Dudas en algunas encuestas sobre los candidatos a las diputaciones locales
COMPARTIR
Próximamente elegiremos un nuevo Congreso local. El tiempo y las circunstancias nos han demostrado que todavía no alcanzamos la real democracia debido a una proclive docilidad mostrada
Se han publicado en algunos medios –sobre todo en las redes sociales– encuestas relacionadas con las campañas políticas de los aspirantes que jugarán en junio para conformar el Legislativo estatal.
Durante las campañas políticas se promete, al cabo que eso no empobrece. Sin embargo, eso obliga a cumplir y no, ya sentados en el puesto, a ofrecer justificaciones por la omisión de los compromisos adquiridos con los electores. Es conveniente que a los votantes se les hable con propuestas sustentadas, de fondo. Olvídense de hablar de que las autoridades municipales deben cumplir con la recolección de basura, de la eficiencia en el alumbrado de las calles, de que las rutas urbanas cumplan con el pasaje, etcétera. Entiendo que hay que sumar en las campañas, pero no debe caerse en un populismo ramplón que ya debe ser exiliado. Intercambien criterios con los poderes fácticos, con intelectuales, con la Iglesia, con los académicos, en fin.
Para algunos partidos es fácil obtener votos, pues es el nuevo sistema de cambio: tiene su precio. Primero fue el trueque, después el dinero y ahora es el sufragio, que ocultamente sigue siendo el trueque.
¿Cuál es el origen real de los recursos destinados a la compra del voto?
El dinero destinado a la dispersión para la compra del voto, ¿cuál es su origen? ¿Qué marca tiene? ¿Cómo le hacen para transparentarlo? Claro que existen las prerrogativas, que son perfectamente legales, y es fácil comprender cuando son rebasadas por los costos de la logística empleada para realizar las campañas. Pero cuando son excedidas, ¿de dónde obtienen los recursos?
La rotación del dinero tiene un alto porcentaje por la necesidad del voto útil, el cual es peleado por los candidatos dispuestos a comprarlo con tal de escalar a la cima y hacerse del poder.
Próximamente elegiremos un nuevo Congreso local. El tiempo y las circunstancias nos han demostrado que todavía no alcanzamos la real democracia debido a una proclive docilidad mostrada, pues las sugerencias se cumplen de tal modo que las leyes elaboradas satisfagan el deseo de la cúpula de poder.
Los legisladores están politizados en gran forma, no precisamente en sentido estricto; más bien en un sentido obsecuente de quien los impuso en las curules.
No se trata de estar en contra sólo por el hecho de estarlo; se trata de exigir que los diputados realmente trabajen en un parlamento que represente a la ciudadanía y norme su coexistencia por medio de leyes que, aunque sean duras, muestren signos de equidad y justicia.
Vivimos en la tierra de Madero, que dio ejemplo de democracia, y de Carranza, que pugnó por un constitucionalismo sustentado en el camino de la legalidad. Sepamos escoger al próximo cuerpo legislativo que labore con justicia, y no que sólo permanezca en su sede camaral, como si estuviera en un exhibidor comercial.
Como ciudadanos, cumplamos con nuestro deber y acudamos a votar en forma razonada, de manera que nuestro sufragio sea realmente efectivo. Demos nuestro apoyo a los candidatos que tengan capacidad de respuesta y una probidad bien comprobada. No permitamos que los tribunales decidan por nosotros.
En alrededor de 20 días terminarán las campañas de los partidos y, con ellas, el fastidio de la publicidad a través de los medios, pues sus comunicados, en algunos casos, han sido pobres en creatividad y seriedad en las propuestas que, a veces, caen en lo utópico.
Las autoridades electorales deben respetar la voluntad de los ciudadanos, pues su labor es pagada con recursos fiscales que provienen de los contribuyentes, que también son electores.
Sean agradecidos con quienes les solventan su sustento y el de sus familias, cumpliendo con honor y decoro su labor, que consiste en hacer prevalecer la justicia y calificar las elecciones con absoluta transparencia.
Sean sinceros con los oyentes en las reuniones, hablándoles con la verdad, de manera que no caigan en la frase de Henry Kissinger cuando dijo: “La sinceridad es relativa; en política, lo que le dices al electorado es la verdad, aunque no sea cierta”.
Se lo digo EN SERIO.