Siria: un paisaje de ruinas tras 13 años de guerra y el desafío de reconstruir un país pulverizado
En Siria, la destrucción ocasionada por 13 años de guerra se ha convertido en parte del paisaje
Por: Carlotta Gall, Saad Alnassife and Nicole Tung
En este extenso país de 23 millones de habitantes, prácticamente no hay un pueblo o ciudad que no haya sufrido daños, no hay una comunidad intacta.
En las principales ciudades, como Damasco, la capital, barrios y suburbios enteros quedaron pulverizados cuando el dictador Bashar al Asad y sus aliados, Rusia e Irán, intentaron aplastar una rebelión armada surgida del levantamiento de la Primavera Árabe de 2011.
TE PUEDE INTERESAR: Más de 100 presos del Estado Islámico escapan de una cárcel en Siria en medio de enfrentamientos
Los combates y la represión hicieron que más de la mitad de la población tuviera que huir de sus hogares. Dejaron atrás pueblos fantasma, zonas enteras de ciudades donde cuadra tras cuadra siguen envueltas en la oscuridad, inhabitables.
Al final, los rebeldes presidente Ahmed al Sharaa se ha enfocado en consolidar el poder, y apenas ha dedicado atención a la labor de limpiar y reconstruir.
Más de tres millones de sirios han regresado desde que Al Assad huyó y se refugió en Rusia. Muchos viven en las ruinas, o en una tienda de campaña junto a ellas. Algunos han acondicionado un departamento en medio del esqueleto vacío de un edificio residencial.
La antigua ciudad de Alepo y su provincia circundante sufrieron algunos de los peores daños durante los años de guerra, y han sido escenario de recientes enfrentamientos.
La línea del frente atravesaba la legendaria ciudad antigua, famosa por sus casas con patio y su zoco cubierto.
“Estaban luchando por ella”, dijo Razan Abdulwahab, un arquitecto que coordina proyectos en la zona para ONU-Habitat, el programa de desarrollo urbano de Naciones Unidas. “Es un gran desastre”.
El 60 por ciento de la ciudad antigua quedó destruido, incluidos muchos edificios registrados como antigüedades, dijo. Aunque se está trabajando para restaurar algunas partes del zoco, la ciudad vieja sigue siendo un horrible paisaje de polvo y escombros.
“No puedo olvidar aquel día, viendo todos los daños”, dijo Abdul Qadir, un comerciante que regresó en 2017 y encontró su negocio y su casa, cerca de la ciudad vieja, destruidos. “¿Por qué? ¿Para qué?”.
Muchos sirios luchan por sobrevivir. Un tercio de las viviendas del país están dañadas o destruidas. El desempleo es alto y, según la ONU, el 90 por ciento de los sirios vive en la pobreza.
Según un estudio de ONU-Habitat, el 31 por ciento de las viviendas necesitan ser reconstruidas o restauradas, lo que deja al país con un déficit de 1,9 millones de viviendas para una población de alrededor de 10 millones de personas.
La tensión es visible. En la ciudad suroccidental de Dara’a, cuna del levantamiento sirio de 2011, los barrios que apoyaron la rebelión yacen devastados.
En algunos lugares, los escombros son tan profundos que la gente no puede encontrar el lugar donde estaban sus casas, dijo Muhammad Kheir Bajbuj, de 50 años. A veces ni siquiera pueden conseguir la calle.
En su calle solo hay dos casas ocupadas: la suya y la de una prima que regresó con su familia después de que una organización benéfica la ayudara a reparar el tejado. “Muy poca gente regresó, porque la mayoría no tenemos dinero”, dijo Bajbuj.
Más allá de las principales ciudades, los pueblos y aldeas están sembrados de minas terrestres y bombas sin explotar. Los explosivos matan y mutilan a quienes regresan.
Una tarde del verano pasado, en Deir al Zour, al este de Siria, una mujer y su hijo adolescente provocaron una explosión mientras hurgaban en un vertedero de basura. La madre murió; el hijo resultó gravemente herido de la cara y los ojos.
ONU-Habitat ha descrito Deir al Zour como la ciudad más afectada de Siria. El tráfico serpentea entre cráteres y montículos de escombros. Los niños juegan en las ruinas bajo grandes losas de hormigón que cuelgan peligrosamente de los edificios. El aire está lleno de polvo.
Como gran parte del este de Siria, Deir al Zour también fue subyugada por el Estado Islámico, o EI. Sus caminos y puentes están estropeados. Sus iglesias y mezquitas están reducidas a escombros. Hay pocas escuelas y hospitales.
La labor de reconstrucción es inmensa. Según estimaciones de ONU-Habitat, tan solo el sector de vivienda costará 80 mil millones de dólares. El Banco Mundial ha calculado los costos de reconstrucción de Siria en unos 216.000 millones de dólares.
“Aún no se habla de elaborar un plan de reconstrucción económica integral”, informó recientemente la Fundación Carnegie para la Paz Internacional.
Con el gobierno de Donald Trump y muchos otros donantes occidentales recortando los presupuestos de ayuda internacional, el gobierno de Siria está buscando dinero en el sector privado.
Esto conlleva sus propios riesgos, advirtieron los expertos. Si no se gestiona de manera justa, una reconstrucción dirigida por el sector privado puede originar una nueva situación de amiguismo y desigualdades sociales que podrían generar más inestabilidad.
“Si de verdad queremos estabilidad, hay que prestar apoyo a la reconstrucción”, afirmó Hiroshi Takabayashi, responsable del programa de ONU-Habitat en Siria. Agregó que Siria era una piedra angular para la estabilidad de gran parte de Medio Oriente.
TE PUEDE INTERESAR: Revelan que han muerto más de 16 mil personas en las represiones del régimen de Irán contra manifestantes
“Si fracasamos aquí”, dijo, “todo este orden mundial podría no sostenerse”.
Después de tanta pérdida y destrucción, los sirios no piden mucho.
“¿Quién me va a compensar? ¿Quién nos va a pagar por la gente que perdimos, el dinero que perdimos?”, dijo Kadri Musalli, un comerciante en Deir al Zour, quien contó que su hermano murió desangrado en la calle bajo el fuego de artillería durante los combates.
“Podemos levantarnos de nuevo y lograr un crecimiento civilizado”, dijo, “pero será muy muy lento”.
c. 2026 The New York Times Company