Ante la proliferación de alertas de tiroteos en escuelas: escuchemos a los jóvenes
La situación amerita una estrategia de diagnóstico y de acción, la cual no parece que se lleve a cabo
Tecleo en la búsqueda avanzada de Google: “Amenaza tiroteo”. Resultados únicamente en México y sólo para este año.
De hecho, no es necesario irse a los resultados de enero, febrero o marzo. Con abril es suficiente. Titulares de distintos medios del país:
“Amenaza en escuela de CDMX: colocan mensaje de supuesto tiroteo que relacionan con reto viral”.
“Aplican ‘Operativo Mochila’ tras amenaza de tiroteo en secundaria de Gómez Palacio”.
“Suspende UAEMex clases en dos planteles por amenazas de tiroteo”.
“Investigan autoridades presunta amenaza de tiroteo en escuela de Monterrey”.
“Reportan nueva amenaza de tiroteo en instalaciones del CENHCH en Puebla”.
“‘Sólo quería llamar la atención’: identifican a alumno que amenazó con tiroteo en secundaria de Jalisco”.
“Ejército y Guardia Nacional resguardan secundaria en García por amenaza de tiroteo”.
“Instituto Vanguardia activa protocolo tras amenaza en Hermosillo”.
“Presunta amenaza de tiroteo en escuela genera movilización en Coatepec, Veracruz”.
“Amenaza de tiroteo en CBT de Chimalhuacán activa operativo de seguridad”.
“Alerta una amenaza de tiroteo en escuela (Morelos).
“Amenaza de tiroteo en CBTIS de Atlixco desata alarma; presentan denuncia ante Fiscalía”.
“Refuerzan vigilancia en CBTIS 270 de Ciudad Juárez tras supuesta amenaza de tiroteo”.
“Saltillo: amenaza de tiroteo en secundaria de Bonanza desata operativo de seguridad”.
“Amenaza de tiroteo activa alerta en colegio de Monclova”.
“Amenaza en escuelas de Tlaxcala destapa investigaciones y vacíos de información oficial”.
En Coahuila, Sonora, Jalisco, Tlaxcala, Puebla, Michoacán, Morelos, Veracruz, el Estado de México... se vive una proliferación de amenazas de presuntos tiroteos o ataques en escuelas del país. El programa Tejiendo Redes Infancia localizó más de 60 alertas en abril en 14 estados. Amenazas en redes, amenazas con pintas en baños. Se trata de un problema serio en secundarias, preparatorias o universidades.
La situación amerita una estrategia de diagnóstico y de acción, la cual no parece que se lleve a cabo. ¿Qué lleva a un adolescente a pintar una amenaza en un baño escolar? ¿Se trata de retos virales? ¿Se trata de llamar la atención? ¿Se trata de querer seguir una tendencia, un juego? ¿Se trata de verdaderas amenazas o de bromas? ¿Se trata de un problema en el que la violencia se ha enquistado en la juventud, que ya es normal hablar de asesinatos y matanzas? ¿Se trata de un efecto copycat (contagio)?
¿Realmente son jóvenes estudiantes los que hacen las supuestas amenazas? ¿Es una expresión de malestar y enojo de quien las hace? ¿Es un asunto de deterioro de la salud mental? ¿Es producto de un conflicto, de bullying o de una exclusión? ¿Hubo detenciones? ¿Cuál es el perfil de quien hace las amenazas?
AL TIRO
El tema amerita mayor profundidad. Para empezar, no se puede criminalizar a la población joven sin tener evidencia, pues, ¿cuántas investigaciones de todas estas noticias derivaron en la identificación del presunto responsable?
Tejiendo Redes Infancia elaboró una serie de reflexiones que me parecen muy valiosas en estos momentos. Algunas de ellas: difundir falsos retos virales o alertas no verificadas también produce daño, pues para niñas, niños y adolescentes el espacio escolar es un referente de socialización y autorregulación emocional. Otra reflexión es que la seguridad escolar no puede reducirse a vigilancia, pues la realización de operativos espectaculares, como los llamados operativos “mochila segura”, son violaciones a los derechos de la infancia, aumentan el miedo y la desconfianza si no hay diagnóstico. La respuesta, por el contrario, debe combinar verificación, comunicación clara a la población escolar y sus familias, apoyo psicosocial y participación estudiantil, dice la organización.
Y una que me parece importante resaltar: la voz de niñas, niños y adolescentes debe estar presente, pues tanto la Convención sobre los Derechos del Niño como la Ley General reconocen su derecho a expresar su opinión en los asuntos que les afectan y a que sea tomada en cuenta según edad y madurez. Esto aplica a protocolos escolares, comunicación de crisis y diseño de medidas de protección.
La pregunta es si estamos escuchando a nuestros jóvenes.