El canto del desierto de Durango y Coahuila en peligro de extinción

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Opinión
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Este canto surge en la región Laguna, donde los pobladores acostumbraban imitar los aullidos de los coyotes y cantar en las cuevas, inicialmente a dos voces

A Francisco Benedito

“Yo ya me voy / a morir a los desiertos; / me voy dirigido / a esa estrella marinera. / Sólo en pensar / que ando lejos de mi tierra / nomás que me acuerdo / me dan ganas de llorar./ Pero a mí no me divierten / los cigarros de la Dalia/ pero a mí no me consuelan / esas copas de aguardiente / sólo en pensar que dejé / un amor pendiente / nomás que me acuerdo / me dan ganas de llorar”.

Los Cardencheros de Sapioriz

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Todos tenemos un canto que nos da arraigo a nuestra tierra, a nuestra infancia; cantos de cuna o de duelo. A veces los olvidamos y un viento o una voz nos reconectan con esos registros que nos entibian el pecho. Aquí en Coahuila hay una expresión musical del desierto que es única y se encuentra en peligro de extinción: el canto cardenche, que tiene su cuna en los ejidos La Loma y Sapioris, Durango, así como en Jimulco y Flor de Jimulco, Coahuila.

De Los Cardencheros de Sapioriz, el último grupo vivo que hizo posibles grabaciones, ya sólo queda un integrante: José Guadalupe Salazar Veleta, de 79 años, conocido como don Lupe. Esta agrupación, que es una joya desconocida en su propia entidad, recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes (2008), otorgado por la Secretaría de Educación Pública, y un diploma del Instituto Smithsonian de Washington D.C. Además, realizó giras por la República Mexicana y participó en el Festival de Otoño de París, así como en escenarios de Nueva York, Washington y San Antonio.

Tan valiosa ha sido su aportación a la difusión que el canto cardenche ya es considerado Patrimonio Cultural Inmaterial de México. Además, en 2017, la catalana Marta Ferrer realizó el filme “A morir a los desiertos”, producción que –entre otras distinciones– obtuvo el premio al mejor documental en el Festival Cinelatino de Toulouse (2018). Por cierto, se encuentra disponible con acceso libre en YouTube.

El canto cardenche debe su nombre al cardo, cardón o cardenche (Cylindropuntia imbricata). Esta cactácea tiene espinas que, al clavarse, son muy dolorosas, y debido a que cada una posee “barbillas” que crecen en sentido inverso, desgarran la carne al extraerlas, produciendo un dolor aún mayor.

Este canto surge en la región Laguna, donde los pobladores acostumbraban imitar los aullidos de los coyotes y cantar en las cuevas, inicialmente a dos voces. De ello dio cuenta el historiador francés Jean Meyer, quien recuperó un testimonio del siglo 19: “De pronto el mexicano me miró, sonrió y dijo: ‘vamos a hacer cantar al lobo’. Entonaron un canto muy singular al que le dicen cardenche; el coplero lanzó versos y, después de varios intentos, escuché con asombro la respuesta de los coyotes (...). Cuando terminaban los coyotes, el jinete cantaba, luego los coyotes repetían y, al final, todos a coro, mexicanos y franceses, hombres y animales, entonamos los falsetes con entusiasmo”.

Se multiplicó en las faenas del desierto y también en las haciendas algodoneras de la Laguna, donde los peones expresaban esta complejidad técnica polifónica a capela.

El canto cardenche se articula de tres voces principales: la primera, encargada de conducir la melodía e imponer el ritmo; la de arrastre (marrana), de tono grave, que sostiene el canto y da fondo melancólico; y la contralta o aguda, que prolonga el dramatismo. Esta interpretación se acompaña con unos tragos de sotol, preparado con el agave silvestre del mismo nombre.

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Si bien Los Cardencheros de Sapioriz no fueron los fundadores de este canto, su aportación fue darle una gran difusión durante los siglos 20 y 21. A esta labor se han sumado nuevas generaciones, como Ofelia Elizalde e Higinio Chavarría.

Además, en Sapioris existe el Recinto al Canto Cardenche, que funciona como un sencillo museo comunitario donde don Lupe convive con visitantes, musicólogos e interesados en esta técnica polifónica. El recinto fue una iniciativa de los propios cardencheros y el proyecto arquitectónico fue diseñado y edificado en su primera etapa por estudiantes y profesores de la Universidad La Salle Laguna.

El vocablo canto proviene del latín cantus, que alude tanto a “voz” o “música” como al borde de un objeto o piedra. También designa las rocas redondeadas que han rodado grandes distancias hasta adquirir esa forma.

Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

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