Claro que pueden, ustedes siempre han podido
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Aquí es donde la grandeza y el compromiso de estas atletas se hacen patentes y ellas siguen haciendo escuela a la par de las siempre potencias Estados Unidos y las canadienses
Pocos deportes han dado tantas satisfacciones al país y uno de los que están en boga es el flag football gracias a un grupo de jugadoras, sobre todo, quienes acaban de dejar el alma en la cancha y clasificarse a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Tal como lo he expresado, apreciar lo conseguido por nuestros atletas sería un acto de fe pensando en un mejor futuro, siendo el deporte un vehículo para mejorar nuestro entorno y tener a una sociedad más sana y física y mentalmente.
Sin embargo, aquellas disciplinas ajenas a patear un balón hacia una portería siguen siendo marginadas, con ello nos perdemos de grandes proezas y a la vez seguimos con la tendencia de que solamente el balompié importa, con el resultado ya conocido de ver puras tristezas en cada evento mundial.
Pero dejemos la tristeza y hablemos de lo recién conseguido por el equipo femenil de “tochito”, un conjunto que cuenta con tres títulos del mundo de la especialidad (2004. 2008 y 2014), además de dos campeonatos de los World Games, el más reciente en 2025, aunado, claro, a su gran torneo clasificatorio a Los Ángeles 2028.
Al respecto, las figuras de Diana Flores, Tania Rincón y Silvia Contreras forman parte de la conversación cuando se habla de gente grandes en el deporte, además tenemos a Ximena Cuate, Mónica Rangel, Andrea Martínez, Victoria Chávez y Yaritza Morales, entre otras que van construyendo una leyenda dentro del deporte mexicano.
Lo saben los demás países, México era el equipo a vencer y las muchachas se toparon con auténticas murallas dispuestas a bajarlas. Aquí hay un punto muy importante a destacar: las distintas selecciones se han ido armando y ganando experiencia y poder, motivadas por la evolución del equipo mexicano.
Tener ese estatus es ya un compromiso tremendo y el equipo lo ha tomado con sabiduría, es por eso que la competencia ha aumentado en calidad y exigencia; difícilmente encuentras un rival fácil y los duelos resultan de auténtico alarido.
Aquí es donde la grandeza y el compromiso de estas atletas se hacen patentes y ellas siguen haciendo escuela a la par de las siempre potencias Estados Unidos y las canadienses; estas últimas les prolongaron la espera y les quitaron la posibilidad de llevarse la medalla de oro en las semifinales.
No obstante, en el duelo por la de bronce y contra las británicas consiguieron el objetivo de asegurar su lugar en los siguientes Juegos Olímpicos. El emotivo momento para ese grupo de guerreras fue coronado con la felicitación de las altas autoridades de la NFL, presentes en el campo y reconociendo la categoría mundial que ostenta el combinado mexicano.
Pero más allá de estes acto, el ver a las chicas festejando, entre lágrimas, con la voz entrecortada y sintiéndose como una sola familia es la imagen que mejor las representa. El corazón de México ya se lo han ganado, ahora van por la inmortalidad olímpica.
Claro que se puede, ellas siempre han podido.