2023-2024: Tendencias políticas
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La lucha por el poder en 2023 −elecciones en Coahuila y Estado de México− y en 2024 −elecciones Presidenciales− presenta una serie de tendencias que ilustran las limitaciones de la conversación pública y de su subsecuente debate.
Estas tendencias son construidas a partir de la polarización maniquea −blanco o negro− que atraviesa al País bajo una fórmula simple: la Cuarta Transformación (definida por AMLO como popular, nacionalista y soberana) contra la oposición (estereotipada por AMLO como clase mediera y fifí, conservadora, traidora y extranjerizante). Ese conflicto delimitará la discusión pública bajo modelos de país implícitos: el de la 4T con tintes castrochavistas contra el neoliberal con ribetes del pasado reciente.
Desde esos confines manarán las siguientes tendencias.
1. Esta conflagración binaria entre buenos vs. malos; mexicanos vs. no mexicanos; pueblo vs. clase medieros fifís y nacionalistas vs. traidores extranjerizantes sólo generará gritos, sombrerazos y mentadas de madre −animadas por un miedo feroz en cada lado; pero de ese desencuentro nunca emergerá el proyecto alternativo de país que, desde una tercera vía, trascienda la polarización política existente.
2. La 4T utilizará el poder del Estado −recursos humanos y financieros− y su relación implícita con el crimen organizado para ganar las elecciones en 2023 y 2024.
3. La oposición partidista arrinconada por Morena −más preocupada por la supervivencia de los integrantes de sus respectivas cúpulas− será incapaz de presentar un candidato de unidad fuerte a la Presidencia de la República en 2024.
4. El empresariado y la sociedad civil apuntalarán (o inclusive, propondrán) ese candidato, a pesar de su debilidad política. El objetivo compartido de la oposición será el mismo: impedir la continuidad de la 4T. Nada más.
5. Con una oposición partidista y ciudadana endeble, surgirá la alternativa pragmática de apoyar a uno de los expriistas −hoy morenistas− Marcelo Ebrard o Ricardo Monreal para contener el radicalismo castrochavista de Claudia Sheinbaum.
6. Para destroncar a Morena en las elecciones y luego barrer con la herencia de AMLO, el electorado tendría que elegir entre un Ebrard −político exquisito de la Condesa− y un Monreal −político de barrio bravo de Fresnillo, Zacatecas.
7. El PRI nacional tendría, en el mejor de los casos, sólo la gubernatura de Coahuila en 2024. Desde ahí podría relanzar su fundación para edificar un partido socialdemócrata acorde a las exigencias del siglo 21. O, también, puede continuar su declive hasta tocar un abismo más profundo.
8. Morena viene por Coahuila, no por su importancia electoral, sino para clavar la última alcayata en el ataúd del PRI. Para ello, no escatimará recursos económicos y artilugios políticos hasta mirar los nueve círculos del infierno de Dante como parque temático de Disneylandia.
9. En 2023, Coahuila elegirá entre el modelo riquelmista −con empleo, inversión, seguridad pública y recortes presupuestales− versus el modelo de la 4T −con incertidumbre económica, ingobernabilidad política, la presencia del crimen organizado (como en Sonora) y recursos federales a pasto−.