¿A QUÉ APUESTA LA POLÍTICA MONETARIA?
Al momento los precios del petróleo se han disparado ante la guerra
Las variables macroeconómicas interactúan y se condicionan, lo anterior por decisiones de familias, empresas, gobiernos y sector externo, agentes económicos cuyas perspectivas de costo-beneficio determinan, en su justa dimensión, el rumbo de la economía (se acude al sentido común).
Sirva lo anterior para analizar la más reciente decisión de las y los integrantes de la Junta de Gobierno del Banco de México, en entorno geopolítico convulso y reducido crecimiento económico mundial.
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Si fenómenos de diversa índole afectan negativamente líneas de producción, en menor o mayor medida impacta acceso a materias primas, bienes y servicios, por tanto, aumento de costos de producción y distribución presionan precios al alza a nivel regional o hasta global.
Por lo anterior, las autoridades monetarias sostienen o aumentan la tasa de interés referencial al ahorro, para inducir decisiones de los agentes económicos, para reducir crédito para inversión y consumo y, al tiempo, por disminución de demanda agregada, los oferentes contienen o reducen precios.
Los afanes imperiales de Estados Unidos e Israel generan incertidumbre. Los bombardeos a Irán –con narrativa de mentiras y miles de muertes- y la sorprendente respuesta bélica de este país atacado, pronostica que el conflicto podría extenderse más de lo prevista y, por tanto, las redes de suministro de petróleo estarían suspendidas por un tiempo indeterminado, dada la estrategia iraní de bloquear el estrecho de Ormuz en el golfo pérsico, ruta de más de 20% de la distribución del petróleo mundial; efecto inmediato, alza en precios del hidrocarburo que ya rebasa100 dólares por barril, y, por sus derivados en varias ramas de producción, igualmente en precios de energéticos y alimentos.
La mayoría de los bancos centrales de los países, inclusive con recomendación del Fondo Monetario Internacional, han sostenido el nivel de tasas de interés y anunciaron posibles aumentos en éstas.
La Junta de Gobierno del Banco de México, a contracorriente, redujo la tasa referencial de 7% a 6.75% (26 de marzo, tres votos a dos). Lo cual merece un mínimo análisis.
Generalmente la inflación generada por guerras o desastres naturales (escasez) tiene se basa en oferta y no es provocada por alta demanda, porque eventualmente ésta permanece constante, por tanto, el efecto de reducir tasas sería menor, así, probablemente con expectativa de que el conflicto se resuelva en corto plazo; el ejemplo contrario fue la política restrictiva con aumentos en tasas pasivas -al ahorro- en tiempos de pandemia, que ahondaron la recesión.
Desde el Banco Central tácitamente se reconoce la necesidad del crecimiento económico, con margen de maniobra sin impacto inflacionario, además se induce coordinación con la política fiscal para impulsar inversiones a través del Plan México.
Dado que aún se importan entre 30 y 35% de gasolinas y diésel, se tendría confianza en que subsidios a gasolina magna y, aunque menor, a diésel y magna, contengan la posible escalada de precios por la guerra en medio oriente.
Aunque inflación promedio 4.63% nacional está por encima del objetivo de 3%, esta variable aún es manejable (Coahuila 3.7% promedio por regiones).
En entorno global de confusión e inestabilidad económica, en nuestro país la política monetaria apuesta por impulsar inversión y empleo para favorecer a empresas y familias. Resultados, mínimo en mediano plazo.