Kiev. La guerra por los recursos naturales

Opinión
/ 27 febrero 2022
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Erich María Remarque es el nombre del escritor alemán que narró las atrocidades de la primera guerra mundial a la que lo envió su país. Hoy Alemania vuelve a tomar parte de un enfrentamiento bélico entre Rusia y Ucrania, enfrentamiento azuzado por Estados Unidos y por el control geopolítico que tanto Rusia como Estados Unidos no quieren perder en sus territorios cercanos. El mundo de nuevo como un tablero de Monopoly donde colocan no gasolineras pero si gasoductos como en el caso de Rusia y su frustrado intento que le valió miles de millones de euros para surtir gas a Europa; o vender a Europa gas lutita (el más contaminante de todos) en el caso de Estados Unidos, esto solo por mencionar dos elementos visibles en la entramada de asuntos manejados por cúpulas que responden a intereses económicos.

Volvamos a María Remarque y su entrañable Sin novedad en el frente, que tuvo qué recorrer casi 50 editores para encontrar quién le publicara. Hay un punto de la novela en la que los soldados hablan de las causas de la guerra. El personaje Tjaden quiere saber cómo se produce la guerra y le contesta otro personaje:

—Generalmente porque un país ofende gravemente a otro —responde Albert con cierto tono de superioridad.

Pero Tjaden permanece impasible.

—¿Un país? No lo comprendo. Una montaña alemana no puede ofender a una montaña de Francia. Ni un río, ni un bosque, ni un campo de trigo...

—¿Eres tonto o lo aparentas? —gruñe Kropp—. No he querido decir esto. Un pueblo ofende a otro...

—Siendo así, yo no tengo nada que hacer aquí —replica Tjaden—; no me siento ofendido en absoluto.”

Más adelante hablan de lo que significa el Estado: “—El Estado, el Estado... —dice Tjaden haciendo sonar los dedos con malicia—. Guardia civil, policía, contribuciones, he aquí a vuestro Estado.

En esa parte del relato, los soldados caminan cerca de Rusia. Y en otra, mientras avanzan, uno de los personajes, Kropp, dice que “una declaración de guerra habría de ser una especie de fiesta popular, con taquillas a la entrada y música, como en las corridas de toros. Los ministros y generales de los dos países bajarían a la plaza en traje de baño, armados con estacas y que se dieran una buena somanta. El país cuyos generales y ministros sobreviviesen sería el vencedor. Esto sería más sencillo y todo iría mejor que ahora, cuando han de pelearse quienes son ajenos al asunto”.

Comparto la opinión que Remarque, quien por cierto murió apenas en 1970, plantea en esta novela. Si en ese tiempo ya fabricaban noticias, y de ello da cuenta en su texto, en donde negociantes de la información publicaban que soldados se comían niños, ahora nos enfrentamos a fotografías falsas corriendo por la red; el medio que las comparta más rápido gana mayores visualizaciones, sin detenerse a averiguar si ese hecho ha ocurrido. Nos enfrentamos a un dolor de pueblos que solo es narrado como mercancía.

Sin embargo, no hay nada heroico en una guerra. Solo devastación y heridas en tejidos humanos, de otras especies y en nuestra casa que es la Tierra.

Esos presidentes que van a la guerra mientras se dicen ambientalistas, son parte de un estado de las cosas absurdo, pues es de todos conocida la venta de armamento, la generación de misiles nucleares y de todo tipo. Estos no son hombres sabios de avanzada edad al frente de sus naciones, representan una vejez decrépita en su pensamiento. Y el mundo, comiendo palomitas mientras le dan las imágenes de la soldado más sensual o de quien derribó aviones. Carne de cañón en la red. De veras, como dijera, Javier Marías, esta es la era de la imbecilidad. Y hoy, lleva a la muerte.

Nacida en Monclova, Coahuila. México, en Junio 3 de 1969. Licenciada en Ciencias de la Comunicación. Maestra en Historia de la Sociedad Contemporánea. Doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario. Ha publicado entre otros, “Los frutos del sol“ (Castillo MacMillan 2005) libro infantil y poemarios entre los que figuran Casa de sol (FECA-CONACULTA 1995), “Ruido de hormigas“ (Gatsby Ediciones, 2005), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Las flores desenfundan sus espinas, antología personal (Secretaría de Cultura de Coahuila, 2013) y “Donde la piel“ (Mantis Editores/CONARTE, 2019). Aparece en “Anuario de poesía mexicana“ (Fondo de Cultura Económica, 2006).

Obtuvo el primer lugar en fotografía Coahuila luz y forma 2003. En poesía, recibió beca del FONCA, estímulos como joven creadora y como creadora con trayectoria del FECA y del PECDA en varias ocasiones. Fue becaria FORCA-Noreste 2011-2012, en Lima, Perú donde impartió talleres sobre poesía objetual. Como invitada de honor del Festival Internacional de Teatro Tánger 2013 en Marruecos, se leyó su poesía traducida al árabe. Parte de su trabajo también tiene versiones en inglés, alemán, portugués y francés. Entre las revistas en las que ha publicado, destacan el número inaugural de la revista de poesía contemporánea de Valencia “21veintiúnversos“, ( octubre de (2015), y “Lichtungen“ (noviembre de 2016) en el apartado “Literatura del norte de México“, en el que sus poemas fueron traducidos por Christoph Janacs.

Fotografías medio ambientales, video poemas y atmósferas sonoras fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi de Tánger (Julio-agosto 2021). Participó en la muestra de arte coahuilense titulada Segar el mar, dentro del 49 Festival Cervantino. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medio ambientales del mundo. Actualmente es Directora de Divulgación Científica en el Museo del Desierto.

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