Diplomacia desde lo local: El nuevo desarrollo económico en Eagle Pass y Piedras Negras

Opinión
/ 13 enero 2026

Port EPN es un organismo apartidista y binacional que, en tan sólo un año, ha avanzado en el posicionamiento de nuestra frontera como nunca se había hecho

En el siglo pasado, la diplomacia y el desarrollo económico eran prerrogativa exclusiva de los gobiernos nacionales. Al paso del tiempo, con la creciente internacionalización de la política y la economía, se sumaron a esta actividad las empresas nacionales, transnacionales y los gobiernos estatales. Hoy en día, la diplomacia y la promoción económica son tierra plana y todo el que quiera puede participar en ella; es cuestión de tener un objetivo y la iniciativa de lanzarse al mundo, sin complejos, sin miedo, con arrojo y con seguridad.

En la frontera que une Eagle Pass, Texas, y Piedras Negras, Coahuila, está floreciendo una nueva era. Aquí, ambas ciudades no sólo colaboran a nivel local, sino que actúan como una sola entidad en el escenario internacional, llevando de la mano su labor diplomática y promoviendo el desarrollo económico de manera conjunta. Eagle Pass y Piedras Negras proyectan juntos una voz común ante el mundo, consolidando la imagen de una frontera unida y fuerte.

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La diplomacia, desde lo local, consiste en que las ciudades y sus actores privados colaboren más allá de las fronteras nacionales para promover sus fortalezas y atraer oportunidades. Así nació Port EPN, un organismo apartidista y binacional que, en tan sólo un año, ha avanzado en el posicionamiento de nuestra frontera como nunca se había hecho. Un posicionamiento que es posible gracias a nuestra comunidad, a nuestra gente, que es nuestro mayor activo. Pero también gracias a nuestra posición geográfica, que es única, y, por qué no decirlo, gracias a que durante décadas fuimos ignorados por los centros de toma de decisiones en Texas y en Coahuila, en Estados Unidos y en México. Ese hecho nos permite no cargar con los graves problemas que aquejan a las grandes fronteras de México: saturación, caos e inseguridad.

En Port Eagle Pass-Piedras Negras, con el apoyo de nuestros alcaldes, los gobiernos locales e iniciativa privada hemos decidido tomar la iniciativa, sabedores de que lo que no hagamos por nosotros mismos, nadie lo hará por nosotros. Saltillo y Austin, la Ciudad de México y Washington D. C. tienen muchas cosas en su lista de prioridades; una de ellas no somos nosotros, décadas de promoción económica estatal y nacional lo demuestran.

Pero toda crisis es una oportunidad. Singapur era una ciudad-Estado del que China y Malasia se querían deshacer: eran una carga. Singapur lo entendió, asumió la responsabilidad de su propio destino y hoy tiene el producto interno bruto per cápita más alto del mundo. De ahí que esta no es una crítica a nuestros gobiernos estatales y nacionales, al contrario, es un agradecimiento a quienes por tanto tiempo nos han ignorado. Porque gracias a ello, hoy tenemos todo para crecer: estamos unidos, no pedimos permiso a nadie, aprovechamos las fortalezas de ser una comunidad binacional, somos Estados Unidos y México, Texas y Coahuila, y vamos a ir a donde tengamos que ir para garantizar un crecimiento sustentable para nuestra gente.

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Nuestras dos ciudades comparten una historia marcada por vínculos familiares, comerciales y culturales, y ahora llevaremos esos lazos más allá de sus límites geográficos. Los puentes internacionales ya no son únicamente símbolos de unión, sino plataformas desde las cuales Eagle Pass y Piedras Negras presentan sus logros y potencial al mundo, buscando atraer inversiones y cooperación internacional como una región integrada.

Por supuesto, falta mucho por hacer, esto tan sólo es el inicio de una gran cruzada. Habremos de aprovechar nuestro bono demográfico, la resiliencia de nuestra gente, la juventud, el carácter de nuestros gobiernos locales y la libertad, con entusiasmo, que da el apostar por nosotros mismos.

El puerto fronterizo de Eagle Pass y Piedras Negras es una promesa de futuro y una muestra de cómo la unidad nos da las fortalezas para enfrentar los retos por venir. En este entorno dinámico y positivo para el desarrollo y la integración, convertiremos a nuestra frontera en el corazón de una región que apuesta por el progreso, la innovación y el desarrollo sustentable. Unidos somos más fuertes.

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