Elecciones cada año: ¿es igual a mejor democracia?

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Opinión
/ 28 abril 2026

Tener más o menos elecciones no determina quién las ganará de antemano. Pero a quienes ‘diseñan’ el calendario electoral les gusta creer lo contrario y por ello perseveran en la idea

Ya a principios de la década pasada, entre 2011 y 2015, Coahuila vivió un quinquenio en el cual hubo elecciones cada año, considerando las de carácter federal y las locales. ¿La razón? Coahuila ha tenido, desde hace mucho tiempo, un calendario electoral local “desfasado” de las elecciones federales.

¿Es eso bueno o es malo?

Responder al cuestionamiento anterior no es sencillo porque antes de hacerlo sería necesario definir qué se considera “bueno” y qué se considera “malo”. En todo caso, en torno a lo que sí es posible pronunciarse es sobre si el hecho de que los electores coahuilenses sean convocados de forma continua a las urnas ha contribuido –o no– a la consolidación de una sociedad más democrática.

https://vanguardia.com.mx/opinion/desaparecer-en-mexico-hay-alguien-a-quien-le-importe-KI20281874

La respuesta rápida y simple es no.

¿Por qué? La razón es más o menos sencilla: el diseño del calendario electoral –en Coahuila y casi en cualquier parte del mundo– obedece más a los cálculos de los grupos de poder –partidistas o no– que a la necesidad de establecer un mecanismo que recoja, con la mayor fidelidad posible, la voluntad ciudadana.

Así, la más reciente ola de reformas, que ha buscado empatar las elecciones federales y locales en todo el país, obedece más al cálculo del partido hegemónico –Morena– de que la candidatura presidencial produce un efecto de “arrastre” en el electorado, y eso les garantiza más triunfos, que al mencionado propósito de “reducir el costo de las elecciones”.

En el extremo opuesto, el que Coahuila tenga un calendario desfasado obedece más al cálculo del partido hegemónico local –el PRI– de que mantener elecciones “huérfanas” –como es el caso del proceso actual de renovación del Congreso del Estado– le permite mantener el “control” de los poderes públicos y “resistir” el embate de Morena.

En medio de ambas consideraciones existe un número importante de “asegunes” que en una elección dan la razón a unos y en la siguiente a los otros. Los incentivos para modificar posiciones, sin embargo, son escasos y, por ello, la lógica se mantiene en uno y otro bando.

Hoy, que estamos en la antesala de vivir un sexenio inédito porque, de aprobarse las reformas que se están planteando al calendario electoral judicial, Coahuila tendría elecciones todos los años, entre 2023 y 2029, se antoja analizar si tal circunstancia “beneficia de antemano” a una facción política o a otra.

https://vanguardia.com.mx/coahuila/seria-historico-sexenio-de-coahuila-tendria-elecciones-cada-ano-BC20337710

La realidad es que el diseño del calendario electoral no juega, por sí solo, a favor de una fuerza política u otra. Y para tenerlo claro basta con analizar la historia comicial mexicana en la época moderna: todos los partidos políticos han ganado y perdido elecciones. Han conquistado el poder público y lo han perdido de la misma forma.

Porque el “secreto” no está en la frecuencia o la fecha en la cual se realizan las elecciones, sino en que estas se desarrollen conforme a reglas claras, definidas de antemano y a las cuales todos los actores políticos se atengan, ya por convicción, ya por efecto de las decisiones de las autoridades administrativas y jurisdiccionales en materia electoral.

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