Todo menos la muerte

Opinión
/ 27 mayo 2023

Cosas tal vez imposibles, o sucesos que solo viven quienes leen con cuidado los signos en este mundo

A Estela y Margarita

Había leído y sabía de ceremonias luctuosas que eran lo contrario de lo que nos es cercano: el dolor y el llanto por la pérdida. Imaginaba incluso que era posible acompañar a alguien en su proceso de muerte y brindar alegría durante su partida, he ideado incluso partir de esta vida con tranquilidad y dicha. Pero eso solo había estado en el campo de la literatura y la imaginación hasta ahora.

Esta figuración se volvió testimonio vivo y creo que se debe al carácter exploratorio en la vida y todos sus procesos, de dos hermanas. Acudí a velar a quien tanto habían amado. Su madre.

¿Qué hay más allá de un rostro plácido que yace exánime? La dicha, creo. Este es el rostro de una mujer que, resguardada en un féretro, es el centro de las voces que se esparcen en un jardín horizontal que llega hacia una habitación abierta, en donde también, sobre una amplia mesa, conversan mujeres y hombres. No hay tristeza visible, hay paz, hay a veces, alegría. Todos van de blanco o de tonos muy claros. Qué lejos está la idea de las plañideras.

Quienes ofrecen el velatorio muestran sonrisas serenas. Se mueven entre quienes acuden y están muy presentes.

Un mesero solícito ofrece café y otras bebidas mientras los panes diversos se ofrecen a quienes llegan. El espíritu de la ceremonia fue marcado por la familia. Que se entre a este lugar con esa energía, la de la afabilidad. Y sí, cuánto de aire fresco en el espíritu entra al saber que este acontecimiento es para acompañar a quien retorna a la unidad, a la energía, a lo divino, al caldo de nutrimentos que somos.

Los ramos de rosas blancas se esparcen en distintos puntos de la casa y el jardín. Charlas que conectan recuerdos de la mujer con los presentes. Risas. El sol cae en las zonas abiertas de manera suave. Es al fondo, también en una habitación abierta, donde rodeado de rosas blancas, yace el féretro de la mujer que parece dormida si no fuera por algo pálido, algo definitivo en su faz. El retrato de su juventud posa sobre la cápsula que la contiene, esa imagen está allí y en otros espacios del velatorio. Ella fue niña, fue mujer, fue madre, fue tantas cosas, pero una de tantas que la llevó a ser considerada un refugio por quienes la conocieron, fue una intensa devoción católica que le inspiró a ayudar a otras personas a estar en esta dimensión.

Y de esas mágicas cosas que les ocurren a ellas: un colibrí aleteó durante un largo rato frente al rostro de la mujer más joven de la descendencia. Había sido la prueba que ella solicitara a la mujer que yace en el féretro, para saber que estaría bien luego de que dejara de existir en este mundo.

Cosas tal vez imposibles, o sucesos que solo viven quienes leen con cuidado los signos en este mundo.

Con esa cálida hospitalidad y ese claro enfoque con el que se convocó a los presentes, quienes acudieron, salieron amando la vida.

La palabra velar proviene del latín vigilare y tiene el significado de hacer guardia durante la noche.

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Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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