El valor de los campeonatos
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Los títulos en la lucha libre han perdido valor, surgen por racimos, pocas veces son expuestos y al disputarlos, muchos gladiadores no demuestran sus conocimientos para ganarlos.
Hoy vale más un vuelo por encima de la tercera cuerda o brincar como chapulín sobre el cuadrilátero, que un nudo bien aplicado o una mecedora. ¿Evolución o luchadores hechos al vapor, que eligen el camino corto para triunfar?
Alguien recordaba que el Campeonato Nacional Completo estaba en manos de Charly Manson cuando lo ganó en Triple A, hace más de cinco años, pero en esa empresa se apagó su valía y sólo ahora Los Perros del Mal lo han desempolvado.
Los campeonatos son para exponerse y para ganarlos hay que ofrecer algo más que vuelos y rudeza. "Técnica" es la palabra. Fue triste ver el choque titular del viernes en la Arena México, donde el "nuevo rudo" Místico hizo todo para perder el cinturón Nacional Semicompleto, menos luchar; al final dejó el cetro a Volador Júnior.
Máscaras rotas, castigos al límite y pelea burda en la que la técnica y la lucha a ras de lona se ausentaron.
Pero al público parece no importarle que un campeonato sea como cualquier lucha, pues aplaudió esa batalla y salió contento.
¿Estaremos equivocados los que pensamos que esa no es la mejor forma de obtener un campeonato? Más de una vez he sido testigo de los abucheos que surgen desde las gradas, cuando una leyenda como Blue Panther ofrece una muestra de su categoría sobre la lona, le gritan que se ponga a luchar. ¿Acaso volar y hacer piruetas en el aire son sinónimo de la buena lucha libre? El maestro lagunero es capaz de aterrizar esos torpedos y hacerlos llorar con uno de sus efectivos castigos.
Me niego a creer que haya que cambiar la lucha libre para hacerla más atractiva. La mayoría de los "aficionados" que pitan a los buenos estetas, regresan pocas veces a las arenas, llegan guiados por la moda y pasada la emoción no volverán.
Algunos lo llaman evolución. Sin embargo, el pancracio ofrece pruebas de que la lucha clásica está viva y que su mejor escenario es justo en un enfrentamiento campeonil.
Hace unos días, en la arena Naucalpan, se dio una lucha épica en la que Negro Navarro expuso el cetro Latinoamericano, ante su otrora pupilo Angélico.
Fueron tres caídas en las que nadie se aburrió, incontables llaves y contrallaves se aplicaron,
castigos a ras de lona, una clase en la que se impuso el joven español, pero en la que el verdadero ganador fue el pancracio. ¡Buenas luchas!
laquebradora10@live.com.mx