4T: Bestia herida

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Opinión
/ 2 febrero 2026

El régimen está herido, no sé si mortalmente, no sé si de gravedad, pero la Cuarta Transformación está sangrando y cojea de una patita

Por cenarme un taco de carnitas acabé teniendo pesadillas con el hombre lobo.

El sueño era sospechosamente similar al argumento del clásico de Universal de 1941, “The Wolfman”, con Lon Chaney, Claude Rains, Bela Lugosi y María Ouspénskaya. Nomás que en lugar de visitar a mi padre en nuestra finca familiar en la campiña inglesa, lo hacía en su natal barrio de Peralvillo en la CDMX, antes D.F., también conocido como “La Capirucha”.

Ya bicarbonato en mano, la visión de criaturas feroces me dejó pensando un rato sobre cómo las bestias son mucho más peligrosas cuando están heridas.

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Incluso nuestros amados animalitos domésticos pueden tornarse peligrosos cuando están lastimados o se sienten bajo acoso, lo que vuelve muy complicado el interactuar con ellos. Es mejor dejarlo en manos de un profesional o, si ya de plano está muy enojado el animalito, déjele la casa, el coche y todos los muebles a su nombre e inicie mejor usted una nueva vida.

El régimen está herido, no sé si mortalmente, no sé si de gravedad, pero la Cuarta Transformación está sangrando y cojea de una patita.

¿Tiene sus días contados?

¡Hombre! No dijimos tanto. Si ni siquiera el chavismo fue herido de muerte tras la captura del Superbigote. Eso sí, tras el Operativo Arepa Caliente del 3 de enero la reacción del régimen fue ponerse más represivo e intransigente con la pobre y maltrecha población veneca, persiguiendo y encarcelando incluso a quienes se atrevieron a expresar su júbilo por la extracción de esa espinilla infectada llamada Nicolás Maduro.

Pues la presión que EU ejerce sobre el Segundo Piso de la Cuarta Transformación es directamente proporcional a la que, en sentido opuesto, empuja la cúpula del propio movimiento. Y, en el centro de estas dos placas tectónicas, conociendo de primera mano qué es lo que sucede cuando una fuerza imparable choca contra un objeto inamovible, nuestra heroica, antes estoica, señito Sheinbaum.

Decir que la doctora dejó de gobernar para dedicarse ya mejor en cuerpo y alma al control de daños es darle demasiado crédito, si desde el día uno de su gestión difícilmente se le vio una orden gubernamental, una acción ejecutiva, una iniciativa que no estuviera determinada por la política de su predecesor, o bien, por lo que nuestro país vecino exige, cosas que muchas veces han resultado irreconciliables.

Y ahí está, nuestra sufrida líder, haciéndose trizas para evitarse un problema con Washington, aunque sin caer en contradicciones con el discurso; pero sin desmentir tampoco la leyenda del macuspano en la cual ya todo reto, problema o dificultad estaban holgadamente resueltos.

No exagero, según AMLOVE el tráfico de fentanilo era inexistente y el huachicol dejó de ser un problema tan pronto llegó al poder.

Hoy sabemos que el tráfico de combustible durante el sexenio de López se incrementó de su modalidad hormiga a una escala industrial (bajo ese novedoso esquema de huachicol fiscal que permite escamotearle buques enteros de combustible a la cada vez más exangüe ubre paraestatal mexicana que es Pemex.

Como sabemos de igual manera que no dejan de desmantelarse células de producción y tráfico de estupefacientes (incluido fentanilo, desde luego), y que incluso algunos de sus distinguidos miembros han conocido de primera mano y extrajudicialmente el calorcito de los famosos y siempre controvertidos abrazos del bienestar.

Las obras emblemáticas del sexenio anterior se derrumban financiera y materialmente; los aliados políticos e ideológicos del régimen están a un misil estadounidense de ir a conocer al Che en persona; todo por no mencionar la crisis de credibilidad que afronta un movimiento de austeridad franciscana al que le gustan mucho los mismos lujos que las monarquías europeas.

Pero, a propósito de fieras que se ponen bravas, el fin de semana nuestra comediante en jefa perdió los estribos y, luego de ser increpada en San Quintín, Baja California, por las carencias y omisiones del Gobierno Federal, le salió lo doña Florinda y casi cachetea a los legisladores que ansiaban tomarse la selfie con la conductora de La Mañanera Reloaded.

Horas más tardes supimos que Adán Augusto López, el principal operador de las corruptelas más obesas del sexenio lopezobradorista, pasaba a ocupar un lugar menos visible y relevante en la estructura del movimiento, lo que muchos interpretan como un síntoma inequívoco de su debacle, dado el presente contexto.

Pasa que, cuando un régimen deja de tener el control de la agenda pública y la vida política, se vuelve especialmente controlador con la narrativa.

El acoso a periodistas y medios de comunicación, que de por sí se ha agudizado durante el aún joven sexenio de la doctora, podría empeorar si el régimen estima que necesita mantener su discurso de gobernabilidad y soberanía.

Y la represión violenta hacia quienes se manifiestan públicamente contra el gobierno podría incrementar el número de lesionados por las fuerzas del orden y el conteo de presos políticos, que los hay.

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Eso hacen los gobiernos cuando comienzan a perder el control de la realidad, apretar más fuerte las riendas del discurso, del pensamiento, de lo simbólico. Redoblan las arengas y los alardes de fuerza y unidad, mientras la contradicción se vuelve intolerable y se paga a un precio muy alto.

Si la bestia está herida será más frecuente ver a la Presidenta perdiendo los estribos, impaciente, intolerante a los comentarios desfavorables. Mientras que los mecanismos de respuesta mediática y digital se volverán especialmente virulentos y sus mensajes más intimidantes.

Los mecanismos para escarmentar la disidencia (la funa, el doxeo, el ciberacoso), junto con la persecución fiscal y las demandas bajo cualquier excusa se multiplicarán como respuesta lógica, natural de un animal que se siente herido y acorralado.

Columna: Nación Petatiux

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