El mundo contra el Estado Islámico
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Irán y Estados Unidos se encuentran, en estos precisos instantes, combatiendo dentro del mismo bando contra el Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS, por sus siglas en inglés, o ahora simplemente Estado Islámico, su nuevo nombre). Es más, Washington âquien hace solo un año estaba a punto de atacar al ejército del presidente sirio, Assadâ está ahora mismo atacando al mayor enemigo de Assad. Asimismo, ISIS ha sido capaz de detonar la cooperación entre grupos políticos normalmente opuestos en Irak, con tal de contener su avance. Pero además de confrontarse con gobiernos de potencias locales, regionales e internacionales, ISIS hoy está en choque frontal con Al Qaeda.
El entonces llamado Estado Islámico de Irak (ISI) formaba parte de Al Qaeda en Irak (AQI). Sin embargo, con la guerra civil Siria, el liderazgo de ISI encuentra una gran oportunidad para expandir su alcance. En Siria se había conformado un importante número de milicias que combatían contra Assad, algunas de las cuales eran milicias islámicas. Así, el entonces ISI decide incluir a Siria en sus metas y en su nombre, ahora ISIS. La visión de esta agrupación era formar un frente común con estas milicias islámicas bajo su liderazgo, con el objeto no solo de combatir a Assad, sino de establecer un estado islámico transfronterizo.
Entonces ISIS, aún siendo parte de Al Qaeda, decreta su fusión con el frente Al Nusra, la filial siria de Al Qaeda. Al Zawahiri, el sucesor de Bin Laden, interviene desde Pakistán y declara que esa fusión no procede. Además, ordena a ISIS regresar a sus actividades en Irak. ISIS opta por desconocer la autoridad de Al Zwahiri y procede con su embestida sobre Siria. Estos hechos llevarán a ese grupo a enfrentarse no solamente contra las tropas de Assad, sino también contra otras milicias rebeldes en esa guerra civil.
La cuestión es que ISIS, sorprendiendo a muchos, muestra enorme eficacia no solamente en combate, sino en todo su diseño estratégico. Al mismo tiempo que tomaba poblados sirios, capturaba el armamento y provisiones de otras milicias, dirigía sus ataques a la zona petrolera de ese país para poder hacerse de recursos con los cuales comerciar. Cuando sintió que estaba lista para una ofensiva mayor, ISIS ataca prisiones en Irak para liberar y reclutar presos (muchos de los que formaban parte de Al Qaeda), atacar estaciones de policía e ir tomando control sobre ciudades iraquíes.
Cuando ISIS cambia de nombre a Estado Islámico y anuncia el establecimiento de un califato, la alerta se convierte en alarma, hermanando a amigos y enemigos regionales y globales en su contra. La amenaza más inminente es sobre los gobiernos de Irak y Siria. Pero esta agrupación sunita ha puesto en jaque también al círculo de influencia chiíta de Irán, además de elevar el riesgo para otros gobiernos como el libanés o el jordano. El Estado islámico, con sus métodos sanguinarios, amenaza también a kurdos, a cristianos, a todas las minorías religiosas y a todos los herejes que no decidan convertirse al Islam o que lo interpreten de forma diferente a la de ellos, además de haber robado a Al Qaeda miles de combatientes y retar su monopolio de la jihad global.
Por eso hoy, por paradójico que pueda parecer, Estados Unidos y Occidente, Irán, Assad, sunitas y chiítas, gobiernos locales y extranjeros, y hasta la propia Al Qaeda, se encuentran de alguna manera combatiendo del mismo lado. Lo interesante es que con todo, el Estado Islámico no parece ser disuadido. Como si esto fuese ya parte del plan. Eso nos lleva a pensar que quizás en los medios a través de los que se le combate, está el alimento que busca para seguir creciendo. Por ello, cada paso que se da en su contra debe ser pensado con mucho más cuidado de lo que se ha actuado en este tipo de cuestiones en el pasado.
Twitter: @maurimm