Renuncia fiscal especial para investigar adversarios de Trump en el caso de ‘gran conspiración’
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Los investigadores enfrentan obstáculos legales, sacudidas de personal y una Casa Blanca impaciente tras un año de avances y retrocesos
WASHINGTON.-Antes de hacerse cargo de la extensa investigación del Departamento de Justicia sobre los adversarios del presidente estadounidense Donald Trump, Joe diGenova deploró la falta de avances para presentar acusaciones.
Cinco meses después, DiGenova ha dejado su cargo sin presentar un solo cargo, lo que ensombrece el futuro de una investigación que ha entusiasmado a comentaristas de derecha ansiosos por demostrar una teoría poco definida de una conspiración del “Estado profundo” para derribar al presidente republicano.
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Funcionarios del Departamento de Justicia siguen adelante pese a la salida de DiGenova, con una oleada de citaciones a exfuncionarios de las fuerzas del orden y de inteligencia que se espera produzca testimonios ante un jurado investigador en las próximas semanas en Fort Pierce, Florida, sede judicial de una jueza federal designada por Trump y considerada afín.
Sin embargo, si finalmente alguien será acusado, y de qué, sigue siendo una incógnita. La investigación conocida de manera coloquial como la “gran conspiración” es el ejemplo más claro hasta ahora de los esfuerzos del gobierno de Trump por aprovechar las facultades de las fuerzas del orden para ejecutar represalias contra los adversarios del presidente.
La turbulencia que ha definido la pesquisa deja al descubierto una brecha conocida entre las exigencias de la Casa Blanca de actuar con rapidez y la capacidad del Departamento de Justicia de convertir la letanía de agravios del presidente en un caso susceptible de enjuiciamiento.