‘Vamos por todas las mujeres’. Otro feminicidio en Torreón (Top 10 en violencia contra las mujeres a nivel nacional)
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Que las autoridades pretendan que este es un hecho aislado o que lo atribuyan exclusivamente a la fuerza de las redes sociales y a las cuentas de la machósfera y de inceles, es no comprender la naturaleza de lo que ocurre
En el ejido La Unión del municipio de Torreón ocurrió un feminicidio perpetrado por los gemelos Carlos y David, quienes asesinaron a la subdirectora Nedi Edith Nevárez cuando además intentaba proteger a los alumnos. Este hecho no es aislado; Torreón históricamente es uno de los municipios con mayor incidencia en feminicidios y en violencia de género en el estado de Coahuila, y se encuentra entre los primeros lugares a nivel nacional en feminicidios y en violencia de género de toda la República Mexicana.
Para documentar, únicamente en la región Laguna se reportaron múltiples agresiones contra mujeres y niñas en 2026. Torreón concentra casi la cuarta parte del total de los casos de violencia en el estado de Coahuila, y esto lo ha llevado recurrentemente al top 10 de los municipios más peligrosos del país para que las mujeres vivan, de acuerdo al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).
El feminicidio de Nedi ocurrió en la Escuela Secundaria General Número 13 del ejido La Unión y durante el ataque los feminicidas expresaron: “Vamos por todas las mujeres”. Obviamente, los atacantes consumían contenido incel y de la machósfera. Sin embargo, las autoridades, con todo su departamento de vigilancia digital, no han considerado cancelar cuentas que promueven discursos de odio, ello en aras de la malentendida “libertad de expresión”. Sin embargo, el odio jamás puede ser el ejercicio de una libertad, sino el germen que atiza para terminar con la vida o la libertad de elección de otras y otros.
El que las autoridades pretendan que Coahuila es un estado seguro y que este es un hecho aislado, o que lo atribuyan exclusivamente a la fuerza de las redes sociales y a las cuentas de la machósfera y de inceles, es no comprender la naturaleza de lo que ocurre. Entonces, por supuesto, las políticas públicas van a seguir omisas a lo realmente urgente: desmantelar los valores machistas familiares, el silencio ante las violaciones y los acosos sexuales y la protección a los violadores en los centros laborales. También seguirán con oídos sordos ante la discriminación y objetualización de la mujer y su estimación como seres de segunda o tercera categoría. Y así llevamos siglos, aguantando, sobreviviendo ante la falta de autorregulación emocional de varones que replican la violencia para pertenecer a grupos de “machos alfa”, concepto que, por cierto, ya fue desmantelado. Pero insisten.
Aquí en México hay una violencia honda y sistémica contra la mujer y hacia todo lo que exprese vulnerabilidad o ternura, cualidades asociadas a la feminidad. Es por ello que despectivamente se le dice a un hombre: “No seas nena” o “No seas marica”, cuando manifiesta miedo o reticencia para hacer algo. Hay un mandato de fuerza, silencio y rudeza innecesaria entre los varones heterosexuales, que además dialoga sospechosamente con preferencias homoeróticas que se guardan en el clóset. Pero no se crean invisibles; esto se lee perfectamente entre líneas. En realidad, un Estado machista es un Estado fascista. Y una persona (hombre o mujer) machista, por supuesto que también es fascista.
Mientras este crimen ocurrió agregando elementos de asesinos por los que los gemelos sentían atracción, los que veían ciertamente a través de redes sociales, hubo llamadas de atención no atendidas por los padres y, por supuesto, políticas de salud no llevadas a cabo. Y es que estos hechos terribles no ocurren de una mañana para otra; existen pequeñas acciones de violencia, como matar a mascotas o cometer abusos hacia otras personas. Y se va escalando.
Para cerrar, hago el recuento de lo más escandalosamente registrable –que no lo único– en Torreón: el feminicidio de Nora Cecilia ocurrido en julio de 2026 por parte de su pareja sentimental; el caso de Kimberly Kumi en mayo de 2024, asesinada por su novio tras una discusión por la forma de vestir de la joven, quien terminó rociada por gasolina; el cuerpo de una mujer encontrado en un motel de Torreón, también en 2024. El asesinato de tres hermanas en el interior de su domicilio, en mayo de 2020; y el feminicidio de la profesora María Assaf del Colegio Cervantes por parte de un alumno, en enero de 2020.
El vocablo feminicidio procede del inglés feminicide, usado en forma aislada por John Corry en su libro “A Satirical View of London”, donde describió el asesinato de una mujer, apareciendo en la lexicografía legal en el siglo 19. La antropóloga mexicana Marcela Lagarde lo resignificó para denunciar la impunidad y responsabilidad del Estado.