Rusia bombardea Kiev, con misiles y drones, horas después de acordar conversaciones de paz
COMPARTIR
La ofensiva nocturna provocó incendios y daños en viviendas e infraestructura civil de la capital ucraniana
Al menos una persona murió y otras 22 resultaron heridas durante una nueva ofensiva rusa contra Kiev, donde misiles balísticos y drones impactaron durante la noche del jueves, de acuerdo con las autoridades ucranianas.
Los ataques afectaron varios sectores de la capital y ocasionaron daños en edificios residenciales, instalaciones de transporte y otras infraestructuras de uso civil.
La ofensiva se produjo en un momento de renovados contactos diplomáticos para intentar poner fin al conflicto, después de que el Kremlin manifestara su disposición a reanudar las conversaciones trilaterales con Ucrania y Estados Unidos.
Sin embargo, el nuevo bombardeo volvió a poner de manifiesto la distancia entre los esfuerzos diplomáticos y la continuidad de las operaciones militares.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania informó de afectaciones en distintos distritos de Kiev, donde los equipos de rescate tuvieron que atender las consecuencias de los impactos y los incendios provocados por las explosiones.
Uno de los episodios más graves ocurrió en el distrito de Dniprovskyi, situado en la ribera oriental del río Dniéper.
Allí, un incendio dejó una persona muerta y seis heridos, entre ellos un menor de edad, según el balance difundido por las autoridades ucranianas.
Los daños reportados en zonas residenciales y en instalaciones de transporte evidenciaron nuevamente los riesgos que enfrentan los habitantes de la capital ante los ataques aéreos.
No obstante, la información disponible en el reporte inicial no permite establecer el alcance total de los desperfectos ni determinar si las cifras de víctimas podrían modificarse posteriormente.
MOSCÚ ABRE LA PUERTA A NUEVAS NEGOCIACIONES
El ataque ocurrió después de que Yuri Ushakov, asesor de política exterior del presidente ruso, Vladimir Putin, anunciara que Moscú había aceptado, en principio, retomar las negociaciones entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos.
De acuerdo con Ushakov, las conversaciones podrían reanudarse después del 10 de noviembre, una vez celebradas las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. La propuesta contempla nuevamente la participación de los tres países en un esfuerzo diplomático dirigido a explorar una posible salida al conflicto.
El anuncio se produjo tras una reunión entre Putin y Steve Witkoff, enviado estadounidense, celebrada en San Petersburgo. El encuentro formó parte de los contactos impulsados por Washington para mantener abierto un canal de comunicación con Moscú y explorar las condiciones necesarias para avanzar hacia un acuerdo.
La aceptación rusa, sin embargo, fue expresada en términos preliminares. Por el momento, el anuncio no supone la existencia de un acuerdo de paz ni garantiza que las partes hayan resuelto sus diferencias sobre las condiciones para detener las hostilidades.
La eventual reanudación del diálogo también dependerá de que los gobiernos involucrados concreten la fecha, el formato y los temas que se discutirán.
Entre los principales desafíos de cualquier proceso de negociación se encuentran las condiciones para un eventual cese de los ataques, las garantías de seguridad y las exigencias contrapuestas de Moscú y Kiev.
ZELENSKY EXPRESA CAUTELA ANTE EL NUEVO INTENTO DIPLOMÁTICO
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, respaldó la iniciativa para retomar las conversaciones, aunque evitó mostrar expectativas anticipadas sobre sus posibles resultados.
“Ya veremos qué pasa esta vez”, declaró el mandatario poco antes de que se activaran las alertas por misiles en Kiev.
La reacción refleja la incertidumbre que rodea los esfuerzos para reactivar el diálogo, en un contexto en el que los anuncios diplomáticos coinciden con nuevos episodios de violencia.
Aunque la disposición a conversar puede abrir una oportunidad para reducir las tensiones, todavía deben definirse las condiciones bajo las cuales podrían desarrollarse las negociaciones.
Para Ucrania, el desafío consiste en explorar una salida diplomática sin dejar de lado sus demandas de seguridad y soberanía. Para Rusia, cualquier eventual entendimiento estará condicionado por las posiciones que mantenga el Kremlin durante las conversaciones.
La participación de Estados Unidos, por su parte, será relevante para facilitar los contactos y tratar de acercar posturas entre ambos gobiernos.
DIPLOMACIA Y GUERRA AVANZAN EN PARALELO
La coincidencia entre el anuncio de nuevas conversaciones y el bombardeo contra Kiev ilustra la complejidad de los esfuerzos internacionales para poner fin a la guerra.
La apertura de canales diplomáticos no implica necesariamente una reducción inmediata de las operaciones militares ni garantiza que las partes estén cerca de alcanzar un compromiso.
Por ahora, la reanudación de las negociaciones continúa siendo una posibilidad sujeta a nuevas decisiones políticas.
Mientras tanto, los habitantes de Kiev siguen expuestos a los efectos de los ataques, y los servicios de emergencia deben responder a las víctimas y los daños ocasionados por las ofensivas.
El próximo paso será determinar si la disposición expresada por Moscú se traduce en una nueva ronda de conversaciones y si esta consigue avances concretos hacia una reducción de las hostilidades.
Hasta entonces, la evolución del conflicto seguirá dependiendo tanto de las decisiones militares sobre el terreno como de la voluntad de las partes para alcanzar acuerdos.