Ayuda a Cuba, por ideología y no por humanismo
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“Soy ninfómana”. Eso le dijo la voluptuosa mujer al doctor Duerf, siquiatra. Y añadió: “No puedo estar en la presencia de un varón sin sentir irreprimibles impulsos de lujuriosa libídine y erótica sensualidad”. Le indicó el facultativo: “Podré atenderla mejor si saca la mano de ahí donde la metió”... Pepito lloraba con desconsuelo en una banca del parque. Pasó una dama perteneciente a la Cofradía de la Reverberación, y que por eso era caritativa de oficio. Le preguntó al pequeño: “¿Por qué lloras, buen niño?”. Respondió el muchachillo, gemebundo: “Mi papá me dio 100 pesos para comprar el pan de la merienda, y los perdí”. “No llores más, buen niño –dijo la señora, cuyo catálogo de expresiones caritativas era moderado–. Ten los 100 pesos y ve a la panadería, no sin antes enjugar tu llanto”. Tomó Pepito el billete que le ofreció la bondadosa dama. Ella volvió a hablar: “Y dime, buen niño: ¿dónde perdiste los 100 pesos?”. Respondió Pepito secándose las lágrimas: “En el póquer”... El machismo asume muchas y variadas formas a lo largo y ancho del planeta. El sultán Muleido no tenía hijos. Comentó disgustado: “¡Qué mala suerte la mía! ¡Mis 500 esposas me salieron estériles!”... Las ideologías matan a las ideas. Posiblemente esa frase no sea digna de ser inscrita en bronce eterno o mármol duradero, y ni siquiera en plastilina verde, pero expresa una verdad como un sol. En cierto libro de sonoroso título, “El secreto del bien y del mal”, cursé la materia de Ética en la preparatoria del glorioso Ateneo Fuente, insigne plantel de mi ciudad, Saltillo. Por ese texto supe que las ideologías llevan en sí los gérmenes del dogma, y los dogmas conducen ineluctablemente al fanatismo. Descendiendo a terrenos más terrenos diré que las entregas de petróleo a Cuba por parte del gobierno morenista se han basado en motivos ideológicos, y no de humanitarismo, como en manera farisaica ha dicho la principal vocera de la 4T. Más necesitados de esa caridad están millones de mexicanos pobres, y urgidos de recursos los miles de acreedores de Pemex a quienes la morosa empresa estatal les retrasa por años sus pagos. Parece ser que ahora el gobierno mexicano, candil de la calle y oscuridad de su casa, dejará de hacer esos envíos de petróleo a Cuba, seguramente ante la amenaza del gran garrote esgrimido por el simiesco Trump. Infortunado pueblo es el cubano, cuyos actuales habitantes nunca han sabido lo que es la libertad, la democracia y una vida digna, oprimida como ha estado la bella Isla desde hace décadas por un régimen tiránico, último resto de una ideología fracasada. Los opacos donativos de petróleo hechos por Sheinbaum, lo mismo que la contratación de médicos cubanos esclavizados, ha servido para apoyar a los opresores de Cuba más que para beneficiar a su pueblo. En tratándose de la liberación de esa nación hermana hágase el milagro y hágalo el diablo... Decía una cierta desposada: “Cuando me casé, mi marido era todo mi mundo. Luego aprendí Geografía”... En una mesa del Bar Ahúnda un tipo le contó a otro: “Mi esposa me dejó para irse con mi mejor amigo”. El otro se sintió: “Siempre pensé que yo era tu mejor amigo”. “Lo fuiste –replicó el tipo–. No conozco al que se llevó a mi mujer, pero ahora es mi mejor amigo, y tú ocupas el segundo lugar”... Noche de bodas. Después del primer acto de amor la ingenua recién casada contempló, triste, la languidecida entrepierna de su maridito. Bien pronto, sin embargo, el joven y enamorado novio estuvo nuevamente en aptitud de llevar a cabo el connubio por segunda vez. Vio aquello la cándida muchacha y exclamó jubilosa: “¡Qué padre! ¡Es reciclable!”... FIN.
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