El trabajo de Javier Díaz como alcalde de Saltillo va dejando frutos
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El resultado del trabajo implementado por Javier Díaz ha sido consistente, en gran parte por haber sabido escoger a sus colaboradores con base en un equilibrio de fuerzas específicas, no tanto políticas
La administración pública municipal de Saltillo, capitaneada por Javier Díaz, implementó un sistema de control por demás transparente, pues en su operación fueron instalados comités ciudadanos con el objetivo de revisar las tareas que, por mandato constitucional y leyes locales, están obligadas a cumplir.
Las democracias modernas exigen que se tome en cuenta el testimonio de los no conformes cuando se trata de aprobar, o no, alguna proposición. Ese proceso debe realizarse mediante discusiones civilizadas y con argumentos sólidos que procuren certidumbre y, por lo tanto, viabilidad a lo planteado.
El alcalde ha navegado sorteando olas para dar respuesta a las peticiones hasta donde es posible, pues las necesidades son muchas y el presupuesto poco. Ha estirado los recursos que le facilita el buen manejo de las finanzas y ha despejado el camino que lo llevará sin duda a un futuro sano, tanto financiera como administrativamente. Este deberá ser acompañado, entre otros factores, por un grupo que ya debe estar formado, pues la consolidación de los equipos políticos requiere años para obtener preeminencia sobre otros, para lo que se requiere tacto, prudencia, ecuanimidad y fortaleza. La clave está en no abarcar más de lo que se puede, pues en la medida que se vaya llenando de responsabilidades, puede ir perdiendo eficacia.
El resultado del trabajo implementado por Javier Díaz ha sido consistente, en gran parte por haber sabido escoger a sus colaboradores con base en un equilibrio de fuerzas específicas, no tanto políticas, mismas que forman la primera línea de poder, dejando que el mando recaiga en él como centro de exposición política y que, como buen director de orquesta, dirija el conjunto.
Supo formar un gabinete heterogéneo, integrado por diversas disciplinas, que encarrilado le ha dado sentido de equipo. De esta manera evita que surjan guerras intestinas derivadas de antagonismos que generen hostilidades y conduzcan a un punto de inflexión.
En pláticas en algunos círculos sociales sobre el trabajo municipal, surgen comentarios sobre las evaluaciones realizadas por parte de organismos nacionales, donde se consigna que Saltillo sobresale en renglones tan importantes como: una ciudad para vivir mejor; un ambiente laboral que atrae a potenciales inversores; una urbe iluminada; la preservación de una cultura que justifica seguir llamándola la Atenas de México; y una seguridad que permite realizar actividades en horarios diurnos y nocturnos. En este rubro considero digno de reconocimiento el empeño de la Comisaría de Seguridad y Protección Ciudadana en combatir a la delincuencia a pesar de exponer la vida diariamente, esforzándose por cuidar a la ciudad y a sus habitantes.
Claro que es difícil y laborioso conducir una ciudad de un millón de habitantes y cerca de 450 mil vehículos que a diario la recorren. También lo es procurar un equilibrio para congeniar con grupos fácticos cuyos intereses suelen dar más peso a los pesos, buscando disipar discrepancias mediante acciones sensatas para que no incidan en la marcha.
Actualmente, el ambiente político se esparce en pausas, que traducidas nos encaminan a conocer algunos nombres de posibles candidatos a la alcaldía y diputaciones federales. En una anterior entrega esbocé que inteligentemente el gobernador, como líder moral del partido en el poder, sugirió conformar un círculo de prospectos para esa jornada, donde precisamente Javier Díaz pudiera repetir en el puesto con el fin de conservar vigencia y, al mismo tiempo, dar la pelea en sincronía con Carlos Villarreal en la región Centro y Miguel Riquelme en La Laguna. Serían ellos quienes dirigirían las acciones en sus respectivas zonas, estrangulando a los candidatos opositores que pudieran elegir los otros partidos, para así dejar limpio el camino para el 2029.
Se lo digo EN SERIO.
Esta columna regresará el 7 de agosto.