Crimen organizado: México ilícito
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En una investigación periodística presentada en la revista de circulación nacional Letras Libres, Alejandro Páez Varela cuenta cinco historias del narcotráfico. Los textos plagados de exquisita descripción son parte de la vida ordinaria en México.
La edición de noviembre contiene la colaboración de Páez Varela que -tal y como se cita en la página 19- sirven de botones de muestra del problema de la ilegalidad en México, y de la fuerza del crimen organizado en todos sus niveles.
La publicación incluye un mapa que ilustra las zonas de influencia de los diferentes grupos del crimen organizado que operan en el país. Se trata de una invitación al México ilícito.
Las terribles realidades inician con uno de los pasajes de la vida de Miguel Angel Beltrán Lugo, "Ceja Güera", que Páez aborda con detalle desde la llegada de este asaltante al penal de La Palma, en el Estado de México, en 1992.
Después de varios años, de andar a salto de mata y sin dinero, de rodar sin domicilio fijo, fue capturado cuando junto con otros 20 pistoleros intentaron un asalto en la sierra de Chihuahua, lo malo fue que la unidad iba cargada con varios cientos de militares que no dudaron en la detención del "Ceja Güera" y sus acompañantes.
En su narrativa, el periodista pone sobre la mesa las consecuencias del asesinato del "Ceja Güera" y de Arturo Guzmán Loera, "El Pollo", que marca el inicio de la guerra que se extiende hasta hoy. Sinaloa contra Tamaulipas. "Los Zetas" contra los de la "Federación".
Una fiesta con `Z'
Bajo el nombre de "Una fiesta muy especial", se habla de las familias que llegaron caminando, agarradas de la mano, con sus mejores trapos -describe Páez Varela- haciendo un río de gente desde las colonias más pobres hasta El Cortijo, que es un rancho, restaurante ubicado sobre el bulevar Venustiano Carranza, en Piedras Negras, Coahuila.
La invitación que se publicó en diarios locales -información de la que Vanguardia dio cuenta hace más de un año- y según testimonios, se comunicó de manera verbal, prometía pastel, payasos y regalos. Y música de la Banda Kañón.
Alejandro Páez aclara en su escrito que de acuerdo con la averiguación previa identificada como PGR/SIEDO/UEIDCS/082/2006, los organizadores de este evento allá en la frontera coahuilense fueron identificados como Emir Méndez Dena, dueño de El Cortijo; Filmar Alejandro Méndez Salazar, José Luis Fernández Hernández, María Ciria Chavarría Menchaca y Norberto Gutiérrez Pulido.
En los detalles que aporta el periodista destaca el repacto de juguetes a los niños que asistieron a la comilona. "Los chiquillos corrieron emocionados cuando se anunció el reparto de regalos, y los abrieron con regocijo. Hubo gritos, felicidad. Piedras Negras estaba realmente de fiesta", revela el escrito.
El evento había sido patrocinado por el "Zindicato Anónimo Altruizta de PN". Así, con zetas. El del micrófono pidió un aplauso para su benefactor, "para el señor Osiel", y la gente respondió alborozada.
También se pidió que leyeran la carta que se había entregado en la entrada a cada uno de los niños asistentes.
"La constancia, la disciplina y el esfuerzo son la base del éxito. Sigue estudiando para que seas un gran ejemplo. Feliz Día del Niño 2006. Con todo mi afecto para el triunfador del mañana, te desea tu amigo Osiel Cárdenas Guillén".
Como esta historia que obliga a cualquiera a imaginar la cara de los niños recibiendo los juguetes de Osiel Cárdenas, al que ovacionaban antes de terminar con el agasajo del Día del Niño, Alejandro Páez presenta hechos basados en la investigación y la basta experiencia de este periodista mexicano.
Donde no gobierna nadie
Otro de los relatos aborda la situación en Chihuahua, del pueblo de Baborigame, sección municipal de Guadalupe y Calvo, donde no gobierna nadie, sino los cárteles y minicárteles que suben y bajan mariguana y goma de opio día y noche. Se siembra y se cosecha, se empaca y manda fuera.
En aquellos lugares, no hay ni un solo retén, ni un soldado que se atraviese entre Ciudad Juárez y Ciénega Prieta. Páez Valera recrea que los hombres regresan de largas temporadas de trabajo a sus casas, en el mes de noviembre, con los dedos amarillos de rayar amapola. Muchos hombres ya no regresan a sus hogares, porque dicen que en lugar de pagarles, mejor los matan.
La sierra de Chihuahua se ha vuelto, poco a poco, en los últimos decenios, un triste asilo forzado, un gueto para miles de viejos, que no tienen más remedio que esperar, tomar Maseca con agua y esperar. Esperar a que alguno de los que se fueron regrese del barranco.
Una mujer tranquila
El periodista sentencia también la presencia de la mujer dentro de las bandas organizadas. Claudia Alejandra Cortés Reyes, de 26 años, madre de dos hijos, regordeta, a la que vecinos de Apatzingán identificaron como una mujer tranquila.
Claudia Alejandra estaba atrincherada en la casa 147 de la calle Fray Melchor de Talamantes, donde murió tras iniciar el combate el 7 de mayo de 2007. Cuando por un reporte de los vecinos -de una persona que había salido de esta vivienda con una escuadra en la cintura- llegaron 400 soldados y empezaron la cacería, en la que la protagonista fue una mujer.
Esto es parte de los textos que atinadamente describe el periodista Alejandro Páez Varela, que presenta sus apuntes en la edición de noviembre de la revista Letras Libres.