Sufre Putin una dura derrota con el desfile militar deslucido de los últimos 20 años
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Este año, el desfile duró sólo 45 minutos, lo que lo convierte en la más corto en muchos años
MOSCÚ- El presidente ruso, Vladímir Putin, sufrió hoy un duro revés para su castigada imagen tras más de cuatro años de guerra en Ucrania, al presidir el desfile del Día de la Victoria más descafeinado en casi 20 años pese a la tregua acordada con la mediación de Estados Unidos.
Con ocasión del 81 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi, por el empedrado de la plaza Roja no marcharon ni tanques, ni piezas de artillería, ni misiles intercontinentales, supuestamente debido a la amenaza terrorista de Ucrania, cuyos drones aterrorizan desde hace meses la geografía nacional.
Putin llegó a tan señalada fecha más debilitado que nunca, ya que sus índices de popularidad son los más bajos desde 2022 y cada vez son más intensos los rumores de luchas intestinas entre los diferentes clanes que rodean al Kremlin.
UN AMBIENTE DERROTISTA
Aunque la televisión estatal intentó maquillar la decepción al no mostrar prácticamente ninguna panorámica de la plaza y de las tribunas erigidas en el Mausoleo de Lenin -varios medios occidentales no pudieron acudir a la cita al serles revocada la acreditación-, la realidad es que un ambiente derrotista acompañó a las celebraciones en Moscú.
La parada duró sólo 45 minutos -lo que la convierte en la más corta en muchos años- ya que no rodó el armamento pesado, algo que no ocurría desde 2007 y tampoco desfilaron los cadetes.
De la treintena de líderes que acudieron a la histórica plaza en el 80 aniversario pasamos a cinco mandatarios: Bielorrusia, Malasia, Laos, Kazajistán y Uzbekistán.
Según la prensa local, a la parada fueron invitados los principales altos cargos del país, pero no hubo lugar ni para ministros ni para diputados.
La única novedad en el desfile fue la presencia por vez primera de soldados del Ejército Popular de Corea, que combatieron en las filas del Ejército ruso en la batalla de Kursk, región rusa ocupada durante varios meses por las tropas ucranianas.
Por no haber no hubo ni marcha del conocido como Regimiento Inmortal, en la que los rusos, incluido Putin, marchan por las calles de Moscú, mostrando las fotos de los familiares que combatieron en la Gran Guerra Patria (1941-1945).
TRUMP Y ZELENSKI AUTORIZAN PARADA
El temor a una provocación enemiga se desvaneció el viernes, poco antes de la medianoche, cuando el presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció un acuerdo con ambos bandos para una tregua de tres días (9, 10 y 11 de mayo).
“Esta solicitud fue realizada directamente por mí y agradezco enormemente que haya sido aceptada”, comentó Trump, que espera que esta tregua sea “el principio del fin de una guerra muy larga, letal y arduamente librada”.
Rusia y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, recogieron el guante y corroboraron el alto el fuego, a lo que se habían negado toda la semana con amenazas incluidas de Moscú de atacar con misiles “el centro de Kiev”.
El Kremlin destacó que la tregua incluirá un canje de mil por mil prisioneros de guerra en una “fiesta sagrada para todos”, incluido los ucranianos.
Tras asegurar en un primer momento que «la plaza Roja es menos importante que las vidas de los prisioneros ucranianos», Zelenski se regodeó al firmar un decreto especial en el que «autorizaba» la celebración del desfile militar en Moscú.
“No necesitamos permiso de nadie”, respondió incómodo Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, mientras el asesor presidencial, Yuri Ushakov, lo tachó de “payasada” del comediante reconvertido en político.
Moscú acusó a Kiev de violar hoy el alto el fuego, pero sólo lejos de Moscú, aunque, por si acaso, las autoridades bloquearon durante varias horas el internet móvil en todo el centro de la capital.
LA OTAN APOYA AL ENEMIGO
En su tradicional discurso, que se prolongó durante más de ocho minutos, Putin hizo un sentido homenaje al pueblo soviético, pero también aludió a la actual campaña militar en Ucrania y destacó que la “clave del éxito” del pueblo ruso es “su capacidad de aguante”.
“Combaten contra una fuerza agresiva que es armada y apoyada por todo el bloque de la OTAN. Pese a ello, nuestros héroes siguen avanzando”, dijo en un mensaje victimista que el Kremlin repite desde que la campaña se torció.
Recordó que el Ejército Rojo “salvó” no sólo a la Unión Soviética, sino a toda Europa, muchos de cuyos países -resaltó- capitularon y se volvieron «cómplices» de los crímenes hitlerianos.
“La lealtad a la patria es la verdad suprema. Estoy firmemente convencido de que nuestra causa es justa (...) La victoria fue y será siempre nuestra”, concluyó.
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, se reunió con Putin en el Kremlin, aunque no participó en el desfile, al que no asistió ningún líder occidental.