Cómo los acuerdos comerciales pueden salvar la naturaleza
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Las disposiciones sobre Comercio y Desarrollo Sostenible (TSD) que la UE incluye en sus acuerdos comerciales han adolecido de un diseño ineficaz y de una aplicación deficiente
Por Bård Harstad, Project Syndicate
STANFORD- Los acuerdos comerciales bilaterales parecen estar marcando el rumbo del futuro. El acuerdo interino de comercio entre la Unión Europea y el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay), que se aplica con carácter provisional desde mayo de 2026, podría sentar las bases para una nueva oleada de acuerdos. El Mercosur ya está llevando a cabo negociaciones comerciales con Canadá, Japón y otros países, mientras que la UE está negociando con Malasia y Tailandia, y avanzando en acuerdos con Australia, India e Indonesia.
En una era de fragmentación económica y rivalidad geopolítica, no debe subestimarse el potencial que encierran este tipo de acuerdos -y no solo para aprovechar los beneficios del comercio. La conservación del medio ambiente, sobre todo de los bosques tropicales, es uno de los imperativos más importantes y universalmente compartidos a los que se enfrenta el mundo, y el acceso al mercado es uno de los pocos incentivos disponibles en la política internacional. Entonces, ¿cómo pueden utilizarse los acuerdos comerciales bilaterales para promover la conservación del medio ambiente?
La respuesta no es sencilla. A menudo se considera que ambos objetivos están en conflicto entre sí. Por ejemplo, los estudios muestran un aumento significativo de la deforestación tras la firma de acuerdos comerciales regionales. No es difícil entender por qué. Cuando Brasil, por ejemplo, obtiene acceso a un mercado más amplio, el desarrollo de nuevas tierras para la agricultura resulta más rentable.
Los esfuerzos realizados en el pasado para evitar esa destrucción han tenido un éxito limitado. Las disposiciones sobre Comercio y Desarrollo Sostenible (TSD) que la UE incluye en sus acuerdos comerciales han adolecido de un diseño ineficaz y de una aplicación deficiente. Las amenazas de suspender los acuerdos si se talan bosques para la agricultura no serían creíbles, ya que los beneficios del comercio son, en todo caso, mayores cuando aumenta la producción agrícola.
Una solución más sólida podría consistir en establecer aranceles negociados previamente que dependan de los niveles de deforestación. Si un exportador de carne vacuna se viera sometido a aranceles más elevados tras el desarrollo de sus tierras, podría verse obligado a reducir los precios, mejorando así los términos de intercambio del importador. La mejora de los términos de intercambio es la justificación clásica de los aranceles, y la razón por la que los importadores querrían que los aranceles vinculados a la deforestación se mantuvieran durante un período más prolongado. Esto reforzaría la credibilidad de la amenaza arancelaria. Cuando la deforestación desencadene un arancel duradero, cualquier exportador de carne vacuna que desee mantener términos de intercambio favorables se verá motivado a evitarla.
Sin duda, hay límites respecto de lo que este tipo de acuerdo comercial contingente (CTA) puede ofrecer. Dado que ninguna de las partes se beneficiaría de aranceles muy elevados, existe un límite máximo para los niveles arancelarios, incluso en caso de deforestación. Asimismo, otros países podrían ofrecer aranceles más bajos o ignorar los imperativos ambientales, lo que diluiría aún más el impacto del CTA.
No obstante, un CTA bien diseñado, que incluya aranceles cuidadosamente calibrados y a prueba de renegociaciones, puede reforzar el incentivo para la conservación, lo que daría lugar a niveles de deforestación más bajos de los que se habrían producido en el marco de acuerdos comerciales convencionales o sin liberalización comercial. Las investigaciones publicadas, que utilizan un marco dinámico para deducir los efectos de los CTA, respaldan esta conclusión.
Mi nueva investigación ofrece un análisis cuantitativo para el caso del Mercosur. Las simulaciones sugieren que si la UE, Estados Unidos y China liberalizaran el comercio con el Mercosur, la superficie agrícola del bloque podría aumentar entre un 2% y un 9%, lo que provocaría deforestación. Sin embargo, si tan solo una de las tres grandes economías incluye la deforestación en un CTA, esta expansión puede evitarse. Si dos de ellas -por ejemplo, la UE y Estados Unidos, ofrecen CTAs, podrían propiciar una reforestación, con una posible reducción de la superficie agrícola total de entre el 1% y el 8% con respecto a su nivel actual.
Por supuesto, estas cifras son estimaciones, y las predicciones basadas en modelos económicos deben interpretarse con cautela. No obstante, las simulaciones sugieren que los CTA pueden crear sinergias entre el libre comercio y la conservación del medio ambiente. Con las medidas de contingencia adecuadas, se obtiene más de ambos.
En los acuerdos comerciales tradicionales, no suele ser deseable que las partes eliminen por completo los aranceles, especialmente cuando la deforestación es motivo de preocupación. Sin embargo, con los CTA, los aranceles cero pueden utilizarse para recompensar a los exportadores por preservar las reservas de recursos, lo que conduce a una mayor conservación ambiental y a mayores beneficios derivados del comercio.
La aplicación de los CTA no supondría ninguna dificultad técnica. Varios acuerdos comerciales, incluidos aquellos de los que la UE es parte, establecen plazos sobre la rapidez con la que deben reducirse los aranceles tras la ratificación. En otras palabras, los niveles arancelarios dependen de un factor mensurable (tiempo). Dicho acuerdo podría modificarse fácilmente para exigir que se reinicie el plazo y que los aranceles vuelvan a sus niveles originales si la deforestación aumentara.
Los responsables de las políticas europeos ya han debatido ideas similares. En 2020, cuando tanto el acuerdo con el Mercosur como la selva amazónica estaban en el punto de mira, Francia y los Países Bajos propusieron una “implementación gradual de la reducción arancelaria vinculada a la aplicación de las disposiciones sobre comercio y desarrollo (TSD)... incluida la posibilidad de retirar esas líneas arancelarias específicas en caso de incumplimiento de dichas disposiciones”.
Modificar el acuerdo UE-Mercosur podría resultar políticamente difícil, aunque todas las partes se beneficiarían de la combinación de aranceles más bajos y una menor deforestación. Sin embargo, en el caso de los acuerdos comerciales que aún se están negociando, los obstáculos para aplicar los CTA serían mucho menores. No hacerlo significaría dejar pasar una gran oportunidad. Copyright: Project Syndicate, 2026.
Bård Harstad es profesor de Negocios y Sostenibilidad y de Economía Política en la Escuela de Negocios de Stanford, así como profesor de Ciencias Sociales Ambientales en la Escuela Doerr de Sostenibilidad de Stanford.