‘Liderazgo femenino no puede reducirse a cuotas’
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Apuntó que todavía existen retos que enfrentar, uno de ellos es transformar espacios que contribuyan al debate público
En todos los ámbitos de la sociedad, la presencia femenina siempre ha demostrado aportar sensibilidad estratégica, capacidad de integración y una visión a largo plazo, pero siempre atenta al detalle, aseguró Fernanda Llergo Bay, rectora general de la Universidad Panamericana (UP).
La doctora en Filosofía y Letras habló frente a 100 mujeres líderes invitadas por el medio de comunicación El Universal a un encuentro de reflexión y conmemoración de la lucha feminista que han sostenido estudiantes, activistas, figuras públicas y periodistas de todo el país. Ahí, apuntó que todavía existen retos que enfrentar, uno de ellos es transformar espacios que contribuyan al debate público.
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“Hablar hoy de liderazgo femenino no puede reducirse ni podemos permitir que se reduzca a cuotas de género o a presencias simbólicas. La conversación al hablar de feminismo, al hablar de mujeres, es mucho más profunda. Tiene que ver con la persona y las decisiones que tomamos, con la manera en que las mujeres entendemos el poder, la autoridad y el servicio”, dijo.
Al destacar el encuentro plural convocado por EL UNIVERSAL, Llergo Bay indicó que estos espacios son una demostración clara de que la universidad es dialógica y abierta al pensamiento, pero, sobre todo, un signo de esperanza. Señaló que más allá de diferencias ideológicas o enfoques particulares de cada asistente, en todas las mujeres existe la responsabilidad compartida y el deseo de construir un país más justo, más humano y con mayores oportunidades. Detalló que el liderazgo femenino no busca replicar lógicas de confrontación, sino abrir caminos de colaboración que no respondan a la polarización con más polarización, sino a la reflexión, diálogo y empatía.
Afirmó que la verdadera igualdad de oportunidades no se agota en un discurso, más bien requiere decisiones estructurales, políticas públicas que faciliten la conciliación profesional y vida familiar. Así como entornos empresariales que valoren el mérito sin invisibilizar la realidad personal, concretamente de las mujeres.
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“Implica evitar que una causa legítima, como que la mujer participe en la vida pública, (...) se convierta en un nuevo modo de división. No podemos pretender que el liderazgo femenino y el feminismo se conviertan en otro motivo más de división, el feminismo es vivido como búsqueda de justicia y oportunidades reales”, recalcó.
Calificó como necesario formar estudiantes con criterios, convicciones éticas y sentido a la responsabilidad social. Así como mujeres preparadas, seguras y conscientes de su misión; además de formar entornos corresponsables.