‘Quizás tengamos una toma amistosa de Cuba’... Trump negocia con dictadura comunista para una ‘toma controlada’
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Donald Trump sugirió una ‘toma amistosa de Cuba’ en medio de sanciones y conversaciones con la dirigencia cubana... ‘ellos no tienen nada ahora, pero están hablando con nosotros’
En un giro sorprendente en la diplomacia hemisférica, el presidente estadounidense Donald Trump mencionó que podría considerarse una “toma amistosa de Cuba”, frase que despertó atención internacional al combinar lenguaje de intervención con matices de negociación.
“Ellos no tienen nada ahora, pero están hablando con nosotros y tal vez podamos hacer una toma amistosa de Cuba”, declaró Trump desde la Casa Blanca, sugiriendo que existe diálogo con las autoridades de la isla.
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La referencia a una “toma” no fue militar explícita, sino planteada en el contexto de conversaciones con el equipo del secretario de Estado, Marco Rubio, e incluso con figuras vinculadas al antiguo liderazgo en La Habana. Fuentes periodísticas indicaron que hubo reuniones entre emisarios estadounidenses y el nieto de Raúl Castro durante la reciente cumbre de la Comunidad del Caribe (Caricom), en las que se abordó el posible alivio de sanciones a cambio de cambios graduales en la isla.
Este planteamiento ocurre en medio de tensiones crecientes: la administración Trump aplicó un bloqueo energético severo tras la intervención estadounidense en Venezuela y el arresto de Nicolás Maduro. Cuba, históricamente dependiente de petróleo venezolano, ha visto agravarse su crisis energética y económica.
HISTORIA DE TENSIONES ENTRE EU Y LA CUBA COMUNISTA
La relación entre Estados Unidos y Cuba no es nueva ni simple. Tras la Revolución Cubana de 1959, liderada por Fidel Castro, las dos naciones rompieron relaciones diplomáticas y entraron en un largo período de hostilidades que incluyó invasiones fallidas, crisis políticas y un embargo económico que perdura hasta hoy.
Desde finales del siglo XX, Estados Unidos ha impuesto distintas formas de presión sobre el régimen comunista de La Habana. Legislaciones como la Helms–Burton Act reforzaron el embargo y extendieron sanciones a terceros que comerciaran con Cuba. Un dato curioso: el embargo —iniciado en 1960 tras la nacionalización de empresas y propiedades estadounidenses por parte de la revolución— es uno de los más longevos en la política exterior de Estados Unidos.
A lo largo de los años, hubo episodios de apertura y retrocesos. Entre 2014 y 2017, bajo administraciones estadounidenses anteriores, se intentó restaurar relaciones diplomáticas, incluso con la apertura de embajadas en Washington y La Habana y ciertos acuerdos comerciales. Sin embargo, esos avances fueron parcialmente revertidos y acompañados por designaciones de Cuba como “sponsor del terrorismo” y restricciones de viaje y comercio.
NEGOCIACIONES, SANCIONES Y DILEMAS DIPLOMÁTICOS
La propuesta de Trump sugiere una mezcla de presión y oferta de negociaciones. Las reuniones con representantes cubanos, centradas en el posible alivio de sanciones a cambio de cambios políticos progresivos “mes a mes”, reflejan un enfoque pragmático más que militar, aunque el uso de términos como “toma amistosa” genera debate sobre lo que realmente implicaría un cambio de control o influencia sobre la isla.
Para muchos analistas, la actual estrategia estadounidense combina herramientas económicas, diplomáticas y de presión internacional para intentar provocar una modificación en el sistema político cubano sin recurrir a acciones directas de fuerza, un fenómeno que remite a décadas de tensiones, crisis y ajustes en las relaciones entre Washington y La Habana.
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La historia de Cuba y Estados Unidos, que comenzó con la independencia cubana tras la guerra hispano-estadounidense y evolucionó hacia confrontaciones directas, bloqueos y breves periodos de acercamiento, sigue siendo una de las narrativas más complejas y simbólicas en la política de América Latina.