Braulio Fernández Aguirre: Un gobernador ejemplar
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Don Braulio Fernández Aguirre, un hombre a quien las palabras, cualquiera que sean, apenas podrían alcanzar una parte de su trayectoria.
El término "político", jamás se ha aplicado tan bien en una persona como en él. Y es que pocas veces se puede apreciar en un mismo individuo la lealtad y el compromiso no sólo hacia la sociedad, sino con uno mismo. Pero que no sean mis letras las que les dibujen una imagen favorable de este incansable personaje, sino sus acciones.
Don Braulio vio el mundo por primera vez el jueves 21 de noviembre de 1912, en un México que buscaba la igualdad con armas en la mano, la pasión en el pecho y libertad a cada grito. San Pedro de las Colonias, Coahuila, fue su cuna.
De su infancia, cursó la Primaria en el lugar donde nació, y con los años se volvió contador de profesión en Saltillo. Meses más tarde, aún durante su juventud, viajó a Torreón en donde se establecería formalmente.
El primer trabajo que Fernández Aguirre consiguió fue en el departamento de Tránsito, después como visitador de Hacienda, y posteriormente como Tesorero Municipal. En este periodo hacía de agricultor también.
La estancia en la tesorería le sirvió para observar el panorama político, y tras su campaña para alcalde, fue electo como Presidente Municipal de Torreón en 1946. Inauguró en este periodo el Campo Aéreo y el Palacio Federal.
Los esfuerzos del hoy exgobernador en la alcaldía no fueron en vano, pues en 1958 fue electo nuevamente para dicho puesto. Terminó su periodo en 1960.
Al año siguiente fue diputado federal hasta 1963.
En 1963, don Braulio fue electo Gobernador Constitucional de Coahuila, la experiencia de los cargos anteriores fue evidente. Por aquellos años, la capital del estado atravesaba por un problema de agua potable, mismo que supo resolver sin mayores dificultades.
En la ciudad donde había vivido durante varios años, Torreón, también dotó de agua y alumbrado público a la mayor parte de las colonas populares. Además, durante su gestión se construyó el gimnasio y la cárcel municipales, así como los juzgados.
Durante su gestión, más del 60 por ciento del presupuesto se destinó a la educación y obras públicas, tanto por separado como en conjunto.
Fernández Aguirre culminó su periodo en 1969. Pero no sería el fin de su vida política. La gente lo quiso mucho, y además lo respetaba. Sin duda le tenía cariño.
Después fue electo como Senador de la República, en donde también terminó su cargo sin problemas en 1976. Actualmente don Braulio vive en Torreón y cuenta con 99 años de edad, así que no por nada le vale el estigma de ser una leyenda.