En la ‘fiebre del oro’ de la IA, gana la nube
Los ingresos de Google Cloud muestran un crecimiento del 82 % interanual, y ya equivalen al 40 % de los ingresos generados por Google Search
Por Cecilia Rikap,Project Syndicate.
LONDRES- Cuando el 22 de julio Google (Alphabet) publicó sus últimos resultados trimestrales, a los inversores no les gustaron el flujo de caja libre negativo y el aumento del gasto de capital en centros de datos. Pero Google no es como OpenAI o Anthropic, que todavía están tratando de encontrar un modelo de negocio rentable mientras gastan dinero a mansalva. No deja de ser un gigante de la computación en nube, y los resultados de la división correspondiente durante el segundo trimestre fueron sencillamente extraordinarios.
Los ingresos de Google Cloud muestran un crecimiento del 82 % interanual, y ya equivalen al 40 % de los ingresos generados por Google Search. El margen operativo también fue impresionante, ya que subió 15 puntos, hasta el 36 %. Los tiempos en los que la publicidad era la única fuente de ganancias de Google han quedado atrás.
Otras dos megatecnológicas (Microsoft y Amazon) están en la misma situación. La división de Microsoft correspondiente a la nube es la que crece más rápido, y en 2026 generó un récord de beneficios; por su parte, las ventas netas de Amazon Web Services se dispararon un 37 % interanual, algo que la empresa describe como el aumento más veloz en dieciocho trimestres. Mayor aún fue el crecimiento de los ingresos operativos de AWS: más del 60 % en comparación con el mismo trimestre de 2025. Igual que Google, el flujo de caja libre de Amazon se volvió negativo en ese período. Pero a la luz de sus otros resultados, no es señal de debilidad, sino de una búsqueda de crecimiento futuro.
La inteligencia artificial es el caballo de Troya de estos gigantes de la nube. Cuanto mayor entusiasmo genere la IA, mayor será el uso de la nube y mayores sus negocios. Como dueños de la nube, controlan todo el stack digital. Desde los datos y el software hasta los semiconductores y los modelos de IA de vanguardia, todo se ofrece a través de la nube, el “supermercado” indispensable para quienes desarrollan o despliegan (consumen) tecnologías digitales. Y las otras empresas que también ofrecen tecnologías digitales como servicio amplían el atractivo de la nube como un lugar donde es posible hallarlo todo. El resultado es una vasta red formada por miles de empresas (que incluye a otras gigantes como SAP, Oracle e IBM) que ofrecen sus tecnologías a través de plataformas pertenecientes a Amazon, Microsoft y Google.
De modo que la nube es un lugar donde muchos producen en conjunto tecnologías digitales en beneficio desproporcionado de unos pocos. El control de la nube separa a Amazon, Microsoft y Google incluso de otras grandes tecnológicas como Oracle y Nvidia. Las ventajas de estas últimas dependen en gran medida de la IA, aunque Nvidia (nodo estratégico del diseño de chips) tiene más margen de maniobra dentro de la cadena de valor de la IA, mientras que Oracle está tratando de reinventarse como proveedor de infraestructura de IA tras decidir en 2023 que operaría sus servicios de infraestructura de nube en los centros de datos de Microsoft. Asimismo, las últimas inversiones de Meta en infraestructura hablan ante todo de sus aspiraciones en el área de la IA.
A diferencia de Oracle o Meta, los gigantes de la nube están invirtiendo en centros de datos no sólo para entrenar y ejecutar modelos de IA, sino también para atraer a más clientes a los ecosistemas que ya poseen. Empresas de todos los sectores, gobiernos e incluso organizaciones internacionales contratan enormes paquetes de servicios digitales de Amazon, Microsoft y Google diseñados a medida; esto incluye almacenamiento en servidores virtuales, redes de distribución de contenidos, software de ciberseguridad, tecnología de enrutamiento de tráfico de usuarios y cientos de otros servicios.
Este modelo de negocio es mucho más diversificado y explica por qué los gigantes de la nube están menos expuestos a los riesgos del sector de la IA que Oracle, Nvidia o Meta (por no hablar de empresas como OpenAI y Anthropic). Para los amos de la nube, la IA no es sino una función más que pueden integrar en un conjunto ya existente de miles de otros servicios.
Cuanta más competencia haya entre modelos de IA, más se fortalecerán los gigantes de la nube. Un aumento de la cantidad de modelos de IA implica más desarrollo y consumo de tecnología digital y, por lo tanto, más negocios relacionados con la nube. El hecho de que a los laboratorios de IA como OpenAI y Anthropic los perjudique cada lanzamiento de un modelo con parámetros de libre acceso por parte de una startup china o estadounidense les impide seguir una estrategia independiente de los gigantes de la nube. Tienen que centrar todo su tiempo y atención en lanzar modelos aún más avanzados, lo que los obliga a consumir todavía más servicios de nube.
Si la IA no cumple sus promesas, serán empresas como Oracle y Nvidia las que estarán en problemas. En vista del descontento creciente ante la construcción de centros de datos y las cada vez mayores dudas sobre el retorno de la inversión en IA, estas empresas tienen motivos de sobra para preocuparse. Pero Amazon, Microsoft y Google estarían igual o mejor que antes, porque tienen más margen financiero y un negocio más diversificado.
Las empresas y los organismos públicos que están migrando a la nube por temor a “quedarse afuera” de la IA seguirán atados a la nube incluso si el boom de inversiones en IA termina siendo una burbuja. La mayoría de las organizaciones y actividades de la actualidad dependen cada vez más de la arquitectura digital, y construir sistemas similares fuera de los ecosistemas de los amos de la nube sería increíblemente costoso y complicado, incluso imposible.
Pase lo que pase con la IA, los gigantes de la nube tendrán cada vez más control sobre las economías y las sociedades y se convertirán en conglomerados de poder privado exentos de rendición de cuentas, algo que ninguna democracia puede aceptar. Al poner toda la atención en la IA, corremos riesgo de que los árboles no nos dejen ver el bosque. Copyright: Project Syndicate, 2026.
Cecilia Rikap, profesora asociada de Economía y directora de investigaciones del Instituto para la Innovación y el Interés Público del University College de Londres, es autora de The Rulers: Corporate Power in the Age of AI and the Cloud (Verso Books, 2026).