Advierten que por gasto en pensiones urge cambiar sistema de jubilaciones
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Cuando no se ajusta oportunamente el financiamiento de las pensiones, los gobiernos recurren a estrategias como endeudamiento público
El gasto en pensiones superará 6 por ciento del PIB en 2026 y se tiene un espacio fiscal de sólo 1.5 por ciento, lo que significa que urge cambiar el sistema de jubilaciones en México para evitar un traslado silencioso a la deuda futura, advirtió el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).
En su nuevo artículo titulado “¿Hacia dónde va el sistema de pensiones en México?”, el Centro expuso que el peso de las pensiones seguirá aumentando y sólo este 2026 representará también casi una cuarta parte del gasto neto total, lo que confirma una presión fiscal presente que afecta otros rubros del presupuesto como salud, educación e inversión pública.
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“Nos encontramos ante un momento decisivo. El envejecimiento de la población y las reformas recientes han generado presiones fiscales importantes que consumen una parte cada vez mayor del presupuesto público”.
“Comparado con otros países, parece que México no destina muchos recursos a pensiones, pero la realidad es que el nivel de recaudación y el bajo crecimiento económico hacen que este gasto presione las finanzas públicas consumiendo el 40 por ciento de los ingresos tributarios”, destacó Alejandra Macías, directora ejecutiva de CIEP.
La evidencia internacional y regional muestra que cuando no se ajusta oportunamente el financiamiento de las pensiones, los gobiernos recurren a estrategias como endeudamiento público, subfinanciación de contribuciones o uso de recursos presupuestarios sin una fuente permanente.
Estas decisiones, advirtió la especialista, permiten evitar ajustes inmediatos, pero generan deuda intergeneracional.
“Con un espacio fiscal de apenas 1.5 por ciento del PIB es necesario hacer cambios urgentes en el sistema de pensiones, ya sea mediante ajustes paramétricos, mayor participación laboral o mecanismos financieros que eviten trasladar silenciosamente el costo a través de deuda futura”, indicó la especialista.
Con datos de la OCDE, Macías resaltó que la brecha de género en pensiones aumentó de 28 por ciento en 2007 a 35 por ciento para 2024, contrario a la tendencia internacional que muestra reducciones.
Este resultado, explicó, se debe a que una parte importante de la pensión depende de trayectorias contributivas formales, con lo que las mujeres resultan penalizadas por menores salarios, mayor informalidad y periodos prolongados fuera del mercado laboral por tareas de cuidado.
La especialista dijo que urge discutir cómo se financiarán las pensiones como resultado de una mayor esperanza de vida, pues hasta ahora se está haciendo a través de mayores transferencias públicas.