El caso de Rubén Rocha Moya, gobernador con licencia de Sinaloa, se ha convertido en un factor de inestabilidad que presiona la economía mexicana y las relaciones diplomáticas de la administración de Claudia Sheinbaum con Estados Unidos.
Analistas advierten que la negativa de Sheinbaum a colaborar con la detención o extradición de Rocha podría provocar represalias económicas, como la imposición de aranceles o complicaciones en la renegociación del T-MEC.