Hablemos de Dios 278: la Virgen de Guadalupe, la mujer más poderosa
Lo he contado antes: eran mis mocedades. Tenía cuatro o cinco años a lo sumo. Mi madre cargó conmigo, con el “niño” y me llevó de la mano en peregrinación por tren a la Ciudad de México. Al bello Distrito Federal. El motivo ya lo adivinó: fuimos a ver a la Virgen de Guadalupe a su santuario. El anterior santuario, es decir, la Iglesia, no la Basílica la cual fue posteriormente construida.
Fui entonces a ver a la Virgen de Guadalupe en los inicios de los años 70 del siglo pasado. Luego de esa experiencia, fui casi cada año hasta mi adolescencia. Mi madre creía a fie ciega en la Virgen de Guadalupe. Creía en todas las Vírgenes vestidas de oro y pedrería, recamados sus vestidos con seda y telas de Damasco. Mi madre creía en la Virgen María como madre de Dios. Ella creía. Así crecí yo, alabando y enamorado de la Virgen María en cualquiera de sus apariciones. Por eso soy mariano.
Es María, la Virgen. Su poder no es de este mundo, aunque aquí es donde la invocamos, la queremos y la alabamos. Es la mujer más poderosa que ha existido. Sin ella, nada; con ella, todo. Es María, la Virgen, quien siempre está de moda. Y pues sí, la necesitamos.
Nuestros hermanos musulmanes (sí, los que hoy están aborrecidos por todo el mundo debido a la guerra de Donald Trump en contra de ellos) aman a la virgen. Los hermanos cristianos (no todos) la desprecian. Bueno, si no la desprecian, no la quieren. Para ellos es la madre de Jesucristo. Que tampoco fue el mesías. Sólo eso. Por eso y para los hermanos judíos, sigue siendo el Antiguo Testamento la base y canon de todo. Nada más.
Avanzamos. ¿No ha leído y estudiado El Corán? Se lo recomiendo. Casi todas las narraciones o capítulos del Corán (son llamados “Suras”) tienen sus paralelos bíblicos. ¿No lo sabe? Aquí desfilan Adán, Noé, Abrahán (el cual es mencionado alrededor de 70 veces, número cabalístico, claro, en 25 Suras diferentes. Tiene su propio Sura, es el 14), Ismael, Lot, José (igual, tiene su propio Sura, el 12), Moisés, Saúl, David, Salomón, Elías, Job y Jonás... del Nuevo Testamento para nosotros, ellos deletrean a Zacarías, Juan el Bautista, al maestro Jesús (Isa) y a... María. Es tal la importancia de María (Maryam) para ellos, que le dedican su propio Sura, es el XIX.
Los hermanos musulmanes y católicos la consideran santa entre todas las mujeres y el Corán cita el nombre de María (Maryam) más veces que la misma Biblia. María en el Corán, al igual que en la Biblia, fue elegida por Dios “sobre todas las mujeres del mundo” debido a su castidad y obediencia. Tanto en el Corán como en la Biblia, un ángel (¿Gabriel?) le anuncia su gestación, el embarazo de un niño (Jesús) en su vientre. En la Biblia, María da a luz en un pesebre y en compañía de José. En el Corán, da a luz sola, cobijada en una palmera del desierto. Aquí no existe José. Bakr Zaki Awad, decano de la Facultad de Teología en la Universidad Al Azhar, principal Universidad teológica en el Cairo, Egipto, ha dicho: “María es la más pura y virtuosa de todas las mujeres del universo.”
Los hermanos musulmanes la aman y veneran más que los cristianos. De hecho, María en la Biblia, sólo “habla” cuatro veces en el Nuevo Testamento. Su, digamos, discurso, sus palabras más largas son las que pronuncia en el Evangelio de Lucas, es lo que se conoce como el “Magníficat”, es decir, cuando inicia su embarazo: “Alaba mi alma la grandeza del señor...”
ESQUINA-BAJAN
Es de tal tamaño su grandeza y poder, belleza y persuasión, que ha hecho lo siguiente. Lea por favor. Hay un poema de Jacopone de Todi (1230-1306), italiano él, el cual escribió un texto titulado “Stabat mater” (“Estaba la madre...”) En este texto se describe el terrible sufrimiento de la madre de Jesús, María, cuando el maestro estaba en la cruz a punto de expirar. El inicio del texto reza así en la clásica traducción de Lope de Vega: “La madre piadosa estaba/ Junto a la cruz y lloraba/ Mientras el Hijo pendía./ Cuya alma, triste y llorosa,/ Traspasada y dolorosa/ Fiero cuchillo tenía...”
Sin duda, erizan la piel y el esqueleto. Su belleza plástica conmueve en todo el poema, pero aquí hay que llamar la atención en lo siguiente: este poema desde su creación y hasta nuestra época contemporánea, ha inspirado a más de 400 autores (compositores) para realizar igual número de musicalizaciones al respecto. Joaquín Desprez (1500), Orlando di Lasso (1585), Antonio Vivaldi (1715), Pergolesi (1736), Joseph Haydn (1767)... hasta llegar a nuestros días con un compositor alabado por todos, el gran Arvo Part (1985). Las composiciones de Vivaldi, Rossini, Pergolesi y Boccherini, por ejemplo, están consideradas como las piezas sacras más importantes en la historia de la música culta... inspiradas en la Virgen María.
¿Últimamente ha rezado el Rosario? Hay una parte fundamental que es la Letanía Lauretana, dirigida a la Virgen y a Jesús, la cual desde el siglo XVI se ha venido complementando al día de hoy. Sus frases son una serie de elogios vivos, encendidos como flama, los cuales son las más bellas palabras que un hombre le ha dedicado a una mujer: “Madre de la divina gracia”, “Madre Inmaculada”, “Estrella del mar”, “Espejo de justicia”, “Trono de sabiduría”, “Puerta del cielo”, “Estrella de la mañana”...
LETRAS MINÚSCULAS
Música y poemas para deleitarse. Desgraciadamente, aquella parte del mundo siempre está en guerra.