Frio

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Opinión
/ 11 febrero 2010

Llegó otra vez el frío.

Después de las heladas de enero tuvimos un engañoso veranillo. Salió el sol, y el duraznero y el geranio, confundidos, pensaron que había llegado ya la primavera, y sacaron sus flores a la luz para que vieran el azul del cielo.
Mentira. Aquello era mentira. Cuando apenas los pétalos se abrían vino otra vez el golpe del invierno y los mató.
Así se abre a veces el corazón a la esperanza, cuando no es tiempo de esperanza todavía. Una de las cosas que las flores y el corazón han de aprender es a esperar. Siempre llega la luz, y llega siempre el esplendor renovado de la vida.
Todo el secreto está en saber esperar. Esperar siempre.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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