Después del ‘Menchazo’, dos paradojas

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Opinión
/ 24 febrero 2026

¿Tendrá Sheinbaum el carácter para decir ‘la caída de El Mencho me cayó como anillo al dedo’? E iniciar una purga de personajes indeseables en su partido para aprehenderlos y extraditarlos a EU

1ª paradoja: La Presidenta realizó una gira de trabajo intensa y productiva del 20 al 22 de febrero en Coahuila. Tuvo un encuentro con familiares de los mineros de Pasta de Conchos, en la región Carbonífera. Entregó 60 Viviendas Bienestar a monclovenses, respaldó la reactivación de AHMSA y exigió justicia para trabajadores de la acerera en la región Centro.

Dio el banderazo de inicio para construir un hospital de especialidades en la región Sureste. Y comprometió sus esfuerzos para atender de manera integral, a través del trabajo conjunto de Conagua, la Secretaría de Agricultura federal y el Gobierno de Coahuila, la problemática y necesidades de los campesinos de la región Laguna.

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El domingo 22, día de la captura y muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, Sheinbaum compartió con cientos de sampetrinos la última etapa de su gira por Coahuila. En ningún momento suspendió ese encuentro por razones de seguridad; por el contrario, ella continuó el diálogo y la escucha sin sobresalto alguno.

Mientras ella disfrutaba ese acercamiento con la gente, al menos 20 estados de la República escupían llamaradas de violencia criminal por la captura y muerte de “El Mencho”; el modelo Coahuila de seguridad –fortalecido por la coordinación estado-federación– la abrazaba y protegía.

¿Qué habría sucedido si en ese momento la Presidenta hubiera estado de gira por las entidades morenistas de Morelos, Michoacán, Puebla, Sinaloa y Zacatecas? ¿O en estados opositores como Guanajuato y Jalisco? O incluso en un estado seudopriista como Durango. ¿Podría haber estado tranquila escuchando a los campesinos? De ninguna manera. De inmediato habría sido extraída por el Ejército y la Marina y trasladada a un lugar seguro.

Porque, a diferencia de otras entidades, Coahuila es la segunda con menor percepción de inseguridad en el país (ENVIPE 2025): el 62.3 por ciento de los coahuilenses manifiesta sentirse seguro, cifra muy superior al promedio nacional de 24.4 por ciento. Y tres de los municipios más importantes –Torreón, Saltillo y Piedras Negras– están entre las 10 ciudades más seguras del país.

¿Por qué un estado priista tuvo este 22 de febrero la capacidad de arropar y proteger, en estrecha colaboración con el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional, a la máxima autoridad del país, cuando prácticamente ningún otro estado morenista o de oposición pudiera haberlo hecho?

2ª paradoja: Abatido “El Mencho”, surgen interrogantes sustantivas. Mientras el logro es incuestionable, abre una caja de Pandora para la Presidenta, porque rompe de manera fulminante con la política de “abrazos, no balazos” heredada por su predecesor.

Esta política era un blindaje para “normalizar” la infiltración del crimen organizado en gobiernos y municipios, tanto morenistas como de oposición, ubicados en un 60 por ciento del territorio nacional, y debilitar, por tanto, la obligada capacidad del Estado para asumir el monopolio de la fuerza legítima para combatir al crimen organizado y proteger nuestras vidas.

Con el trofeo en sus manos, ¿intentará Claudia erradicar la estructura financiera y militar del CJNG o sólo mostrará dicho premio a la fanaticada? ¿Cómo contendrá ella la exigencia de Trump, presente en el abatimiento de “El Mencho”, y que crecerá, sin duda, para no aprehender y extraditar a personajes de su partido estrechamente ligados al crimen organizado? ¿Cómo hará para proteger al último eslabón de esa cadena, oculto ya, seguramente, en el cuarto de pánico de su finca en Palenque?

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¿Tendrá Sheinbaum el carácter para decir “la caída de ‘El Mencho’ me cayó como anillo al dedo”? E iniciar una purga de personajes indeseables en su partido para aprehenderlos y extraditarlos a EU, después de ganar la mayoría de las gubernaturas y diputaciones federales con gente leal a ella este próximo 2027. Hacerlo, forzada por la presión de EU, le permitiría asumir el poder que le pertenece por derecho propio; reformular el proyecto de la 4T desde una óptica distinta y salvar cara ante Trump, ante su fracción de izquierda histórica y ante los restos, en ese entonces, disminuidos del ala obradorista radicalizada con tintes priistas.

De otra manera, le quedará para la eternidad sólo su selfie con el trofeo de “El Mencho” entre sus manos y una triste sonrisa de poder virtual clavada en su rostro.

Columna: Panóptico

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