La Cruz Roja en Saltillo
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La benemérita Cruz Roja inició este año su colecta anual en nuestra ciudad, con alguna modificación en sus procedimientos tradicionales. Esta vez, no veremos en los cruceros y en las calles a aquellas jóvenes estudiantes de enfermería y a los voluntarios de la colecta, que semejando palomas de la paz, llevaban en sus vestimentas blancas y en las ánforas el conocido emblema mundial de la Cruz Roja. Instituido para recordar a su fundador, el joven banquero suizo Juan Enrique Dunant, y para enfatizar el símbolo de la caridad cristiana, el emblema de la cruz griega de color rojo sobre un fondo blanco, al revés de la bandera suiza, que lleva una cruz blanca sobre un fondo rojo, es reconocido internacionalmente, con dos excepciones: los países musulmanes y Japón. En los primeros, el símbolo es una media luna roja y en Japón, el país del "sol naciente", tan abatido en estos momentos por los temblores y tsunamis, es un radiante sol encarnado.
Así como es un organismo internacional, el símbolo de la Cruz Roja ha merecido el respeto y el apoyo internacionales. Es acuerdo firmado y respetado por todos los países civilizados, que en caso de guerra se reconoce como territorio neutral cualquier sitio marcado con el emblema: hospitales, iglesias, escuelas, campos de prisioneros. Todos aquellos lugares en donde la benemérita institución ejerza sus actividades de socorro y alivio al sufrimiento de los heridos, así como las oficinas y campamentos desde los cuales provee medios de comunicación e información entre los enfermos, heridos y prisioneros y sus familias, son intocables y no pueden convertirse en objetivos militares. En tiempos de paz, y en todo lugar, el emblema de la Cruz Roja es tratado con el mismo respeto y reconocimiento.
La Cruz Roja Mexicana se fundó por decreto de don Porfirio Díaz en febrero de 1910, pero lo que poco se sabe, es que meses después, al estallar la Revolución, la Cruz Roja no atendía a los heridos revolucionarios por orden expresa de la Secretaría de Gobernación, de quien dependía. Eso motivó que Elena Arizmendi fundara en México la Cruz Blanca Neutral. Arizmendi fue el gran amor de José Vasconcelos y es la "Adriana", protagonista principal del primer tomo de las memorias del gran intelectual mexicano.
En Saltillo, el que impulsó la fundación de la Delegación de la Cruz Roja fue don Francisco S. Leal, un comerciante dueño de un negocio de compra-venta de pieles y cueros, "Mercantil de Saltillo", establecido en la antigua calle de Venustiano Carranza, hoy Pérez Treviño, antes de llegar a Manuel Acuña, y cuya bodega, en la que se preparaban los cueros para su conservación, se encontraba en el antiguo barrio del Topochico, en un lugar conocido como "La Huilota".
Como siempre, las damas del Voluntariado Coahuila, con la señora Carlota Llaguno de Torres a la cabeza, trabajan en las dependencias de Gobierno para la colecta, y la Secretaría de Educación y Cultura colabora a través de su amplia estructura de escuelas y oficinas administrativas. Las universidades y toda clase de instituciones y organizaciones también se unen a la campaña. Todos forman un impresionante equipo reunido para un fin común de beneficencia y servicio. Al dar nuestra aportación, nos unimos al equipo que trabaja para que la benemérita y humanitaria Cruz Roja pueda ser precisamente eso: una benemérita y humanitaria institución.
La Cruz Roja necesita 10 millones de pesos anuales para su funcionamiento, tres de los cuales se obtenían del boteo en las calles, escuelas y oficinas. Este año no habrá boteo en las calles. No por eso dejemos de poner nuestro granito de arena.
edsota@yahoo.com.mx