El futuro de los plurinominales

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 21 febrero 2026

El tema de los ‘pluris’ es muy simple: son legisladores que no son elegidos en la contienda electoral, sino a través de una representación proporcional

De acuerdo con datos del Índice Global de Democracia del Economist Intelligence Unit 2025, Uruguay y Costa Rica son los países más democráticos de América Latina. El reporte contempla las siguientes variables: procesos electorales, pluralismo, participación política, libertades civiles y cultura política. El rubro donde aparecen dichos países se denomina “democracias plenas”. Hay otros rubros, como el de “democracias defectuosas”, donde se encuentran Estados Unidos y otros tantos países.

A México se le ubica dentro de las democracias “híbridas”, entre otras cosas, por la inconsistencia electoral, en concreto: los bajos niveles de participación ciudadana, los fraudes electorales, la presión que ejerce el Estado sobre la oposición, por carecer de instituciones independientes y por mantener una corrupción institucional. ¿Le late? Como dato importante para que usted posteriormente lo consulte, Noruega es el país más democrático del mundo; le siguen Nueva Zelanda y, posteriormente, Suecia.

TE PUEDE INTERESAR: Cuba: castigo desde afuera; necedad desde adentro

En este momento, México ocupa el lugar 84 de 167 países que son parte del ranking. En esta realidad es donde nos encontramos, donde en el plano electoral, que es uno de los rubros que analiza el Índice, se sigue poniendo en entredicho, en una buena parte de la población, el tema democrático. De ahí la importancia de las reformas que, en teoría, siempre deben ser para mejorar.

Y como “los pecados son del tiempo y no de España”, en algún momento de la historia se modificó algo que requería dicha reforma y, como ocurrió en su momento, no significa que esto deba permanecer así. Lo que ocurrió en 1976 fue una situación de Ripley. Si no lo recuerda o no sabe, aquí se lo comento.

En ese año electoral se dieron las elecciones por la presidencia y sólo hubo un candidato postulado por tres partidos de cuatro: el PRI, el PPS (Partido Popular Socialista) y el PARM (Partido Auténtico de la Revolución Mexicana); el PAN no participó. Las elecciones, simple y llanamente, fueron de puro trámite. La frase de José López Portillo, candidato por ese tiempo, fue una cargada de cinismo, dado el contexto en el que se encontraba el país: “Bastaba con que votara mi abuela por mí y con ese sólo voto hubiera ganado las elecciones”. Efectivamente, así hubiera pasado.

De esta bulimia y anorexia ciudadanas surgió la llamada reforma electoral de 1977, propuesta por Jesús Reyes Heroles y aprobada por el Congreso de mayoría priista; de ahí surgieron los llamados plurinominales. La idea de la representación proporcional en su momento fue para que hubiese más participación de los partidos que tenían registro, que eran solamente cuatro –los que ya se mencionaron–; posterior a la reforma, fueron siete.

En la legislatura (1976-1977) había aproximadamente 237 diputados; con la reforma, el número de diputados se elevó hasta 400: 300 de mayoría y 100 de representación proporcional. En los años ochenta (1980) aumentó el número de diputados plurinominales a 200, como hasta el momento se encuentra. En concreto, los plurinominales no surgieron por casualidad, sino como una herramienta para abrir el sistema político mexicano y permitir mayor pluralidad después de décadas de dominio casi absoluto de un sólo partido.

El tema de los “pluris” es muy simple: son legisladores que no son elegidos en la contienda electoral, sino a través de una representación proporcional. En concreto, los partidos los nombran y el número depende de los votos conseguidos en las elecciones previas.

Volviendo a las odiosas comparaciones, en Noruega –el país más democrático del mundo– hay 169 diputados, con una población de 5 millones 650 habitantes en 2026. En Uruguay –el país más democrático de América Latina– hay 3.38 millones de habitantes y cuentan con 129 legisladores (contando a los senadores). Y en Estados Unidos –el prototipo de la democracia, según ellos mismos–, con una población cercana a los 348 millones de habitantes, el Congreso cuenta con 435 diputados y 100 senadores en el Congreso, es decir, 535 legisladores.

En México, según el Consejo Nacional de Población (Conapo), somos aproximadamente 133.4 millones de habitantes y en el espacio legislativo hay 500 diputados en el Congreso de la Unión: 300 elegidos por voto popular y 200 por representación proporcional, pero también hay 128 senadores, de los cuales 32 son plurinominales; 93 legisladores más que en los Estados Unidos. Suscribo los índices poblacionales por aquello de las suspicacias.

De tal forma que 232 legisladores no son elegidos por la población con membresía en el INE. Algo que no es tan democrático, donde probablemente habrá quienes piensen que esos acuerdos –los de 1976– se escribieron sobre piedra y no pueden deshacerse. En ese sentido van algunas de las modificaciones de la futura reforma electoral, donde una de ellas nos pone en el espacio de los plurinominales, entre otras propuestas.

TE PUEDE INTERESAR: Reforma política, la resistencia de los tumores (PVEM y PT)

La propuesta plantea eliminar o modificar el mecanismo de elección de diputados y senadores plurinominales, con el objetivo de que estos cargos estén más vinculados al voto ciudadano y menos a las decisiones de las dirigencias partidistas. Para que lo entienda mejor: nos hemos metido en un sistema por la reforma del 77 donde, aun sin ganar, algunos terminan dentro del Congreso o el Senado gracias a la influencia y el poder que les han dado los años acumulados en sus partidos. Por eso siempre verá a los mismos.

La idea fue buena, en un primer momento, pero ahora se ha convertido en un espacio de cuotas partidistas. Con la propuesta de reforma –es propuesta solamente–, lo que se plantea es la forma de elegir a los plurinominales, es decir, modificar el método y reducir el tamaño del Congreso (la idea del Estado mínimo), así como eliminar la lista nacional del Senado para dejarlo en 96 escaños. Habremos de preguntarnos acerca de la producción de iniciativas, participación, asistencia y sinergia de los actuales plurinominales que son parte de las Cámaras. Por lo pronto, una buena recomendación sería poner sus barbas a remojar. Así las cosas.

Felipe de Jesús Balderas Sánchez es Doctor en Humanidades, con especialidad en Ética, por el Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM) con la tesis doctoral Aproximación a un modelo de salarios equitativos, un análisis ético y, así mismo, es, también, Maestro en Educación por la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL).

Ejerce como profesor, impartiendo clases de “Ética, persona y sociedad”, “Ética, profesión y ciudadanía” y “Responsabilidad social y ciudadanía”, además de talleres de Ética Transversal dirigidos al profesorado, en el Instituto Tecnológico de Monterrey (ITESM).

Su labor de investigación se centra en torno al proyecto “Ética, profesión y ciudadanía ”.

Lee su columna: ‘Así las cosas...’

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM