¿Democracia en Declive?
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Como su nombre lo indica, “Journal of Democracy” es una revista académica especializada en el estudio, discusión, debate, análisis y propuestas en torno a la democracia en el mundo. Publicada por la Universidad John Hopkins, ha brindado sus páginas, a lo largo de los años, a una amplísima gama de personajes de todo el mundo, quienes han aportado sus experiencias y conocimientos sobre el particular.
En enero pasado vio la luz la edición correspondiente a su vigésimo quinto aniversario, bajo el titulo “¿Democracia en Declive?”, en el que hace un alto en el camino para abordar el estado de la democracia en el mundo.
Marc F. Plattner, fundador de la revista, recuerda cómo, hace 25, 20 y hasta 15 años, celebraban el advenimiento o fortalecimiento de la democracia en muchas regiones del mundo. A partir de 2005, las cosas tomaron un giro algo inquietante. La muy compleja construcción de una democracia en Irak, la regresión autoritaria de Rusia, y quizá hasta la crisis económica mundial, nos obliga a hacer esta pregunta: ¿Cuál es el estado de salud de este sistema, el peor de todos, excepto todos los demás, como dijo alguna vez Churchill?
Plattner propone dos aspectos a considerar en la respuesta. Primero lo que acontece en el planeta: ¿Cuántos países son democráticos? ¿Su número crece o disminuye? ¿Cuál es la situación respecto de aspectos típicos de una democracia liberal, como libertad de prensa, estado de derecho, elecciones libres y equitativas, etcétera? En segundo término propone una aproximación subjetiva: ¿Cuál es la percepción de la democracia en términos de legitimidad y atractivo? Este último aspecto es el más grave y preocupante.
El estudio de América Latina, quedó a cargo de Scott Mainwarning, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Notre Dame, especialista en la región, ampliamente reconocido en décadas recientes por alumnos, maestros y académicos de ciencia política y relaciones internacionales, y de Aníbal Pérez-Liñán.
Con el auxilio de los parámetros fijados por Freedom House para calificar la calidad de la democracia en América Latina, dividieron los países en cuatro categorías: democracias en erosión, democracias estancadas, democracias estables y democracias de alta calidad.
El pesimismo e irritación que provocan los desatinos de nuestros gobernantes, nos llevaría a ubicar a México como una democracia en erosión, la peor categoría, pero no es así, existen otros países y grupos humanos que la están pasando mucho más mal en lo que a democracia se refiere.
Sin duda México está lejos de ser una democracia de alta calidad, como lo son Costa Rica, Chile y Uruguay, únicos países latinoamericanos que pueden jactarse de ello pero, sobre todo, disfrutar esa situación.
Pero también estamos lejos de ser una democracia en erosión, como lo son Venezuela, Bolivia, Ecuador, Honduras o Nicaragua, sin mencionar a la última dictadura sobreviviente: Cuba.
En la clasificación de Freedom House, México aparece como una democracia estable con defectos y limitaciones. Brasil, Argentina y Perú nos acompañan en esa posición.
La estabilidad mexicana se debe al sistema de partidos, es tan estable que ya se nos pasó la mano, hablamos de partidocracia. Bien que mal, los partidos existen y respetan el resultado en las urnas o el fallo de los tribunales electorales. Incluso lo hace López Obrador, no le queda de otra, lo que ya es un avance. Existe un Poder Judicial que, con sus deficiencias, es la última voz en disputas judiciales, justas o no, que se respeta y eso cuenta.
Nuestra gran falla, lo que nos distancia de países como Chile, Costa Rica y Uruguay, es la vigencia efectiva del Estado de Derecho; aunque exista transparencia formal, persiste la corrupción, en gran parte por la pobreza de nuestro sistema de justicia penal. En segundo término, el estudio destaca el autoritarismo subnacional, la democracia federal no llegó a los estados, o más bien, el autoritarismo nunca acabó de irse. Lo gobernadores salen mal parados en este estudio, figuran como unos dictadores cualquiera. Para terminar y cito textualmente para adecuarme a los tiempos electorales: “La compra de votos en las regiones más pobres de México es perversa”. Todos lo hacen, así se justifican, así se protegen y así estancan nuestras aspiraciones democráticas.
Twitter: @chuyramirezr
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