¿Cuál es el perfil judicial idóneo?
COMPARTIR
La formación judicial es uno de los retos actuales del sistema judicial
Quitarle poder al rey es parte del juego de la historia del constitucionalismo moderno: concentrar el poder en una sola persona es inconstitucional y, por ende, la división del poder de hacer leyes, aplicarlas e interpretarlas se debe hacer a través de tres poderes separados, esencialmente, para gobernar en forma democrática.
Uno legisla, otro provee lo necesario para aplicar la ley y, finalmente, la jurisdicción resuelve las controversias para defender los derechos en juego. Esta división clásica explica la función de los jueces: la ciudadanía aspira a tener un órgano imparcial que decida quién tiene razón en un conflicto sobre la aplicación o interpretación de la ley.
TE PUEDE INTERESAR: La acusación: ¿es posible modificarla en el juicio?
Pues bien, los jueces se conformaron en esta concepción clásica con una naturaleza especial: su independencia. Sin autonomía, los jueces no ofrecen garantías de imparcialidad y, por tanto, la decisión que alguien espera puede ser injusta porque dependerá de la presión, los caprichos o las arbitrariedades de otros. La razón de la ley es lo que el juez, en todo momento, debe privilegiar.
El año pasado, la reforma judicial concentró todo el debate en la elección popular de los jueces. Una vez que han sido electos, ahora el debate se concentra en su función. Hoy vemos a algunos sin experiencia, sin conocimiento, sin independencia. No fueron formados con antelación. Fueron electos por decisión política.
La formación judicial, por tanto, es uno de los retos actuales del sistema judicial. Una persona juzgadora no se hace en un día. No es sencillo. Se requiere técnica, ética y estética profesional. Cuando los jueces tenemos que resolver si una persona es culpable o no, si alguien debe perder o no su patrimonio, sus derechos familiares o laborales, en fin, si se debe o no proteger sus derechos, se requiere de una gran preparación.
En lo personal, por más de 30 años me he preparado. No sólo académicamente, sino también con diferentes experiencias profesionales que han enriquecido mi formación. Pero, aun así, no he dejado de actualizarme. En estos años de mi ejercicio jurisdiccional, he tomado más de cinco cursos, especialidades y maestrías relacionadas exclusivamente con diferentes prácticas judiciales.
Si antes el rey podía hacer la ley, aplicarla y juzgarla. Hoy sabemos que la mejor garantía para evitar la arbitrariedad es, justamente, construir un cuerpo de funcionarios judiciales que, de manera profesional y honesta, resuelvan los problemas de la interpretación de la ley en los procesos judiciales.
EL PERFIL IDÓNEO
En Coahuila, la reforma judicial estableció la garantía del perfil idóneo para asegurar jueces que reúnan el perfil de honestidad, profesionalismo e independencia judicial que exige la ciudadanía para defender su patrimonio, su trabajo, su libertad y sus derechos fundamentales.
Sólo cuando a alguien le quitan la libertad o su patrimonio en forma arbitraria, entiende el valor de un juez: él es el único que puede restablecer tus derechos cuando el poder arbitrario te quita la casa, tus recursos o tu tranquilidad.
Pero las personas juzgadoras no se hacen en un día. Tampoco son sabios e imparciales porque el pueblo los elija. Se requiere mucho carácter, profesionalismo, sensibilidad y honestidad.
TE PUEDE INTERESAR: ¿Hay algo peor que un juez del nuevo Poder Judicial?
La ciudadanía, por tanto, tiene derecho a tener jueces idóneos para el cargo. No improvisados. No inexpertos. Es una cuestión seria. Pocos lo entienden. Hasta que algún día te toca tener que ir con un juez a defender tus derechos.
La ley es una voluntad general que nos permite gobernarnos. La mejor garantía para asegurar su cumplimiento fiel es el juez imparcial que, por su profesionalismo y ética judiciales, es el idóneo para resolver las controversias en materia de derechos.
La idea del perfil idóneo en los cargos populares siempre ha sido un tema que he estudiado. Hice una tesis de maestría sobre el gobierno de los mejores. Espero que el Poder Judicial se ocupe de formar y especializar, de manera permanente, a las personas que juzgarán. La ciudadanía tiene derecho a tener jueces profesionales.