La crisis por el suministro de agua contaminada en Guadalajara desencadenó una fuerte protesta ciudadana el pasado fin de semana, la cual terminó en enfrentamientos y un operativo de represión policial.
Las autoridades utilizaron gases lacrimógenos, balas de goma y camiones de bomberos con chorros de agua a presión para dispersar a la multitud, pese a que en la manifestación también participaban menores de edad, adultos mayores y personas con discapacidad, lo que fue calificado como una violación a los derechos humanos.
Además, hubo 39 detenciones, de acuerdo con información oficial, aunque colectivos civiles estimaron más de 50.