Lo que descubrimos de los adolescentes de EU que proveen armas a los cárteles
Grupos delictivos mexicanos se valen de adolescentes y adultos jóvenes en estados fronterizos para procurarse armas, según autoridades y exfuncionarios de las fuerzas del orden de EU
CIUDAD DE MÉXICO- A principios de este año, estuve en Phoenix observando a tres adolescentes disparar rifles de alto calibre hacia el desierto. Cada disparo estallaba en el aire y hacía eco en el paisaje abierto.
Estos adolescentes son parte de una red de estudiantes de bachillerato y jóvenes estadounidenses que sirven como conducto clave en el tráfico transnacional de armas, al comprar rifles de estilo militar y venderlos directamente a operadores de los cárteles mexicanos.
Según autoridades de Estados Unidos, expertos en tráfico de armas y los estudiantes de bachillerato que entrevisté, la red emergente se vale de jóvenes estadounidenses a quienes no los motiva una lealtad al cártel, sino las ganancias y el estatus social.
El comercio de armas a menudo se entiende principalmente como un problema de contrabando: armas estadounidenses que son trasladadas al sur y entregadas a despiadados narcotraficantes. Reporté desde ambos lados de la frontera y descubrí que este tráfico comienza mucho antes de que un arma de fuego llegue a México.
Comienza en un mercado estadounidense donde las armas de fuego pueden ser notablemente fáciles de comprar, intercambiar y revender, y donde un adolescente puede convertirse en proveedor de una mortífera red internacional casi sin salir del terreno conocido de la vida en la escuela.
Aquí hay algunos puntos clave del reportaje.
ADOLESCENTES ESTADOUNIDENSES SE ESTÁN INTEGRANDO A LA RED DE SUMINISTRO DE ARMAS DE LOS CÁRTELES EN EU
Grupos delictivos mexicanos se valen de adolescentes y adultos jóvenes en estados fronterizos como Arizona para que ayuden a proveerles armas, según autoridades y exfuncionarios de las fuerzas del orden de Estados Unidos. El fenómeno no es nuevo, dicen las autoridades, pero el papel que juegan los jóvenes estadounidenses en el comercio de armas nunca se ha documentado con tanto detalle.
Los adolescentes son parte de una red mucho más amplia de intermediarios estadounidenses que separa a los operadores del cártel de las personas que obtienen en realidad las armas. La cadena incluye intermediarios independientes, operadores logísticos, reclutadores, compradores prestanombres y, cada vez más, jóvenes traficantes, muchos de ellos estudiantes de bachillerato de Estados Unidos.
Los cuatro jóvenes traficantes estadounidenses que entrevisté suministran armas principalmente al poderoso Cártel de Sinaloa, pero no se describen a sí mismos como miembros del cártel, ni profesan alguna lealtad en particular a algún grupo criminal.
En cambio, muchos comenzaron a comprar y vender armas de fuego a una edad muy temprana, a veces casi como un pasatiempo, antes de convertirse rápidamente en engranajes de una red internacional de armas.
EL SISTEMA PUEDE ATRAER A LOS ADOLESCENTES SIN QUE LOS CÁRTELES LOS RECLUTEN DIRECTAMENTE
Los adolescentes que entrevisté no describieron un sistema de reclutamiento convencional en el que los operadores del cártel se fijan en jóvenes vulnerables y los obligan a traficar armas. En cambio, relataron que al principio entraron en el comercio de armas por su cuenta, y a medida que se volvieron más prolíficos e hicieron conexiones con operadores de cártel, se convirtieron en proveedores confiables para los cárteles mexicanos.
Relataron que entre clases o después de la escuela negociaron tratos de armas, y que pasaban las tardes revisando chats de grupos de WhatsApp en busca de armas. Uno dijo que, después de ver cuánto dinero podía ganar con la venta de armas, abandonó su sueño de ser médico o dentista.
Sus trayectorias hacia el comercio de armas fueron diversas. Un estudiante dijo que se enteró a través de amigos y redes sociales de que había un gran mercado para las armas de fuego y una cantidad sustancial de dinero que podía ganar suministrándolas. Otro comenzó a comprar armas para “ser cool”, dijo, y comenzó a revenderlas solo después de darse cuenta de lo fácil que podía ganar dinero.
En muchos sentidos, los jóvenes que entrevisté son lo que podría esperarse de un adolescente estadounidense típico: preocupados por las chicas y las fiestas, pegados a sus teléfonos y ansiosos por obtener dinero y estatus. Pero los incentivos financieros pueden ser demasiado poderosos para alguien tan joven. Hablaron bajo condición de anonimato debido a la naturaleza criminal de sus actividades y describieron ganancias que pueden llegar a miles de dólares al mes, sumas extraordinarias para alguien que aún está en la escuela secundaria.
El dinero, sin embargo, es solo parte del atractivo. Varios hablaron de una cultura en la que posar con armas de fuego en Instagram o TikTok confiere estatus entre los compañeros de clase o que simplemente les ofrecía un sentido de pertenencia, convirtiendo una fascinación adolescente o el atractivo del dinero rápido en un punto de entrada a las redes internacionales de tráfico de armas.
LA TECNOLOGÍA Y LAS APLICACIONES ENCRIPTADAS FACILITAN EL COMERCIO
El uso de aplicaciones encriptadas y plataformas de redes sociales ha transformado la escala y la accesibilidad del mercado clandestino de armas. WhatsApp, Telegram y Signal, junto con sitios web donde es posible comprar y vender armas de fuego legalmente, han ayudado a transformar un comercio que alguna vez dependió en gran medida de conexiones personales en un mercado digital, según autoridades y exfuncionarios de las fuerzas del orden de Estados Unidos.
Más allá de esas plataformas, los adolescentes dijeron que obtienen armas de diversas maneras.
Algunos dijeron que compran armas de fuego legalmente una vez que cumplen 18 años, mientras que otros reclutan a amigos que pueden hacerlo. Otros más roban armas de casas, autos e incluso de sus propios padres, o encuentran vendedores a través de WhatsApp y Telegram. Las armas luego se revenden a compradores vinculados a los cárteles, se dejan en casas de seguridad o se entregan a intermediarios que las llevan al otro lado de la frontera, dijeron.
En estados como Arizona, donde las armas de fuego están ampliamente disponibles, la distancia entre querer un arma, encontrar una y descubrir que puede ser rentable venderla puede ser notablemente corta. c. 2026 The New York Times Company.
Por Paulina Villegas, The New York Times.