Ser o hacer inocente
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Habrá que escribir esta columna con la mano derecha.
La izquierda ha de mantener bien abierto el párpado para que ningún lector crea que el tecleador está cerrando un ojo para "hacer inocentes" a quienes todavía resistan una "inocentada".
Por lo que ha revelado WikiLeaks parece que la diplomacia mundial se hace cerrando un ojo. Telefonemas, papelitos y correos, grabaciones y filtraciones indiscretas han descubierto el tejado de cristal de todos los que arrojan piedras a vecinos.. El tizne de la olla es el mismo del comal.
Se derritieron antifaces y etiquetas dejando al descubierto rostros y opiniones. La transparencia acabó con lo oscurito y se desclavó la división entre lo privado y lo público.
De por sí hay exhibicionismos autoidolátricos en los medios e indiscreciones en las redes sociales (por cierto muy aprovechadas por quienes falsifican datos o asumen personalidades postizas).
Lo que siempre se ha supuesto ahora se ha comprobado. Parece que los intercambios transfronterizos se dan en un perpetuo veintiocho de diciembre. Muchos culpables hacen inocentadas habituales para encubrir manipulaciones reales.
Se trató de culpar al que quitó la máscaras dando a entender que lo castigable era correr la celosía, presentar los hechos y nadie acusa a quienes hicieron los engaños denunciados.
La opinión pública hace tiempo que perdió su inocencia y ya no suele comulgar con ruedas de molino ni admite en el menú que le den gato persa en lugar de liebre silvestre. Se adivina fácilmente mucho de lo que no siempre se puede comprobar. "Omnis homo mendax". Todo hombre es proclive a la falsedad y no hay títere que no tenga cabeza decapitable o cola que le pisen.
Ser inocente es virtud de niños y de ángeles. Se distingue el adulto en que ya no tiene el analfabetismo de no leer entre líneas. Se distingue en que ya viene cuando muchos apenas van. El conocimiento de sí mismo basta para no irse con la finta en las relaciones intersubjetivas.
El día de los Santos Inocentes o cualquier otro día puede suceder que el que es consciente de su inocencia perdida pueda ser objeto de una inocentada. Y el que la propina al primer despistado que encuentre expone su confiabilidad si no aclara -pronto- que se trata de una broma...