‘Si me hago flojo, la enfermedad me coge rapidito’... A sus 123 años, Carlos Lindao trabaja y recicla a diario

Internacional
/ 13 enero 2026

A sus 123 años, Carlos Lindao sigue trabajando, reciclando y soñando con reencontrar a su familia. Conoce la historia del hombre más longevo de Ecuador y su rutina diaria

Carlos Lindao nació el 17 de octubre de 1902, de acuerdo con su cédula de identidad, y a sus 123 años mantiene una rutina que desafía cualquier pronóstico. Todos los días se levanta a las 06:00 horas, prepara café y observa la marea antes de iniciar sus labores.

Con su canoa recorre los esteros de Puerto El Morro, una parroquia rural cercana a Guayaquil, para buscar madera o atender su horno de carbón. Este oficio lo aprendió de su abuelo y jamás lo ha abandonado, convencido de que el trabajo es clave para mantenerse con vida.

Si me hago flojo, la enfermedad me coge rapidito”, repite Don Carlitos, quien además complementa su jornada reciclando materiales, demostrando que la actividad constante es parte central de su longevidad.

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EL ÚLTIMO SUEÑO DE DON CARLITOS: ENCONTRAR A SU FAMILIA

A pesar de su claridad mental y fortaleza física, Carlos Lindao guarda un anhelo que lo acompaña desde hace más de un siglo: reencontrarse con su hijo. Según cuenta, a los 13 años tuvo un hijo con una joven de 14, pero la relación terminó y nunca volvió a verlo.

Ese hijo, que hoy tendría alrededor de 109 años, habría vivido en Guayaquil. Don Carlitos reconoce que quizá ya no esté con vida, pero mantiene la esperanza de conocer a sus descendientes.

“Yo quisiera que lo traigan. O a sus hijos o a sus nietos, para verlos una vez”, dice con serenidad. Para él, ese reencuentro sería el cierre perfecto de una vida larga y trabajada.

EL HOMBRE MÁS LONGEVO DE ECUADOR Y SU RUTINA DIARIA

En Puerto El Morro todos lo conocen como Don Carlitos. Vive solo, camina sin ayuda, escucha con claridad y conserva una lucidez que sorprende a quienes lo visitan. Nunca ha usado un teléfono celular y aprendió a leer y escribir por su cuenta.

Su día comienza incluso antes del amanecer. Asegura que los gallos lo despiertan alrededor de las dos de la madrugada, momento que aprovecha para realizar ejercicios de brazos y piernas.

Creció huérfano desde los seis años y fue criado por una tía. Su alimentación siempre estuvo basada en productos del mar como ostión, concha, camarón y pescado, una dieta que, asegura, lo mantuvo fuerte durante décadas.

UNA VIDA ENTRE EL MANGLE, LA FE Y EL TRABAJO

Carlos Lindao ha pasado su vida entre manglares, esteros y jornadas extenuantes. Recuerda con detalle sus recorridos en canoa, los trabajos en camaroneras y las tres mujeres que formaron parte de su historia personal.

Desde hace 19 años vive solo, acompañado por dos gatos y el apoyo ocasional de sobrinos y vecinos. Su fe en Dios es constante y cada mañana agradece por seguir teniendo fuerza y movimiento.

Su deseo para el final de su vida es sencillo: irse dormido, sin sufrimiento y sin ser una carga. Mientras tanto, continúa activo, mirando el estero donde descansa su canoa y esperando que la vida aún le conceda cumplir su último sueño.

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DATOS CURIOSOS SOBRE CARLOS LINDAO

· Nació en 1902 y tiene 123 años

· Trabaja todos los días elaborando carbón

· Nunca ha usado teléfono celular

· Vive solo y camina sin ayuda

· Su dieta es sencilla y basada en alimentos naturales

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Especialista en periodismo en tiempo real, pronóstico del clima, tendencias, política nacional y contenido de utilidad.

Con 15 años de experiencia en medios digitales, actualmente es editor breaking en Vanguardia MX. Licenciado en Diseño Gráfico, egresado de la Escuela de Artes Plásticas de la UAdeC. En diseño editorial, ha realizado proyectos de revistas impresas y digitales sobre cultura, arte y educación.

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