Geopolítica y economía
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Taiwán, referente mundial en fabricación de chips y equipo sofisticado, ha venido invirtiendo fuerte en nuestro país
Las políticas y las rivalidades entre Estados Unidos y China tienen impacto en nuestra economía. Al haberse quedado congelado en el tiempo con las ideas mercantilistas —siglos XVI a XVIII—, que postulaban que la riqueza de una nación se basaba en mantener una balanza comercial favorable, Trump no soporta que tengamos un superávit comercial, cuyo principal componente es el sector automotriz. Por ello nos impone aranceles al acero, al aluminio y al cobre, lo que incrementa nuestros costos de producción. Además, presiona a las plantas en nuestro territorio para que se relocalicen en Estados Unidos.
Por otra parte, en su rivalidad con China, estimula las inversiones en el sector electrónico, lo que se traduce en un auge en estados como Chihuahua, Baja California y Jalisco, los líderes en el sector. Taiwán, referente mundial en fabricación de chips y equipo sofisticado, ha venido invirtiendo fuerte en nuestro país. Esto se ha traducido en el declive relativo de la industria automotriz y la expansión de la electrónica. En este escenario, Coahuila pierde fuerza económica.
En efecto, los datos del segundo trimestre de este año muestran la participación de los estados punteros en las exportaciones, con las siguientes posiciones: 1.- Chihuahua, con el 25.1%; 2.- Jalisco, con el 12.1%; 3.- Nuevo León, con el 9.5%; 4.- Coahuila, con el 9.2%; y Baja California, con el 7.1%. Tres de estos cinco estados destacan en el sector de la electrónica, y dos en el automotriz. Coahuila pierde terreno al pasar del segundo al cuarto sitio.
El núcleo exportador más dinámico se está desplazando del noreste al noroeste mexicano. En 2025, el valor de las exportaciones de la electrónica y sus componentes ascendió a 145 mil millones de dólares, mientras que el automotriz compiló 119 mil millones de dólares. Hay una diferencia entre ambos: el valor agregado y el empleo generado es mayor en la rama automotriz.
En la electrónica destaca Ciudad Juárez, como lo expuso Mary Beth Sheridan en su interesante artículo publicado el domingo 11 de este mes en “Vanguardia”. En dicha ciudad, en 1966 se instaló la primera maquiladora de T.V.; luego siguieron los teléfonos, las computadoras y otros dispositivos. La industria ha tenido un vigoroso repunte gracias a la demanda de la inteligencia artificial, por lo que actualmente en México ya se están ensamblando servidores y equipos más sofisticados.
El diseño de los chips se hace en Estados Unidos y en Taiwán, y en México se ensamblan los componentes. Sin embargo, es interesante señalar que los precios de los servidores —que son unas gigantescas computadoras— oscilan entre 500 mil y 7 millones de dólares, por lo que nuestro superávit comercial podría aumentar, provocando otro berrinche de mister Trump. Por ahora, en el corto plazo, como lo describió Beth Sheridan, el mercado se impone a la política.
Lo que hace México es importar, principalmente de Taiwán, las tarjetas gráficas, que luego se cablean, se arman, se enrutan, se les incorpora el sistema de enfriamiento y se exportan a Estados Unidos. Una noticia que debería estar en el radar de la Secretaría de Economía de Coahuila tiene que ver con la gigantesca empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), fabricante de semiconductores y líder mundial, la cual planea una inversión de 265 mil millones de dólares en Arizona. ¿Podríamos tener una rebanadita de ese pastel? En comparación, la planta de semiconductores que se anunció para Arteaga ronda los 100 millones de dólares. Lo importante es que el proyecto local arranque bien para que pueda escalar con el tiempo. El forcejeo entre los dos megagigantes afecta al gigante de Coahuila.
Redondeo. De perder Lula, Claudia pierde un importante aliado y se queda solo con Cuba y Nicaragua. Los cambios geopolíticos están aislando a la 4T en nuestra América.