La medalla Magda Briones
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Debe premiarse a personas e instituciones que se dedican al bien común, como lo hizo en su larga vida de 95 años María Magdalena Briones Navarro
El derecho premial es un poderoso incentivo para personas generosas que cumplen más allá de las responsabilidades ciudadanas del promedio; más allá de una vida ordenada y productiva; más allá de contar con un proyecto familiar sólido en valores. Por ello, obtener un premio significa comprender el “ser más”.
Hoy continúa generalizado el propósito de “tener más para ser alguien” y se perfila como gran meta el beneficio individual o institucional. Dicha lógica sigue encontrándose en gente de la base de la pirámide que vende al doble de su costo víveres (ser pobre resulta caro), en personas agiotistas que viven del interés inflado por lo que prestan, en empresas bancarias que pulverizan la esperanza de sus “clientes” al ofrecer dinero con altos intereses sobre préstamos que resultan impagables. Frente a este panorama, debe premiarse a personas e instituciones que se dedican al bien común, como lo hizo en su larga vida de 95 años María Magdalena Briones Navarro, personaje que sigue representando en la Comarca Lagunera el espíritu combativo de quienes han buscado la justicia social, económica y ambiental.
Este año es el segundo que se organiza el Circular Encuentro Biocultural Magda Briones, con sede en Torreón, Coahuila, y eventos en la ciudad de Saltillo y en el municipio nuevoleonés de Bustamante. Ayer, en el Teatro Alfonso Garibay, se entregó la Medalla Magda Briones al mérito por la conservación del patrimonio integral a tres personas notables, un galardón otorgado justamente a 10 días de conmemorarse el centenario de su nacimiento.
Una de las recipiendarias fue doña María Luisa Bustillos Gardea, gobernadora (Siriame) del pueblo de Ciénega de Norogachi, municipio de Guachochi, Chihuahua.
Bustillos Gardea aprendió español en su niñez y, apoyada por religiosos maristas, cursó estudios de secundaria, deseando luego realizar una carrera magisterial, lo que no fue posible, aunque llegó a desempeñarse como maestra y hasta cocinera en el internado en el que vivió en su infancia. También ha estado ligada a la danza religiosa, pues fue chapeyoko (abanderada) de danzantes de matachines.
En cuanto a su vínculo con el cuidado del medio ambiente, comenzó desde 2008 en el Centro de Desarrollo Alternativo Indígena, donde aprendió el valor de la bendición e intercambio de las semillas nativas para su reproducción orgánica. En su proceso de acción llegó a liderar la construcción de una presa en Chuyarare que potenció las actividades agrícolas de los ralámulis. Más tarde, en 2015, fundó la asociación civil Nátika, que desde entonces preside. Doña María Luisa recibió en 2022 el Premio Nacional al Mérito Forestal otorgado por la Conafor.
Otro de los galardonados fue el promotor cultural y periodista Juan Noé Fernández Andrade, quien, aunque nacido en Veracruz, es lagunero por adopción. Con una trayectoria periodística de más de cuarenta años, encabezó la dirección del departamento de Difusión Cultural de la Unidad Torreón de la UAdeC. Su cercanía con la maestra Magda Briones se convirtió en la fuente de inspiración para organizar un festival de danza con su nombre.
La medalla también fue recibida por la promotora ambiental Ana Rosa González Álvarez, originaria y habitante del ejido Juan Eugenio, ubicado en la Reserva Ecológica Municipal Sierra y Cañón de Jimulco, en Torreón, Coahuila. Vaya que esta mujer la merece por compartir sus conocimientos sobre la conservación de la biodiversidad desde la comunidad y el manejo de los residuos sólidos.
El derecho premial debe recrearse en todos los campos de actuación del género humano. Para reconocer a quienes fortalecen y conservan el patrimonio natural y cultural, ya se cuenta con la Medalla Magda Briones.