Rocha contra Cuén: la disputa por la UAS que terminó en tragedia

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México
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La UAS no sólo es un botín económico, también es un activo político

Era 16 de julio de 2024. Apenas nueve días antes de que asesinaran a Héctor Melesio Cuén Ojeda en Culiacán.

En un lado estaban los universitarios apoyados por Cuén, en otro los respaldados por el gobernador en funciones Rubén Rocha Moya.

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Se vieron las caras sobre la calle Bucareli, en la Ciudad de México, a sólo unos metros de la Secretaría de Gobernación.Eran cientos de personas.

La avenida estaba bloqueada y los manifestantes se hallaban flanqueados por policías.

Iba rumbo a mi trabajo cuando vi la movilización; por momentos creí que un grupo se lanzaría contra el otro. Unos pedían que Rocha sacara las manos de la Universidad Autónoma de Sinaloa y otros que Cuén no obstaculizara una reforma a la ley orgánica universitaria, que soltara el cacicazgo que mantuvo durante 20 años.

Ese día se reunieron el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el encargado de despacho de la UAS, Robespierre Lizárraga.

El encuentro en Gobernación contó con la presencia de su entonces titular, Luisa María Alcalde.

La confrontación del 16 de julio de 2024 fue el último intento por resolver el conflicto entre Cuén y Rocha, entre el cacique y el gobernador, una disputa que había escalado a un nivel de agresión no visto en, al menos, los últimos 30 años.

Rocha, que utilizaba a la Fiscalía General del Estado y al Poder Judicial a placer, inició procesos penales contra la cúpula del cuenismo, incluido el hijo del cacique.

No era complicado porque ambas estructuras estaban en poder de su mano derecha y exsecretario general de Gobierno, Enrique Inzunza, ahora senador de la República.

Cuén y Rocha, ambos políticos, ambos de Badiraguato, ambos exrectores, ambos vinculados por terceros con el crimen.Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, afirmaría tres semanas después en una carta que Cuén era “un viejo amigo” suyo, mientras que el 29 de abril de 2026 Estados Unidos acusaría a Rocha de brindar protección y aliarse con el grupo criminal Los Chapitos. Rocha y Cuén estaban confrontados; “Mayos” y “Chapos” también tenían problemas.

Justo por eso la reunión en Gobernación resultaba tan importante. La confrontación estaba a punto de explotar.

Un trabajador universitario que acudió a la movilización, y que entrevisté para este texto bajo condición de anonimato, recordó ese día como una tomadura de pelo: “Creo que no se logró nada, ya que no se llegó a ni un solo acuerdo ni se detuvieron las carpetas judicializadas. Sólo se logró dar el mensaje de que Segob no se metería y, como Pilatos, manitas lavadas y lo de su estado véanlo en su estado”.

El esfuerzo del 16 de julio de 2024 fue el último por llegar a un acuerdo entre las dos fuerzas más importantes del estado, pero las cosas no salieron bien.

”Luego de la reunión que sostuvo este martes por la mañana con la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, y el encargado de la Rectoría de la Universidad Autónoma de Sinaloa, Robespierre Lizárraga Otero, el gobernador Rubén Rocha Moya señaló que se abordaron los dos asuntos que han generado conflictos, como es la posible reforma a la Ley Orgánica de esta universidad, así como los procesos judiciales que enfrentan sus autoridades y exfuncionarios, y la conclusión a la que se llegó es que ambos casos serán resueltos en Sinaloa por las autoridades correspondientes”, se lee en un comunicado del gobierno de Rocha publicado ese día y atribuido al gobernador.

De nuevo, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador había apostado por Rocha.

Que los problemas se resolvieran por las estructuras legales sinaloenses era la estocada final contra Cuén: Rocha e Inzunza tenían el control total.

En el comunicado que el gobierno adjudicó a una declaración de Rocha se afirmó que el avance de la modificación a la ley orgánica —que en los hechos buscaba quitarle el control de la universidad a Cuén— pasaría primero por una consulta a la comunidad universitaria y sería ésta la que decidiría si la aprobaba o rechazaba; después el Congreso del estado realizaría el cambio legal.

La UAS es la máxima casa de estudios en Sinaloa y recibe un presupuesto anual de 8 mil millones de pesos, muy por encima de los 5 mil millones del municipio de Culiacán, la capital del estado.La UAS registra más de 160 mil estudiantes y un padrón de 20 mil trabajadores activos y jubilados, según ha informado la institución.

No sólo es un botín económico, también es político: concentra las mentes más estudiadas del estado y la capacidad de movilización social más aceitada y masiva.

A la par del afianzamiento del poder interno de Cuén, el hoy fallecido fue creando una estructura político-electoral que cristalizó en el local Partido Sinaloense.

Los críticos de este modelo lo llamaron la universidad-partido. Si un trabajador de la UAS quería crecer rápidamente en la institución había que afiliarse y hacer trabajo por el partido.

La dupla Rocha-Inzunza tenía al cuenismo contra las cuerdas: le había abierto procesos penales al rector Jesús Madueña Molina, que dejó el cargo y después lo asumió de nuevo; al que lo sustituyó en su ausencia como encargado de despacho por 13 meses, Robespierre Lizárraga, y a un exrector, Juan Eulogio Guerra Liera.

También inició un proceso penal contra Héctor Melesio Cuén Díaz, hijo de Cuén Ojeda, entre otros funcionarios universitarios de alto nivel.El 16 de julio de 2024 la Secretaría de Gobernación no pudo solucionar el conflicto entre Cuén y Rocha, y nueve días más tarde, según la carta de Ismael Zambada García —que coincide en parte con la versión de la Fiscalía General de la República—, el crimen organizado sería citado con la intención de resolverlo.

Según esta misiva, ahí se toparían los criminales Ismael Zambada García, Iván Archivaldo Guzmán Salazar y Joaquín Guzmán López; también los políticos Héctor Melesio Cuén Ojeda y Rubén Rocha Moya.

Rocha no acudió, según ha afirmado él mismo, Cuén fue baleado y asesinado en el lugar, y Guzmán López secuestró a “El Mayo”, lo subió a un jet privado y aterrizaron en Estados Unidos, donde fueron capturados.

Si la reunión en Segob para resolver el conflicto Cuén-Rocha había resultado mal, la junta organizada por el narco resultó peor.

”Joaquín Guzmán López me pidió que asistiera a una reunión para ayudar a resolver las diferencias entre los líderes políticos de nuestro estado. Conocía una disputa entre Rubén Rocha Moya, gobernador de Sinaloa, y Héctor Melesio Cuén Ojeda, excongresista federal, alcalde de Culiacán y rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS), sobre quién debería dirigir esa institución. Me dijeron que además de Héctor Cuén y el gobernador Rocha Moya en la reunión también estaría Iván Guzmán Salazar”, se lee en la carta, escrita originalmente en inglés.

Después del asesinato de Cuén, Rocha logró lo que parecía imposible: se realizó una consulta en la primera quincena de septiembre, mientras estallaba la violencia en Culiacán; más tarde se reformó la Ley Orgánica de la UAS y meses adelante el rector Madueña, antes fiel a Cuén Ojeda, se convirtió en su nuevo aliado.

Una de las muestras más claras del cambio fue que, horas después de que se diera a conocer la acusación de Estados Unidos contra Rocha, Inzunza y ocho cercanos más, la UAS publicó un comunicado institucional en Facebook en el que le dio un espaldarazo al gobernador: “La Universidad Autónoma de Sinaloa reconoce la trayectoria académica y política del doctor Rubén Rocha Moya, quien se ha caracterizado por ser un ciudadano íntegro, un luchador social”.

Para esas fechas, las acusaciones penales en contra de la mayoría de los cuenistas habían quedado en el olvido. Ya habían llegado a un acuerdo con Rocha.

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