el que daba la bienvenida al despliegue.

“El gobierno haitiano expresa su solidaridad con el personal militar salvadoreño y sus familias, y reafirma su determinación de trabajar con sus socios para restaurar la seguridad y la estabilidad en el país”, decía el comunicado de su despacho. (Su oficina no respondió a las solicitudes para hacer más comentarios).

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El último despliegue militar extranjero en Haití fuera de una misión oficial de la ONU fue en 2004, cuando Estados Unidos, Canadá y Francia enviaron tropas después de que los militares depusieron al presidente Jean-Bertrand Aristide, según Jake Johnston, investigador del Centro de Investigación en Política Económica que ha estado rastreando los vuelos de El Salvador a Haití.

Ha sido el mayor despliegue extranjero de El Salvador, agregó, desde la llamada guerra del fútbol del país con Honduras, en 1969.

Tener fuerzas superpuestas y en competencia en el terreno podría significar problemas para Haití, dijo.

“En el papel, esto parece una pesadilla para la coordinación”, dijo Johnston. “Dando un paso atrás, existe un riesgo enorme de que el aumento de las operaciones de seguridad conduzca a mucha muerte y destrucción, pero haga poco para abordar el ecosistema más amplio de violencia”.

$!Soldados de El Salvador montan guardia mientras un convoy de vehículos blindados con personal militar llega al barrio de Tabarre, en Puerto Príncipe, Haití.

El despliegue salvadoreño, dijeron los expertos, es un golpe para la fuerza respaldada por la ONU, la cual tiene estrictas reglas de enfrentamiento, pero que en general ha sido vista como demasiado lenta y tímida.

La misión internacional no respondió a una solicitud de comentarios.

Haití ha estado inmerso en niveles extraordinarios de violencia de las pandillas durante al menos cinco años. Su último presidente electo fue asesinado en 2021, lo que arrojó al país, ya de por sí volátil, a una espiral de violencia. Al menos 22 mil personas han muerto desde entonces.

En 2024, pandillas rivales se unieron en un esfuerzo coordinado para atacar instituciones gubernamentales, como comisarías de policía y prisiones. Barrios enteros se vaciaban mientras la gente huía.

Después de que una misión policial internacional liderada por Kenia no logró sofocar la violencia, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el año pasado a la fuerza que actualmente está en el terreno. Anunciada como una agresiva misión de combate al crimen, con cinco veces el tamaño de la misión liderada por Kenia y con poderes de arresto, esta llegó en abril.

Pero seis meses después, cuenta con cerca de 2 mil de los 5,500 soldados prometidos, provenientes de Chad, Mongolia y varios otros países. Su unidad de helicópteros está integrada por salvadoreños.

Los cuatro salvadoreños secuestrados fueron atacados a tiros mientras conducían por un bastión pandillero y no han sido vistos desde entonces. Se encontraron restos la semana pasada, pero no se ha confirmado que pertenezcan a los hombres.

Bukele envió inicialmente varios cientos de fuerzas especiales para ayudar a la Fuerza de Supresión de Pandillas a buscar a los hombres, quienes eran técnicos de aviación. Pero no está claro si la fuerza respaldada por la ONU ha continuado la búsqueda, lo que podría explicar la frustración de Bukele.

“Lo único que queremos es que nuestros cuatro técnicos de aviación regresen a casa”, escribió Bukele.

Robert Fatton Jr., un politólogo nacido en Haití de la Universidad de Virginia, dijo que la nueva misión salvadoreña demuestra que la fuerza gestionada por la ONU ha sido hasta ahora “incapaz” de neutralizar a las pandillas.

“La pregunta es si estas tropas pueden hacer lo que Bukele cree que pueden hacer, y si el gobierno de Trump está subcontratando a los salvadoreños para imponer un mínimo de orden en Haití”, dijo Fatton. “Parece claro que el gobierno haitiano no está a cargo de lo que está ocurriendo en su propio territorio”. c. 2026 The New York Times Company.

Por Frances Robles, The New York Times.

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