Fraude inmobiliario: cuando lo ‘barato’ sale más caro
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Terminar siendo víctimas de un fraude, en muchos de los casos, depende de que nosotros mismos ‘bajemos las defensas’ ante una ‘oferta irresistible’ que nos deslumbra
Una conocida pieza de sabiduría popular recomienda desconfiar de las cosas que parecen demasiado buenas para ser verdad. Y la recomendación debe aplicarse, sobre todo, cuando se trata de realizar una inversión importante, como es la adquisición de una vivienda.
Todos queremos, desde luego, encontrar esa “ganga” que nos convertirá en afortunados poseedores de la casa de nuestros sueños, pero pagando sólo una fracción de su valor de mercado. Y no debemos renunciar a ese deseo... solamente que debemos ser extraordinariamente cuidadosos antes de tomar una decisión de la cual pudiéramos arrepentirnos.
Si se quiere ver desde otra perspectiva, puede decirse que ninguna precaución es excesiva cuando de estar seguros se trata. Porque lo peor que puede ocurrirnos es que, en lugar de adquirir el patrimonio que soñamos, terminemos comprando un problema.
En particular, como se consigna en el reporte que publicamos en esta edición, debe tenerse cuidado con las ofertas que se anuncian en redes sociales y que corresponden a inmuebles que forman parte de litigios que aún no han sido resueltos.
Para nuestra fortuna, asegurarnos de que el inmueble que nos ofrecen –o nos interesa– se encuentra en regla y adquirirlo no se convertirá en una pesadilla es bastante sencillo: basta con acudir a un especialista y consultar los registros oficiales que la autoridad debe llevar.
La batería de preguntas que debemos hacernos, y de cuya respuesta debemos asegurarnos, es también bastante simple:
¿La persona que nos está ofreciendo el inmueble es la propietaria? En caso contrario, ¿se trata de un corredor de bienes raíces que cuenta con las autorizaciones legales para concretar el acuerdo?
Una forma de asegurarnos de la certeza del acuerdo que buscamos formalizar es solicitar la participación de una institución bancaria para financiar al menos una parte de la operación de compra-venta: los abogados del banco sin duda se asegurarán de que todo se encuentre en orden antes de otorgar cualquier crédito.
Contratar un crédito implica, desde luego, el pago de intereses por el dinero que nos prestarán, pero sin duda el costo financiero de esta operación siempre será menor que terminar perdiendo nuestro dinero por intentar “ahorrar” haciéndonos cargo nosotros mismos de todo el proceso.
Se trata, en todo caso, de minimizar el riesgo. Y hacer eso implica necesariamente algunos costos que siempre será preferible asumir antes que caer en el pozo de la incertidumbre jurídica.
En general, por supuesto, siempre será importante que hagamos uso del sentido común, en primer lugar, y eso implica mantenernos alerta frente a los tratos que suenan demasiado bien para ser ciertos... porque, por regla general, no lo son.