‘Yo quemé personalmente a 250 personas’... sicario del CJNG confiesa 500 asesinatos en el Rancho Izaguirre; colabora en secreto con las Madres Buscadoras
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Un sicario del CJNG confesó a la televisión pública italiana haber quemado a 250 personas en el Rancho Izaguirre y colaborar en secreto con madres buscadoras
Un escalofriante testimonio cimbró la agenda pública tras la emisión de una entrevista en la televisión pública italiana Tg1, donde un presunto integrante del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) con el rostro cubierto confesó el exterminio masivo en el Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán.
El entrevistado declaró a la periodista Stefania Battistini que en ese predio fueron ejecutadas más de 500 personas y admitió su participación directa en la incineración de la mitad de las víctimas.
Este relato desmonta de manera frontal la postura oficial que las autoridades mexicanas mantuvieron durante meses sobre lo sucedido en la zona.
500 ASESINATOS EN EL RANCHO IZAGUIRRE
En la cápsula, el entrevistado relató que en el rancho “ejecutamos a 20 personas en una noche” y que en total “fueron ejecutadas más de 500 personas. Yo quemé personalmente 250 personas” en el predio.
“Mañana tengo que matar a una persona. Tengo un rifle con mira telescópica, todo listo”, dijo al inicio del reportaje.
Cuando Battistini le preguntó “¿cuál es tu trabajo exactamente?”, el hombre respondió sin rodeos: “Trabajo con el jefe, soy sicario.”
Sobre su paga, explicó que el salario de un sicario no cambia según el número de víctimas. “Un sicario que trabaja en el cártel siempre gana el mismo sueldo. Puedo matar hasta cinco personas en un día y mi paga sigue siendo la misma. Cuatro mil pesos”, afirmó y luego subrayó que “una vida no cuesta mucho”.
El impacto de las declaraciones radica en la frialdad con la que el sujeto detalló la operatividad del grupo criminal y la brutalidad de las jornadas de violencia cotidiana. En el reportaje transmitido el 10 de octubre, el hombre describió la dinámica de exterminio nocturno y la desvalorización absoluta de la vida humana en el crimen organizado. Al mismo tiempo, reveló que de forma clandestina aporta información geográfica clave a las Madres Buscadoras de Jalisco para ayudarles a ubicar los puntos exactos donde yacen restos óseos que sobrevivieron a las llamas.
La presentadora de Tg1 ubicó la escena del reportaje antes de la parte más dura del testimonio: “Estamos cerca del Rancho Izaguirre. Las Madres Buscadoras encontraron restos humanos calcinados y cientos de prendas de vestir hace dos años.”
El entrevistado aseguró que el método de destrucción de los cuerpos impide que las familias recuperen a sus desaparecidos. “Ahí, si buscan, todavía pueden encontrar restos humanos”, dijo, aunque insistió en que la mayoría de los cuerpos “nunca los encontrarán”.
Battistini le preguntó directamente si por eso decidió ayudar a las buscadoras a localizar restos. El hombre respondió que sabe dónde señalar, aunque no puede garantizar hallazgos completos, solo fragmentos óseos y dientes que pudieron sobrevivir a la incineración.
La investigación periodística cobró fuerza internacional cuando la reportera italiana difundió las imágenes grabadas por Gabriel Casal en sus redes sociales, agradeciendo la colaboración del colectivo Guerreros Buscadores de Jalisco.
La revelación expone nuevamente la crisis de más de 130,000 personas desaparecidas en el país, cifra que organismos internacionales como la ONU asocian con crímenes de lesa humanidad. Mientras las familias buscan respuestas entre la tierra, la confesión del gatillero pone sobre la mesa una realidad que contrasta con los comunicados burocráticos emitidos por las instituciones de justicia.
CONTRASTE ENTRE LOS TESTIMONIOS SOBRE EXTERMINIO Y LAS VERSIONES OFICIALES DE LA FISCALÍA GENERAL DE LA REPÚBLICA
La versión del presunto criminal choca directamente con la postura que la Fiscalía General de la República mantuvo bajo la gestión de Alejandro Gertz Manero, la cual descartó la presencia de crematorios clandestinos en el sitio.
Según las periciales presentadas en su momento por la FGR, el inmueble funcionaba únicamente como centro de adiestramiento y reclutamiento del CJNG, argumentando que las temperaturas detectadas no superaban los 200 grados, nivel insuficiente para la incineración de cuerpos.
Sin embargo, los colectivos mantuvieron sus denuncias tras el hallazgo inicial de cientos de prendas, calzado y fragmentos óseos calcinados en marzo de 2025.
Tras el relevo en la FGR y la llegada de Ernestina Godoy al frente de la institución, los informes oficiales comenzaron a mostrar avances en el procesamiento del terreno de más de 10,000 metros cuadrados. Para abril de 2026, la fiscalía reportó un avance superior al 75% en las investigaciones del predio, logrando la detención de 47 personas vinculadas a la operación del lugar.
Pese a estos progresos y a la obtención de perfiles genéticos masculinos a partir de fragmentos recuperados, la falta de coincidencias con los bancos de datos mantiene en la incertidumbre a cientos de familias.
Entre los implicados de mayor perfil procesados por estos hechos destaca José Ascensión Murguía Santiago, exalcalde de Teuchitlán detenido en mayo de 2025 por usar la infraestructura municipal para resguardar el lugar.
A la par, las autoridades capturaron a figuras clave de la red de captación como José Gregorio Lastra Armida, alias “El Lastra”, y posteriormente a Alma Rosa “La Leona” Rivera Martínez, señalada por enganchar víctimas mediante falsas ofertas de empleo publicadas en redes sociales como TikTok.
DATOS SOBRE EL CASO IZAGUIRRE Y HALLAZGOS EN OTRAS REGIONES
· Paga fija por ejecución: El entrevistado reveló que percibe el mismo sueldo diario sin importar las víctimas: “Un sicario que trabaja en el cártel siempre gana el mismo sueldo. Puedo matar hasta cinco personas en un día y mi paga sigue siendo la misma. Cuatro mil pesos”.
· Cooperación en secreto: El sicario ayuda a ubicar puntos de rastreo: “Ahí, si buscan, todavía pueden encontrar restos humanos”, aunque admitió que la mayoría de los cuerpos “nunca los encontrarán”.
· Patrón repetido en Nayarit: La fiscalía de Nayarit detectó en octubre de 2026 un sitio similar en Xalisco con hornillas artesanales, describiéndolo como “otra versión del Rancho Izaguirre: los están quemando”.
EVIDENCIAS DE CAMPOS DE DESTRUCCIÓN DE CUERPOS SE EXTIENDEN A OTROS ESTADOS DE LA REPÚBLICA MEXICANA
El fenómeno expuesto en Teuchitlán no parece ser un hecho aislado, sino la confirmación de un patrón sistemático de ocultamiento de víctimas utilizado por las estructuras del crimen organizado. Reportes recientes provenientes del estado de Nayarit confirmaron la localización de un predio con características casi idénticas en la localidad de La Curva, municipio de Xalisco. Las autoridades locales identificaron instalaciones artesanales diseñadas específicamente para la incineración de cuerpos con combustibles fósiles, arrojando posteriormente los restos a afluentes cercanos.
Este tipo de hallazgos consolida la hipótesis de los colectivos sobre la existencia de múltiples centros de exterminio distribuidos en la región occidente del país. La complejidad para procesar estos sitios y la destrucción intencionada de material genético dificultan los trabajos de identificación forense, prolongando el duelo de miles de hogares. A medida que emergen nuevos testimonios, la presión sobre las fiscalías aumenta para que reconozcan la magnitud real de las operaciones de estos predios.
La brecha entre las narrativas oficiales y los hallazgos en campo continúa siendo el principal obstáculo para el acceso a la verdad. Mientras las investigaciones judiciales avanzan de forma paulatina en los tribunales, las revelaciones hechas a medios internacionales dejan al descubierto la crudeza con la que operan los grupos armados en el país. La lucha de las familias buscadoras persiste en la exigencia de peritajes independientes que permitan esclarecer el destino final de sus seres queridos.