Corrupción mortal y chivos expiatorios
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Se trata de un caso de nepotismo mortal
“Ya cuando se descarrile el tren ya va a ser otro pedo”: diálogo entre Amílcar Olán y Pedro Salazar Beltrán, primo de los hijos de AMLO.
Ficha técnica.
Nombre: Gonzalo López Beltrán.
Cargo: Supervisor general del Tren Interoceánico.
Título: Licenciatura en Sociología. UNAM.
Experiencia profesional: Ninguna en los ramos de la construcción; estuvo trabajando —supuestamente— con el equipo de béisbol “Los Gigantes” de San Francisco hasta 2021. Es socio, con sus hermanos, de la marca de chocolates “Rocío”.
Resultado: Descarrilamiento del tren a su cargo, a dos años de haber entrado en operación. El anuncio de AMLO, en julio de 2024, de que Gonzalo sería el supervisor de esta obra, fue una declaración que, en un país democrático, llevaría de inmediato a una investigación. Se trata de un caso de nepotismo mortal. Por cierto, los cargos honoríficos no eximen a quienes los detentan de responsabilidad, incluso penal.
México ha tenido —y sigue teniendo— destacados ingenieros; como ejemplos podemos mencionar a Heberto Castillo, inventor de materiales para la construcción que ahorran tiempo y dinero; José Antonio Padilla Segura, responsable del proyecto del Metro en la CdMx y del sistema hidroeléctrico de Chicoasén, Chiapas, una de las presas más grandes de América Latina. Asimismo, se puede mencionar al saltillense Federico Martínez Salas, de gran capacidad técnica y larga trayectoria profesional, merecedor del Premio al Saber otorgado por el Tecnológico de Monterrey, de donde egresó en 1966.
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Si contamos con ingenieros de gran calidad, fue indebido e irresponsable haber ordenado a la Marina realizar este tipo de obras, pues no es su función. Esta institución, manipulada por López Obrador, ha tenido éxitos en operativos de alto riesgo en contra del crimen organizado.
Viene a la mente el accidente ferroviario —el mayor en la historia de México— ocurrido entre el 4 y 5 de octubre de 1972, en Puente Moreno, cerca de Saltillo, en el que fallecieron 234 personas y hubo más de mil heridos. La causa oficial del siniestro fue una falla en el sistema de frenos; sin embargo, los maquinistas fueron culpados inicialmente. Ahora la Fiscalía de la República acusa también a la tripulación. ¿Chivos expiatorios? En la investigación del Tren Interoceánico se mencionan una serie de irregularidades: vencimiento de las licencias de los maquinistas, carencia de velocímetro, cámaras de vigilancia fuera de servicio, desgaste en las ruedas, entre otras. Se sabe, además, que los trenes eran obsoletos, así como gran parte del equipo complementario.
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Sobre aviso no hay engaño y ahora que está en marcha la construcción del ferrocarril Saltillo–Nuevo Laredo, las autoridades responsables del proyecto en Coahuila deberán estar atentas para que este sea ejecutado bajo estrictas normas de calidad, profesionalismo y seguridad. Se acaba de informar que el empresario amigo de la 4T, Carlos Slim, tendrá a su cargo la construcción del tramo Saltillo–Santa Catarina; el mismo que participó en la siniestrada Línea 12 del Metro y, ¡oh!, casualidad, la encargada de las investigaciones fue Ernestina Godoy. Para finalizar, la gran ironía: los bienes patrimoniales del tren accidentado estaban asegurados por Seguros Azteca, empresa propiedad de Ricardo Salinas Pliego —que acaba de llegar a un acuerdo con el SAT—, y en la información contenida en la póliza se consigna que las 63 locomotoras aseguradas eran usadas. Reitero lo dicho: lo único serio que hay en México es la lucha libre.
REDONDEO
Se fue un grande: adiós a Lupe Chávez. Hay luto en el béisbol.