Errar es de humanos

Opinión
/ 23 septiembre 2021
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En latín hay una expresión: “Errare humanum est”, que significa literalmente “Errar es de humanos”. En otras palabras, todo ser humano tiene la predisposición de equivocarse y por consecuencia aceptarlo y aprender de ello para evitar cometerlo nuevamente. El error se puede definir como un acto o cosa que no se realizó de manera correcta. Sin embargo, no es fácil aceptarlos, ya que se necesita mucho valor y coraje. En mi opinión, los errores no son exclusivamente negativos y pueden ayudar a encontrar nuevas alternativas y encontrar mejores soluciones. Cada error aumenta nuestro aprendizaje e incrementa las posibilidades de éxito descubriendo nuestras estrategias para lograr nuestras metas.

Muchos papás sobreprotegen a sus hijos y evitan que fracasen o cometan equivocaciones. Este estilo parental no deja que sus hijos experimenten consecuencias de sus malas decisiones y no podrán aprender de sus debilidades para superarlas. Sin errores no podrán descubrir de qué son capaces y hasta dónde estarán sus límites. Cometer errores es una enseñanza especialmente importante para las personalidades perfeccionistas, que nadie es absolutamente intachable.

Thomas Edison es uno de los grandes ejemplos de que el fracaso produjo grandes éxitos. Es considerado uno de los inventores más grandes de la historia. Edison es poseedor de más de mil patentes e inventos como el foco, fonógrafo, baterías y muchos más. A pesar de sus maravillosos éxitos, Edison fracasó frecuentemente. En otras palabras, tuvo que cometer error tras error para tener logros. Sin error no hay progreso, nos dan la oportunidad para descubrir algo nuevo. Edison necesitó fracasar en muchos de sus experimentos para producir ideas innovadoras y creativas.

Podemos concluir, los errores son necesarios para mejorar, transformar y crear nuevas respuestas a situaciones complejas. Sin embargo, hay que tener cuidado, ya que el error por sí mismo no tiene aprendizaje. La lección se aprende cuando existe prudencia, reflexión y humildad. Aceptar los errores significa tomar responsabilidad de nuestras acciones y nos ayudan a ser mejores personas. Una de las grandes equivocaciones es ser víctimas y culpar a los demás o circunstancias de los fracasos. Se necesita un gran valor y sencillez para reconocer nuestros errores, aceptarlos, aprender de ellos e implementar nuevas acciones para evitarlos y ser mejores.

Muchas veces podemos tener miedo a los errores. La inseguridad de equivocarnos nos puede paralizar y estancar en nuestras vidas. Podemos pensar si los grandes inventores y descubridores no estuvieran dispuestos a experimentar y tomar riesgos, sin importar los posibles errores. No hubiéramos tenido los grandes avances científicos y artísticos que podemos disfrutar hoy. Steve Jobs no creó el iPhone en su primer intento. Muy probablemente fracasó decenas de intentos antes de perfeccionar el iPhone. Podemos imaginar al bebé cuando aprende a caminar y cae una y otra vez y por miedo a fracasar lo deja de intentar. Todo niño tiene miedo de caer al dar sus primeros pasos, pero deberá tener valor de levantarse cada vez que caiga para poder ser independiente y seguir progresando en su vida.