Bitácora de la calidad del aire en Coahuila

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Opinión
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Se estima que cada estación tiene un costo aproximado de siete millones de pesos

En nuestra colaboración en “Vanguardia”, entre los años 2020 a 2026, hemos abordado con regularidad el asunto de la calidad del aire. Hoy recurrimos a la bitácora de las entregas realizadas en este espacio sobre el tema. Para iniciar, es oportuno mencionar que Coahuila cuenta con el programa “Pro Aire”, que comprende el periodo de 2017 a 2026; se trata de un documento de 130 páginas, cuyo objetivo es enfrentar el problema de la calidad del aire que respiramos los coahuilenses.

Llama la atención que, en el citado programa, se señala que no fue posible medir la calidad del aire debido a equipos fuera de operación o que generan poca información, por lo que se requiere, al menos, instalar seis nuevas estaciones de monitoreo en tiempo real. Se estima que cada estación tiene un costo aproximado de siete millones de pesos, por lo que la titular de la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila debe tocar puertas para conseguir ese dinero; hablamos de alrededor de 42 millones de pesos para equipar media docena de estaciones.

https://vanguardia.com.mx/opinion/que-le-pasa-a-lupita-EB22988286

Un problema recurrente, al menos en el pasado inmediato, ha sido la falla en los equipos de monitoreo. Por ejemplo, a fines de 2020 se dejaron de emitir reportes diarios de la calidad del aire, y en Torreón la estación dejó de operar, siendo la “solución” pedirle prestado el equipo a la empresa “Peñoles”, que es una gran emisora de plomo; la iglesia en manos de Lutero. Dos años después, en diciembre de 2022, la estación Finanzas de Saltillo cumplió cuatro meses sin registros por mantenimiento.

A mediados de 2024, trascendió que no hubo reportes de la calidad del aire en la cuarta parte de los 157 días comprendidos entre el primero de enero y el cinco de junio. Los elevados niveles de contaminación provocan daños de consideración en la salud, siendo los de mayor incidencia aquellos relacionados con las enfermedades respiratorias, un problema que ha venido creciendo.

Entre 2021 y 2024, las enfermedades respiratorias agudas en Coahuila se incrementaron de 118.3 casos por cada 100 mil habitantes a 339.8; casi tres veces en un breve periodo de tiempo. La mayor incidencia se tiene en los niños menores de un año. Esto es sumamente grave, ya que se pierden vidas humanas y se intensifican los costos por la atención médica, ya sea en los hospitales públicos —poco confiables— o en los privados, para quienes cuentan con el ingreso requerido o un seguro de gastos médicos, lo que es un lujo. ¿Cómo vamos, Jericó?

Sobre el tema presupuestal, para este año la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila tiene asignada la cantidad de 126.8 millones de pesos, mientras que los pagos a los bancos acreedores ascienden a 5 mil 669 millones de pesos. Con el uno por ciento de este dinero se podrían comprar ocho equipos de medición. Y todavía hay quienes minimizan este desastre financiero; el mayor en la historia del Estado.

¿Qué hacer? No tengo una respuesta a un problema que ni siquiera podemos medir y ante el cual parece que hemos llegado a un acuerdo implícito: seguir respirando aire de mala calidad, a cambio de continuar disfrutando nuestros bienes materiales, hasta que, una de dos, se alcance un punto de crisis o se descubran tecnologías disruptivas que solucionen el problema.

Redondeo. En el mes de julio, el IMSS reportó para Coahuila un incremento de 10 mil asegurados, pero esos datos alegres obedecen a ajustes estacionales y administrativos del Instituto y no a plazas reales. ¿Están “cuchareando” las cifras?

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